Una juez de Madrid ordenó la exhumación del pintor español Salvador Dalí, fallecido en 1989, y la obtención de muestras del cadáver para practicar la prueba biológica de determinación de la paternidad de Pilar Abel, que presentó una demanda para ser reconocida como hija del artista.

En un auto fechado el 20 de junio y que se conoció hoy, la juez encargada del caso considera “necesaria la prueba biológica de investigación de la paternidad de María Pilar Abel Martínez respecto de Salvador Dalí Domenech”, al “no existir restos biológicos ni objetos personales sobre los cuales practicar la prueba por el Instituto Nacional de Toxicología”.

La magistrada María del Mar Crespo ordena que se haga esa petición al juzgado de la localidad de Figueras, en la provincia de Gerona (noreste), de dónde era originario Dalí y donde está enterrado, para que el médico forense adscrito al mismo realice la extracción de muestras (“restos óseos y/o piezas dentales”) del cadáver y se remitan al Instituto de Toxicología.

La Fundación Gala-Dalí, que gestiona el patrimonio del pintor, anunció en un comunicado que presentará un recurso en los próximos días contra la decisión judicial de exhumación.

En abril de 2015, el juzgado de primera instancia número 11 de Madrid admitió a trámite la demanda de paternidad contra el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas de España y esta fundación como herederos legales del pintor.

Dalí y su esposa Gala Éluard en 1970 / AFP PHOTO / STF

El equipo jurídico de la Fundación Gala-Dalí, junto con el despacho de abogados Roca Junyent, trabaja en este asunto en coordinación con la Abogacía del Estado, ya que la demanda de paternidad se dirige también contra el ministerio citado.

Según señaló a la agencia EFE el abogado de la demandante, Enrique Blánquez, aún no hay fecha para proceder a la exhumación, aunque “podría tener lugar el próximo mes de julio”. Dalí fue sepultado en el Teatro-Museo Dalí de Figueras tras su fallecimiento, el 23 de enero de 1989.

Pilar Abel, nacida en Figueras en 1956, asegura que es fruto de una relación que mantuvo su madre con el pintor catalán, a quien conoció en Cadaqués (Gerona) cuando trabajaba como empleada de una familia que pasaba temporadas en esa población.

En la demanda se aseguraba que la madre de Pilar Abel le dijo en varias ocasiones que su padre era Salvador Dalí. En la documentación se incluye un acta notarial de una cuidadora de la madre reconociendo también que le había relatado que en su juventud mantuvo una relación sentimental oculta con el pintor.

Dalí, nacido en Figueras en 1904, fue uno de los máximos exponentes del Surrealismo. Estuvo casado con la rusa Helena Diakonova (Gala), fallecida en 1982, y murió sin descendientes conocidos.

EL ADN DIRÁ LA VERDAD 

Pilar Abel, la mujer que litiga para que se le reconozca que es hija de Salvador Dalí, aseguró hoy, tras conocer que la jueza que instruye el caso ha ordenado la exhumación del cadáver del pintor, que “el ADN dirá la verdad”.

En declaraciones a la agencia EFE , Abel manifestó su satisfacción por lo que entiende que es un reconocimiento a su “lucha” después de una década de demandas.

“Quiero saber quién soy”, manifestó la que asegura ser hija de Salvador Dalí, según le explicó su madre, que prestaba servicio doméstico en Cadaqués (Gerona, noreste de España) en casa de unos amigos del artista.

Pilar Abel Martínez (61) / FOTO AFP / LLUIS GENE

Pilar Abel, nacida en Figueras (Gerona) en 1956, está convencida de que, ahora, “todo irá muy rápido”, ya que el juicio está fijado para mediados de septiembre, “así que tendrán que volar con la exhumación si la jueza no dice otra cosa”.

Abel está “muy contenta” con el Estado, que figura como parte demandada como heredero del legado de Dalí -fallecido en 1989 sin dejar descendencia y su herencia pasó a manos del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas de España y de la Fundación Gala Dalí-, por entender que se ha demostrado que la justicia funciona.

“Ahora puedo callar muchas bocas”, señaló, al tiempo que puntualizó que solo quiere que se conozca “la verdad” y que “lo que menos” le importa es el dinero de una supuesta parte que le correspondiese de la herencia de su padre.

La mujer admite que el auto que ordena la exhumación del cadáver ha sido “una sorpresa muy fuerte” y recuerda que se ha sometido a dos pruebas de paternidad, de las que no se conocen los resultados.