¿Cuál es la edad ideal para consultar por primera vez a un ortodoncista?

Durante el crecimiento y desarrollo del niño existen edades claves para diagnosticar y prevenir.

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Con la ortodoncia para niños se corrigen muchos de los problemas más frecuentes que tienen lugar durante el periodo crecimiento dental, tanto en dientes de leche como en dientes definitivos. Por esto es fundamental controlar su desarrollo para que la erupción de los dientes definitivos sea correcta, ya que intervenir a tiempo puede evitar grandes complicaciones en las etapas del niño. A esto se suma, que las consultas tardías, es decir, cuando el niño ya sea mayor, suponen soluciones más complejas y costosas.

En ese contexto y por la preocupación constante de la salud bucal de los más pequeños nace Kínder Sonrisa, clínica odontológica pediátrica pionera en la atención integral de los niños. El recinto, que también posee una sala de juegos, cuenta con infraestructura diseñada especialmente para ofrecer una atención lúdica y entretenida, logrando que las primeras experiencias visitando al dentista sean positivas e inolvidables. “La idea fue siempre hacer una odontología basada en el compromiso y en la calidad, y también en entender al paciente y hacerlo sentir lo más cómodo posible, tanto a los padres como a los niños, para así poder llevar a cabo nuestros procedimientos. Acá han llegado niños que llegan traumatizados sin querer saber nada del dentista y finalmente logramos revertir esa situación”, dice Constanza Uribe, directora clínica y fundadora de Kínder Sonrisa.

Desde la clínica explican que el tratamiento de ortodoncia a edad temprana va dirigido a recuperar la falta de desarrollo de los huesos maxilares y a permitir una correcta erupción de los dientes definitivos. Esto reduce la cantidad y complejidad de tratamiento de ortodoncia después.

El tratamiento de frenillos empieza a los 11 años o cuando el paciente ha cambiado todos sus dientes. Sin embargo, la edad ideal para consultar por primera vez a un ortodoncista es a los 6 años, ya que a esta edad se detectan trastornos del desarrollo de los maxilares producto de malos hábitos o problemas respiratorios.

Otro hito importante es a los 9 años, ya que en ese momento comenzará el recambio de los molares y caninos de leche.  “Debemos detectar a través de una radiografía panorámica como vienen creciendo los caninos definitivos. Más del 50% viene con algún problema de eje de erupción. Si no se detecta a tiempo puede derivar en varias complicaciones”, explica Constanza Uribe, directora clínica y fundadora de Kínder Sonrisa.

Finalmente, entre los 11 y 12 años el niño ha terminado de cambiar sus dientes y ya está listo para enfrentar un tratamiento de ortodoncia. “Si ha existido una adecuada prevención en el paciente desde pequeño y no hay anomalías esqueletales, el tratamiento puede durar 1 año. Si hay complicaciones mayores o no ha existido prevención puede durar de 3 años y más”, sostiene Constanza.

No es lo mismo que un niño sea atendido por un especialista que solamente está acostumbrado a ver adultos. Un niño requiere de un profesional que empatice con él, que lo comprenda y les entregue confianza y tranquilidad a los padres”, sostiene Constanza Uribe.

Para que los pequeños cooperen con su tratamiento y lo acepten de forma grata, Kínder Sonrisa tiene a disposición películas infantiles, chromecast y acceso a videos en Youtube para que el niño se relaje mientras es atendido por el profesional. “Los chicos son un libro abierto y tienen mucha imaginación. Antes que todo, es necesario comprenderlos para que te colaboren. Si el niño está asustado nosotros lo invitamos a jugar con todo el equipamiento que usa el dentista, le inflamos los guantes, le prestamos los implementos para que los manipule, etc. La idea es que en su primera visita el niño acepte su tratamiento de forma grata, y para llegar a eso es muy importante generar vínculos”, explica la profesional.