La Nueva Mayoría y su derrota “por ausencia”

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*Por Germán Silva

Debe ser una de las frases más desafortunadas de Eugenio Tironi, quien pronosticó a horas de las elecciones primarias, que los candidatos del oficialismo serían los grandes ganadores de la contienda del domingo. Ganadores en ausencia, sentenció el destacado sociólogo. Bueno y la verdad es que su análisis era correcto de acuerdo a los datos que se manejaban en la previa: la abstención sería muy alta producto no sólo de la falta de interés de la ciudadanía en la política, sino también por el nivel de agresividad presentado por la derecha en los debates, y claro, por el partido que disputaría nuestra selección frente a Alemania y que ahuyentaría a los pocos electores ese día.

Pero lo cierto es que la gran sorpresa de esta elección fue la cantidad de electores que concurrieron a las urnas. Incluso el propio Piñera se había preocupado en los días previos de “corregir” su apuesta de un millón de votantes, aludiendo al posible efecto Vidal-Sánchez (me refiero al jugador, no a Beatriz). De ahí que el gran ganador de la contienda fuese precisamente el ex mandatario. Se jugó por una apuesta audaz, más aun considerando el riesgo que significaba una baja participación y un resultado más estrecho con Ossandón. Ese escenario se habría interpretado como un castigo por el nivel de agresividad y descalificaciones en los debates, en los cuales Piñera, por primera vez, perdió la compostura frente a las cámaras.

Pero también Ossandón se puede sentir ganador. Creo que en su fuero interno jamás estuvo la opción de derrotar a Piñera, sin embargo, el obtener más de un 26% es una gran arma de negociación para lo que viene en el bloque opositor. El senador sabe que esos votos pueden ser claves, especialmente en una segunda vuelta que, sin duda, será muy estrecha. El problema se trasladará ahora al ex presidente. Ossandón puede poner condiciones altas, pero además, siempre será un riesgo que tire del mantel.    

 La votación del Frente Amplio estuvo dentro de lo predecible. Beatriz Sánchez debía ganar con holgura, pese a que esperaban mucho más votación. No sé qué tipo de información tenía Mayol para haber afirmado la mañana en que fue a votar –en un claro error comunicacional- que menos de 500.00 electores sería negativo. Lo cierto es que este era el debut del conglomerado y cualquier cifra sobre los 200.000 ya era importante. Creo que pecaron de soberbia en la previa. En todo caso, esto es muy auspicioso para el FA considerando que en las elecciones parlamentarias de noviembre tendremos nuevo sistema electoral, lo que permitirá una mayor diversidad y el quiebre de la lógica de dos bloques estáticos -estilo “demócratas-republicanos”- con que vivíamos en Chile

Pero, sin duda, la gran derrotada fue la Nueva Mayoría. Sus dos candidatos estuvieron fuera de la agenda por semanas. Se dejó de hablar de ellos y sus propuestas pasaron a segundo plano. Como si fuera poco, el país sólo supo de sus diferencias y disputas verbales, además de la imposibilidad de llegar a un acuerdo parlamentario. Qué duda cabe, Goic y Gullier fueron los grandes “derrotados por ausencia”.

 

*Germán Silva Cuadra es Director del Centro de Estudios y Análisis de la Comunicación Estratégica de la Universidad Mayor