¿Tiene un ser querido con Alzheimer?: Sepa cómo cuidarlo y tratarlo

La noticia de que el ex seleccionador nacional Nelson Acosta sufre de Alzheimer golpeó fuerte en el medio nacional, y con ello reflotó las dudas y temores respecto de esta enfermedad que toma de improviso al paciente y su familia y que muchas veces cuesta identificar.

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Padecer Alzheimer es algo que nadie quisiera en su vida, pero es una realidad y como tal se puede manifestar en cualquiera de los miembros de una familia, principalmente en aquellos de edad más avanzadas en diferentes etapas que en la medida que se puedan identificar, una mayor atención, contención y cuidado se le podrá dar al paciente.

La académica de la Faculta de Enfermería de la Universidad, Andrés Bello, Paula Méndez Celis, explica que esta enfermedad comienza a aparecer alrededor de los 50 años, y ya a los 60 esta incidencia se duplica, llegando a los 85 años a presentarse incluso en la mitad de la población.

En su primera etapa se manifiesta con las fallas de memoria y conflictos, “los que en muchas ocasiones son subvalorados por la propia persona y su entorno, adjudicándolas a perdidas ‘normales’ de memoria o incluso como ‘propias de la edad avanzada’ de las personas que la padecen”.

Al respecto señala que puede haber dificultad para la concentración y retención de información. Pueden aparecer conflictos con la familia y en el trabajo por errores cometidos lo que lleva a la persona con Alzheimer a angustiarse o deprimirse.

Otro signo que pudiese aparecer en esta primera etapa son imprecisiones e incoherencias en el habla y dificultad en la comprensión de discursos complejos.

En la segunda etapa, añade la profesional, se aprecia la dificultad o incapacidad de reconocer o recordar los nombres de las cosas, o incluso de comunicarse mediante el habla, la escritura o a través de gestos.

“Aparece cierta pérdida de la capacidad para realizar movimientos intencionados, se pierde el control de realizarlos, a pesar de querer hacerlo y de la capacidad física para ello, por ejemplo querer vestirse. Existen más conflictos, principalmente para el cuidador quien se enfrenta a una persona con la capacidad de moverse pero con gran riesgo de accidentes por autolesión; quieren cocinar pero dejan el gas dado, quieren salir pero se extravían”, explica.

En la tercera etapa aparece de forma progresiva la pérdida de marcha y alteraciones musculares que terminan con rigidez, en paralelo comienzan a requerir pañales, pierden la capacidad de comunicarse y terminan postrados totalmente dependientes  para asearse y comer.

CUIDADOS SUGERIDOS
Para que tanto paciente como cuidador y familia puedan hacer más llevadera esta situación, la académica sugiere los siguientes cuidados:

1.-
Que los pacientes con la enfermedad de Alzheimer estén siempre acompañados por un cuidador que los apoye desde el inicio de la enfermedad para evitar accidentes.

2.- Organizar gradualmente la casa: de forma paulatina ir quitando los elementos que puedan generar accidentes y caídas, como alfombras y pisos en dormitorio y baño, despejar el suelo de elementos móviles así como de cableado eléctrico, evitar muebles con salientes pronunciadas, colocar manijas en duchas, bandas antideslizantes en escalones, asegurar buena iluminación, mantener bajo llave los electrodomésticos, quitar cerrojos para evitar que se encierren, etc.

3.- Mantener una foto actualizada en caso de extravío, colocar pulsera de identificación, e informar a los vecinos respecto a la condición de la persona.

4.- Alimentación: favorecer la ingesta de proteínas (carne roja, pescado, huevo, leche), vitaminas (frutas, verduras y hortalizas) y fibra, disminuyendo los carbohidratos. Cortar en porciones pequeñas y vigilar o asistir en caso necesario. Evite el alcohol promoviendo y vigilando la ingesta de agua y los horarios de las comidas.

5.- Evitar discutir o regañar con el paciente porque poco a poco deja de estar consciente de sus actos.

6.- Fomente la actividad física y los paseos acompañados.

7.- Regularle y evaluar las horas de sueño.

8.- El entorno y familiares deben ser comprensivos tanto con el enfermo como con quien sea su cuidador, por ello se sugiere hacer una rutina de cuidado entre los familiares para que puedan apoyarse entre sí.

9.- La familia también debe siempre intentar hablarle mucho, controlar el tono con que se le habla, hable de forma lenta y pronunciando las palabras, no utilice lenguaje complejo o frases muy largas, diga de forma concisa las indicaciones y sin dar explicaciones innecesarias, pida con amabilidad y tranquilidad, hablarle en positivo nunca en negativo (pásame la polera en vez de no tires al suelo la polera), sonreírle, asistirle según nivel de dependencia.

Pérdida de audición, depresión y tabaquismo, son factores de riesgo para sufrir Alzheimer