Operaciones estéticas no ocultarían los miedos, vacíos e inseguridades de las personas

Según especialistas, las inseguridades de las personas que se operan no desaparecen tras el procedimiento, por el contrario, quedan ancladas. Trabajar las inseguridades y autoestima es clave afirman.

108

Una de las tendencias más populares –y peligrosas- de las últimas décadas han sido las cirugías estéticas. Ante un mundo cada vez más enfocado en las apariencias y el físico, el recurrir a este tipo de procedimientos para arreglar algún defecto que cree se tenga, se ha hecho más y más común en la sociedad, tanto en jóvenes como adultos, y hace rato que dejó de ser algo “exclusivamente” de mujeres.

Según un estudio elaborado por la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica, un 18,69% de los varones recurre a operaciones estéticas, mientras que otro realizado en Cuba el año 2000 reflejó que más del 50% de los sujetos entrevistados, hombres y mujeres, se realizaría una cirugía estética. Hace nada más y nada menos que 17 años atrás, hoy esa cifra sería alarmantemente mayor.

“La especie humana, es la única, que voluntaria y conscientemente cambia su apariencia: se pinta, se perfora, se opera. El cuerpo es un vehículo y soporte de expresión y de comunicación. Hay una puesta en discurso del cuerpo. El cuerpo humano se ha convertido en un objeto adornado, marcado, pintado, tatuado, mutilado como en las ablaciones del clítoris o las circuncisiones, comprimido por corsés o para formar pies diminutos (como hasta muy recientemente en China) o elongado como los cuellos y las cabezas de los miembros de ciertas etnias africanas” asegura la psicóloga clínica Susana Krause, fundadora de www.terapiaparejas.cl y especialista en psicoanálisis.

La cirugía estética en sí no constituye un problema, pero hay quienes se someten a varias intervenciones estéticas con fines de mejorar su imagen o sus formas corporales. El Libro de Record Guinness, cita una mujer que se ha realizado 47 cirugías desde 1988.

Según la psicóloga, se podría pensar el cuerpo como un fetiche, un fetiche que habla de carencias, ausencias y vacíos. Un cuerpo que, al igual que un fetiche, intenta tapar sus faltas para volverse deseable, para generar atracción y amor. “Una vez una paciente mía, que se había realizado varias intervenciones desde que tenía 17 años, me confesó que se había operado para que la quieran y ni aún así la habían amado” asegura la dra. Krause.

Las inseguridades, vacíos, carencias, temores y todo nuestro bagaje inconsciente, no desaparecen con las cirugías, muy por el contrario permanecen anclados, ahí y nos determinan. Descubrirlos y trabajarlos nos liberará y hará sentir más plenos” comenta la doctora, magister en psicoanálisis.

La reflexión es a no tratar de solucionar los problemas modificando el envoltorio, en su mayoría los problemas de autoestima, de angustia y otros pesares vienen desde el centro de la persona y es importante despejar y aliviarlos de fondo, de lo contrario no será una solución perdurable en el tiempo y seguramente que se irá acrecentando con el paso del tiempo señala la Dra. Krause.