La atracción y encanto del coaching

Para muchos expertos este método ya no vive el "boom" que experimentó hace unos años atrás. A pesar de ello, muchas personas y empresas siguen recurriendo a esta práctica. ¿En qué consiste realmente el coaching?

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Tony Robbins, quizás el coach y orador motivacional más famoso del mundo, declaró en una entrevista que uno de sus primeros entrenadores, Jim Roth -uno de los pioneros en difundir el coaching en Estados Unidos- le aseguró que “Si quieres que la vida cambie, tú tienes que cambiar. Si quieres que la vida sea mejor, se tú mejor. Es la única forma de hacerlo. Si estás continuamente mejorando quién eres y las cosas que das, has ganado”.

Robbins (57) autor de dos best sellers de la materia como “Poder sin Límites” y “Despertando al Gigante Interior” tiene una extensa carrera como motivador, la cual comenzó en la década de los 80. En la lista de clientes del orador norteamericano destacan figuras como: Michael Jordan, André Agassi, Bill Clinton -quien recurrió a él cuando se vio envuelto en el escándalo con Mónica Lewinsky- y Diana de Gales. La exesposa de Carlos de Inglaterra se encontraba “atrapada” en su matrimonio, pero el divorcio no era una opción, por lo que acudió al trabajo de Robbins

Chile no está lejos de esta tendencia que cada vez más empresas, civiles e incluso el mismo gobierno están adoptando para conseguir sus objetivos. La presidenta Michelle Bachelet cedió ante los encantos del coaching sólo dos semanas antes de iniciar su primer gobierno. La mandataria convocó a cerca de 80 colaboradores de su gobierno -incluyendo todo su gabinete- para ponerse en manos de Julio Olalla, uno de los gurús de la materia en Chile. Durante tres días, Olalla trabajó la presión que significaba llevar las riendas de un país.

Este episodio motivó a la masificación del coaching y de la oratoria motivacional en nuestro país. Para algunos expertos el auge de esta práctica en Chile fue pasajero aunque según cifras de la Asociación Chilena de Coaching y Mentoring (ACCM) son cerca de 1.000 los entrenadores acreditados y certificados por entidades internacionales. Para algunas personas simple “humo”, para otros, una verdadera herramienta para cumplir sus metas.

Tony Robbins es actualmente uno de los oradores más solicitados y seguidos del mundo / Foto: AFP

Es común encontrar muchos rostros públicos que ofrecen charlas motivacionales y se autodenominan coachs, aunque muchos autodenominados entrenadores o están conscientes que el recorrido para ser una persona certificada en la materia requiere de horas de práctica y teoría. La ACCM es una corporación sin fines de lucro, formada por un grupo de profesionales, con el objetivo de difundir el coaching como una “herramienta directiva de primer orden y como actividad que hace que las personas sean conscientes de sus habilidades y forjadoras de su propio destino”, se extrae de su sitio oficial.

Actualmente la asociación trabaja con la International Association of Coaching Institutes (ICI) y con HCN World una organización global formada por prestigiosos entrenadores profesionales de todo el mundo.

¿EXISTE MÁS DE UN TIPO DE COACHING?

En su definición mas simple y macro, coaching significa ayudar al individuo a construir las habilidades necesarias para enfrentar su situación actual de vida, mediante un proceso que facilita el cambio y da soporte al desarrollo en la vida de un individuo. La gracia del coaching es que es una auténtica colaboración, en la que el entrenador y el cliente toman un camino basado en la sinergia de dos personas trabajando juntas hacia la misma meta. El coach no es un maestro, sino alguien que puede ayudar a ver las cosas desde múltiples perspectivas.

El “Coaching Integral” se refiere a un tipo de coaching que considera la integración de la totalidad del cliente y su mundo, para ayudarle a interiorizar nuevas perspectivas sobre la forma en que enfoca las situaciones de la vida y sobre cómo moverse hacia delante de una nueva forma, más eficaz y saludable.

En el “Coaching Profesional” o Empresarial (“Executive Coach”) es ayudarte a mejorar en las dinámicas específicas del negocio en que trabajas.  Con frecuencia es la propia empresa la que paga la sesión de coaching de su directivo o empleado; en ese caso la empresa es el Patrocinador, pero eres tú el Cliente.