Chile entregará este viernes en La Haya dúplica por litigio marítimo con Bolivia

Una semana antes del plazo estipulado por el tribunal de La Haya, los representantes del gobierno chileno presentarán los antecedentes que acreditan que no tiene obligación de negociar con La Paz un acceso al Pacífico que tanto reclama.

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Los contactos diplomáticos que fracasaron en el pasado en torno a una eventual salida al mar de Bolivia por territorio chileno, no son argumento suficiente para el vecino país quiera forzar a una negociación, señala la dúplica que este viernes Chile presentará ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

El documento que el gobierno chileno entregará una semana antes de que cumpla el plazo establecido por el tribunal con sede en La Haya, Holanda, y que expira el próximo 21 de septiembre sostiene que no tiene obligación de negociar con La Paz el acceso al Pacífico que tanto reclama.

La elaboración del texto finalizó hace unas semanas y en estos días es afinado para su entrega por parte del canciller, Heraldo Muñoz, y los agentes Claudio Grossman, Alfonso Silva y María Teresa Infante.

“La carga de la prueba corresponde al demandante, es decir, a Bolivia, y este país no ha logrado comprobar la existencia de una obligación jurídica. Chile nunca tuvo intención de obligarse jurídicamente al conversar, e incluso negociar, con Bolivia en algunas oportunidades la aspiración marítima boliviana”, aclaró el titular de Relaciones Exteriores.

Subrayó que lo que hubo en más de 100 años de historia entre ambos Estados es la existencia de diálogos diplomáticos de carácter político que fueron parte consustancial de las complejas relaciones de vecindad, “pero no hay en ello ninguna base para crear una obligación jurídica”.

Bolivia basa sus argumentos en que las autoridades chilenas, en fechas posteriores al tratado de paz entre ambos países firmado en 1904, accedieron en varias ocasiones a sentarse en la mesa de negociaciones para discutir con el estado altiplánico su posible acceso al mar, el cual perdió en la guerra del Pacífico (1879-1883) junto a 120.000 metros cuadrados de territorio.

La dúplica de Chile reconoce que esos contactos diplomáticos existieron y nombra al menos dos de ellos: la negociación de 1950, en la cual le propuso a Bolivia cederle un acceso soberano al mar a cambio de agua dulce del lago Titicaca, y el fallido acuerdo de Charaña de 1975, por el que Santiago se mostró dispuesto a acceder a las demandas de La Paz a través de un intercambio de territorios.

Tampoco significaría, según la postura de Chile, que haya existido una continuidad en las conversaciones, tal y como defiende Bolivia.

La Paz incluye en su demanda más contactos bilaterales producidos a partir de los años 90, pero Santiago asegura que los documentos oficiales elaborados a partir de esas conversaciones se refieren al asunto con el vago término de “tema marítimo”, no plasmándose en ningún momento la reclamación boliviana de “acceso soberano” al Pacífico.

Según algunas encuestas, el rechazo en la opinión pública chilena a cederle a Bolivia una entrada al mar ha ido en aumento desde que el Gobierno de Evo Morales interpuso en 2013 la demanda ante el alto tribunal de la ONU, hecho que dificultaría en un futuro establecer una negociación productiva, señalaron las fuentes consultadas por Efe.

La dúplica chilena pone punto y final a la fase escrita del litigio, así que los jueces comunicarán en un futuro próximo las fechas de las audiencias orales, las cuales se celebrarán probablemente en el primer semestre de 2018.

Tras esas audiencias los magistrados se retirarán a deliberar. Éstos suelen dar a conocer sus decisiones en un periodo que, de media, es de entre cuatro y seis meses, por lo que en un principio la sentencia se conocerá antes de finales del próximo año.