Industrialización sustentable, un horizonte económico para Chile

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*Por Willem Schuitmaker

Para proyectar una economía que nos libere de la dependencia al extractivismo y que al mismo tiempo sea sustentable, no basta con pensar en un sistema jurídico claro ni una correcta fiscalización que marque la cancha al mercado chileno actual, sino que también debemos aprovechar las oportunidades que brinda la tecnología para dar impulso a otras maneras de producir.

Y es que asistimos a un momento de radical transformación de nuestras capacidades tecnológicas, pero al mismo tiempo nos enfrentamos a un desafío sin precedente, el cambio climático. Es por eso, que es nuestra responsabilidad poner esas capacidades tecnológicas a trabajar en la construcción de modelos productivos y economías que estén a la altura del desafío.

Desde la antigüedad se le ha llamado “bienes comunes” a una forma de propiedad compartida, como por ejemplo, lo eran en otras épocas los cerros de pastoreo y el agua. Si bien durante mucho tiempo esta forma de producir en torno a bienes comunes existió y en muchos lugares persiste, para los economistas tradicionales es un modelo destinado al fracaso. Esta conclusión proviene principalmente de la aceptación, y luego escasa crítica, de la idea propuesta en el artículo de Garret Hardin “La Tragedia de los comunes” (1968).

Hardin básicamente dice que imaginemos un campo de pastoreo compartido por varias familias. Cada familia puede llevar sus animales a comer a esta zona compartida, pero como cada cual busca maximizar sus ganancias individuales, irán aumentando la cantidad de animales en la zona de pastoreo. Inicialmente a todos les irá bien, pero en determinado punto el bien común se agotará y todas las familias perderán a sus animales.

No sería hasta la proliferación de los bienes comunes digitales, como Wikipedia, por un lado, y al trabajo del premio Nobel de Economía 2009, Elinor Ostrom, “El Gobierno de los comunes”, que esta visión económica renovaría su actualidad.

Por el lado de Ostrom, en su análisis de distintas comunidades que ejercen la gestión común de bienes, logró determinar que donde una comunidad es capaz de establecer sus propias normas comunes, instituciones de resolución de conflictos y una cultura del compartir, los recursos podían ser gestionados aún mejor que de manera privada o estatal.

Pero, ¿qué tiene que ver esto con la construcción de una economía sustentable y económicamente viable para Chile hoy? Actualmente buena parte del precio final de un bien de consumo, como también la contaminación que genera, provienen no de su producción, sino del transporte. Con el precio y el costo ambiental del petróleo en constante aumento cabe preguntarnos ¿hasta cuándo va a ser posible importar bienes manufacturados baratos de China? Cuando el barril de petróleo cueste 400 dólares, ¿qué va a pasar con países como Chile, con escasa industria propia?

Desde la perspectiva de los bienes comunes, existen respuestas interesantes que abren posibilidades para enfrentar el desafío de una industrialización sustentable. Marcin Jakubowski, joven doctor en física nuclear, fundó el proyecto Open Source Ecology (OSE) o Ecología de Código Abierto, que tiene por objetivo desarrollar maquinaria industrial (máquinas que hacen circuitos, cortadoras laser, tractores, maquinaria agrícola, etc.). Lo interesante de estos diseños es que, luego de un período de pruebas, son liberados para que puedan ser replicados por cualquiera en cualquier lugar, su costo es una fracción del costo de las versiones del mercado. Su durabilidad es indefinida, ya que están pensadas para ser fácilmente reparadas, y su estructura es modular (el PowerCube, motor diseñado por OSE, funciona en el tractor, la cortadora láser, entre otros).

Lo que OSE logra es generar un repositorio de manuales y diseños tecnológicos que funcionan como fuente común de conocimiento. En otras palabras, un bien común que puede ser utilizado por emprendimientos y comunidades para el mejoramiento de procesos, abaratamiento de costos de producción, automatización, entre otros.

Ahora bien, este proyecto, uno entre cientos que han proliferado en los últimos años bajo el concepto de “open hardware”, parece una iniciativa aislada y particular, pero puede perfectamente transformarse en una política pública de generación de bienes comunes para la innovación y el emprendimiento.

Pienso que desde las instituciones del Estado es posible crear fuentes de conocimiento tecnológico compartido que sirvan de herramientas base, y que junto a programas de impulso y financiamiento al emprendimiento, generen el terreno fértil para el desarrollo de una industria altamente tecnológica y sustentable, que nos permita producir bienes manufacturados de manera distribuida, descentralizada.

 

*Willem Schuitmaker es co-founder de Convoy, especialista sustentable y candidato a diputado por distrito 11.