Obispo Soto se desmarca de evangélicos que enfriaron relación con el Gobierno

El presidente de la Mesa Ampliada UNE Chile dijo que la decisión del quiebre unilateral de parte del Concilio Nacional de Iglesias Evangélicas es personal, y reiteró que las alocuciones de algunos  pastores en el Te Deum tuvieron un cariz político.

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No compartimos ningún quiebre, no estamos en una línea de romper relaciones con nadie”, señaló el titular de la Mesa Ampliada UNE-Chile, Emiliano Soto, al comentar el congelamiento de la relación con el Ejecutivo que hizo el Concilio Nacional de Iglesias Evangélicas, a días de la incómoda jornada que vivió la Presidenta Michelle Bachelet durante el tradicional servicio de acción de gracias que este credo realiza en la víspera de Fiestas Patrias.

A juicio del obispo que lidera la organización de 4 mil denominaciones de las iglesias que profesan esa fe, “son decisiones personales de un grupo de pastores, pero uno observa dentro de un contexto político que hay personas militantes de un partido político ahí y las personas tendrán que sacar su conclusión de esto”.

Recalcó como iglesia evangélica “nos parece sorpresivo que haya un grupo que toma una decisión, tal vez legítima, pero no la compartimos”, considerando –dijo- que como institución se han relacionado siempre a lo largo de su historia con todas las instancias del país.

Según expresó el obispo lo ocurrido se debe al desconocimiento de los textos de algunos que participaron y en los que en su opinión “muchos se extralimitaron en sus pronunciamientos”.

CARTA DE DESAGRAVIO
Soto informó que junto a los miembros de su entidad preparan una carta dirigida a la Mandataria para ofrecerle disculpas a nombre de la comunidad evangélica por los agravios de los que se sintió objeto durante la ceremonia religiosa del pasado domingo.

“Estamos firmando una carta para poder manifestar nuestra acción de pedir disculpas, si es que en algún momento la Presidenta sintió atentada su dignidad, porque nos parece también impropio que dentro del mismo templo haya gritos fuera de lugar en una ceremonia tan importante para la iglesia evangélica, creo que no corresponde”, precisó acerca del contenido de la misiva.

Acotó que en ese momento “se hicieron unos discursos bastante violentos que también afectan la integridad de las personas”, y que por ello “si invitamos a la Presidenta a nuestra casa, no podemos darle golpes a quienes invitamos a nuestra casa, tenemos que tener un trato deferente y respetuoso”.

“Si la persona dice: ‘me faltaron el respeto’, yo al menos pido disculpas, porque también creo que es importante seguir manteniendo las relaciones, no insisto en una tozudez, en una intransigencia, en una soberbia, en una posición intransigente de continuar en una posición que podría decirse tan dura. Todo lo contrario, decir nos equivocamos, pedir perdón engrandece a quienes lo piden”, concluyó.

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