Sociedad digital: un desafío para el docente

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*Por Ana María Zlachevsky

Estamos habitando una sociedad distinta a la de mi generación. Una sociedad que Dreyfus y otros pensadores llaman: sociedad digital. Sus conversaciones están basadas en redes de comunicación popularizadas, instantáneas, globalizadas donde las fronteras desaparecen en un instante y aparece un nuevo fenómeno, el de la ‘cercanía en la distancia’, la era de internet.

Ha habido una gran transformación cultural de la que me he sentido fuera, pero en la cual, a pesar de mis reparos, a pesar de mis reflexiones, estoy también dentro. El avance científico y tecnológico producto de la invención de la computadora y la creación de las redes digitales mundiales es un nuevo y gran reto para la comprensión del ser humano. El cuestionamiento pasa hoy por otro lugar, el que para mí es todavía una gran interrogante.

Heidegger en el año 1935 en su libro ‘Introducción a la metafísica’ escribió “Cuando se haya conquistado técnicamente y explotado económicamente hasta el último rincón del planeta, cuando cualquier acontecimiento en cualquier lugar se haya vuelto accesible con la rapidez que se desee, cuando se pueda ‘asistir’ simultáneamente a un atentado en Francia y a un concierto sinfónico en Tokio, cuando el tiempo ya sólo equivalga a velocidad, instantaneidad y simultaneidad y el tiempo en tanto historia haya desaparecido de cualquier ex-sistencia …entonces, la pregunta: ¿para qué?, ¿hacia dónde?, ¿y luego qué?, se hará nuevamente necesaria”.

Las lejanías en el tiempo y en el espacio se han reducido. El hombre, mediante aeronaves llega en una noche a donde en otro tiempo se demoraba semanas o meses. Gracias a la televisión nos enteramos hoy y casi en simultáneo de lo que antes tardaba años o no se sabía en absoluto, como la erupción del volcán, Etna en Sicilia. Con una película de Discovery Channel, somos capaces de ver en sólo algunos minutos como transcurre la germinación y el desarrollo de una planta, la que a ojos humanos permanece oculta a lo largo de años. Se muestran ciudades lejanas de las más viejas culturas como si subsistieran aún, conviviendo con el tránsito callejero actual.

El hombre atraviesa los mayores recorridos en el mínimo tiempo. Deja atrás las distancias más grandes y, dé este modo, trae ante sí todo a la más pequeña distancia. Aparece un fenómeno distinto una nueva cercanía.

¿Qué ocurre, que en el eliminar las grandes distancias todas permanece igual de lejano e igual de próximo? ¿Qué es esto que se descubre ahora en lo que todo se encuentra ni lejano ni cercano, por decirlo de una manera, sin aparente separación? ¿Estamos habitando una nueva forma de sociedad? Han emergido nuevas prácticas comunicativas como WhatsApp, Facebook u otras, las que son altamente conocidas y usadas, no solo en Chile, sino que en todo el planeta.

Entonces debemos nuevamente cuestionarnos sobre el sentido y preguntarnos ¿cómo se han incluido esos lenguajes en nuestras aulas? ¿Cómo hemos integrado esta nueva cultura a los espacios universitarios?

Esta nueva era implicará una transformación revolucionaria en la comprensión del aprendizaje de nuestros estudiantes, que nos interpela a una intelección distinta del antiguo maestro dictando una cátedra. No podemos dejar fuera la red digital, interactiva, multimedial y globalizada que llamamos Internet, debemos ser capaces de incluirlas en nuestras clases. ¿Cómo hacerlo? ¿Será la clase invertida (flipped classroom) una respuesta a esta inquietud? ¿Habrá otras? No tengo aún una respuesta clara, sólo sé que no podemos dar la espalda a estos nuevos lenguajes o negar que ellos llegaron para quedarse.

 

*Ana María Zlachevsky es Psicóloga y decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Central. En 2013 fue reconocida con el Premio Nacional de Psicología.