Experto aclara dudas sobre si es mejor usar tarjeta o crédito de consumo

Qué opción es más barata o por qué hay que fijarse en la Carga Anual Equivalente (CAE) son algunas de las interrogantes que el consumidor se hace al realizar un gasto y que en esta nota ayudamos a explicar.

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Al realizar un gasto o una compra de un producto deseado, en el caso de no tener el dinero en efectivo, siempre está la duda de utilizar una tarjeta de crédito o pedir un crédito de consumo. Pero, ¿cuál es la mejor opción entre estas dos alternativas que ofrece el mercado?, ¿cuál es más barata?, ¿qué factores influyen? y ¿por qué hay que fijarse en la Carga Anual Equivalente (CAE)?

Según datos entregados por el Banco Central, las tarjetas de crédito alcanzan un 53,9% en cuanto a participación en el mercado crediticio, los créditos en cuotas un 23,8% y los sobregiros un 22,3%.

Además, en promedio se calcula que los chilenos utilizan cerca de un 10% de su sueldo para el pago de cuotas ya sea en tarjetas de crédito o créditos de consumo que, a juicio de expertos, si se abordan con responsabilidad podrían ser herramientas válidas para concretar proyectos o cumplir con obligaciones.

Francisco Aravena, académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad San Sebastián, afirmó a La Nación que “las personas escasamente utilizan la información financiera tan al pie de la letra y hay que ser súper consciente de que el nivel de educación financiera en la mayoría de las personas, incluso aquellos que son profesionales del área de la administración y las finanzas, no es muy alta, ya que no se detienen un poco en estos detalles”.

“Entonces, frente a ese tipo de análisis, que casi no existe, las personas a veces se guían por otros instintos”, como por ejemplo, los beneficios que entregan algunas tarjetas por su uso.

Aravena manifestó que “claramente en la evaluación final del costo de un crédito o el costo de la cuota que voy a tener hay que incorporar todas esas variables… Probablemente el crédito de consumo tiene ventajas con respecto a las tasas que uno puede lograr, pero el uso y los beneficios constantes hacen que la tarjeta de crédito también sea un bien bastante demandado, considerando también la comodidad del uso en la compra”.

Al ser consultado si existen compras o gastos que se acomoden mejor a un sistema que a otro, el experto aseveró que no se puede realizar una afirmación tan taxativa, ya que “estaría mintiendo, porque hay un montón de factores que influyen en el costo final del crédito y uno los puede observar. De hecho la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras ha hecho estudios de las diferencias que existen en los créditos”.

Tampoco es categórico al decir cuál opción es más barata, pero “sí es importante mencionar cuáles son las características o las variables relevantes en la toma de la decisión final. Si uno habla de montos menores siempre el uso de la tarjeta de crédito será más cómodo y en algunos más beneficioso que usar efectivo, pero solo en algunos casos. Para montos muchos mayores, siempre es mejor evaluar un crédito para un consumidor promedio”.

Respecto a la CAE -indicador que introdujo la Ley 20.555 sobre Sernac Financiero, que permite la comparación entre las distintas alternativas que ofrecen los proveedores de productos o servicios financieros-, el académico aseguró que “es bastante completo, es un buen elemento para poder analizar el costo final, porque la CAE incluye los costos administrativos y en el fondo todo lo que nosotros vamos a terminar pagando. Es un muy buen instrumento y mientras la gente más lo utilice, más competitivos pueden ser los mercados financieros y mejores van a ser las condiciones a las que se pueden acceder”.