Las vacas gordas, la matriz productiva y la economía digital

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*Por Álvaro Portugal C.

“Ha quedado demostrado que el inmovilismo no tiene futuro; en época de vacas gordas, Chile no se preparó para un crecimiento sostenido y ahora nos estamos preparando para que no volvamos a cometer ese error”, comentó la presidenta Michelle Bachelet durante su última cuenta pública, en relación a la importancia de que nuestro país deje de depender de una economía basada en materias primas.

Si bien, muchas veces se ha hablado sobre lo urgente que es iniciar con el cambio de la matriz productiva, sobre todo ahora que el cobre ya no es lo que era, la mayoría de estas iniciativas sólo quedan en buenas intenciones. Actualmente, la economía de nuestro país sigue dependiendo netamente de la industria minera, agrícola y alimentaria.

Hoy, Chile posee una de las tasas de crecimiento más bajas dentro de Latinoamérica con respecto a países comparables exportadores de materas primas. Desde a mediados del año 2013, la economía de nuestro país se ha desacelerado a una tasa cercana al 2%. Las causas son diversas, tales como la caída del precio de los commodities, huelgas en la minería, factores climáticos, y reformas mal implementadas.

Es urgente y estrictamente necesario que Chile se prepare para el futuro, analizando los actuales modelos de producción y buscando alternativas que reemplacen la extracción y exportación de materias primas, por industrias que generen conocimiento e innovación.

Estamos en plena época de campañas presidenciales, y tampoco, ninguno de los candidatos, ha planteado el tema de forma concreta. A esto se suma la creación del futuro Ministerio de Ciencias y Tecnología (el que debería estar constituido antes de que termine el gobierno de Bachellet), enfocado en las ciencias básicas y no en las ciencias aplicadas e innovación tecnológica. Dado este enfoque del Gobierno, el apellido “tecnología” pasará a ser irrelevante.

El motor de desarrollo de nuestro país debe basarse en la innovación e industria digital, una industria que no necesita grandes inversiones como la minería, la agroindustria o la alimentación, aquí se invierte en talento y se genera valor exponencial. Así, el objetivo debe ser impulsar la actual transformación digital, posicionando a Chile como un referente regional, fomentando la digitalización de las industrias, y la generación de innovación, para que así, dejemos por fin de depender de los commodities y entremos de lleno a una economía moderna.

 

*Álvaro Portugal Cifuentes es Presidente de Chiletec