Inclusión laboral: Desafío de no ser letra muerta

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*Por Andrea Zondek

Se acaba de promulgar la ley de cuotas que incentiva la inclusión laboral de personas con discapacidad. Un gran desafío y una oportunidad que debemos enfrentar con altura de miras.

Nadie dijo que sería fácil avanzar en cambios que aboguen por el derecho al trabajo de todos y cada uno de los chilenos; cambios que pavimentarán el camino para las transformaciones culturales que el país requiere en materia de discapacidad. Por eso, el cómo la implementemos  será tan importante.

La ley establece que las empresas y servicios públicos, con una dotación de 100 o más personas, deberán contratar al menos un 1% de personas con discapacidad o asignarias de pensión de invalidez ¿Los plazos? Una vez promulgada la ley, entrará en vigencia el primer día del mes subsiguiente de su publicación en el Diario Oficial. En tanto, dentro de los seis meses siguientes a su publicación deberán estar dictados los reglamentos que elaborará el Ministerio del Trabajo.

Los plazos son acotados. Sin embargo, tal como ya lo están haciendo algunas empresas, adelantarse a los hechos, buscar asesorí­a y familiarizar a los trabajadores con la inclusión laboral, es una medida que puede hacer la diferencia. Es más, en lo que va corrido del año, TACAL ha aumentado en 250% sus capacitaciones en este sentido.

En este punto, hay que romper prejuicios y recalcar que dependiendo de sus competencias una persona con discapacidad puede abordar cualquier tipo de trabajo. De ahí, que otro desafí­o será capacitar a los departamentos de recursos humanos que aún no hayan sido parte de un proceso de inclusión, a fin que al momento de seleccionar no busquen completar la cuota asignada por ley, sino que busquen a un trabajador que será un aporte a la empresa.

Es cierto que la ley establece que bajo ciertas situaciones bien documentadas (naturaleza de la función o no contar con cupos disponibles), las empresas pueden optar por realizar donaciones o contratar servicios de otra entidad que tenga entre su personal a personas con discapacidad. No obstante, hay que entender que el espíritu de la norma va más allá de completar un número. Va ligado a un salto cultural que debemos realizar como sociedad; ser parte y vivir la experiencia de la inclusión.

Una norma puede convertirse en letra muerta, si al momento de aplicarla no están claras sus reglas. Están pendientes los reglamentos, que esperamos sean consultados con quienes tenemos experiencia en la materia. Sin embargo, tengo la convicción que esta ley será capaz de abrir puertas, no le tengamos miedo, es una oportunidad para que desde la inclusión laboral demos un salto más en el desarrollo productivo y humano que tanto necesita nuestro país.

 

*Andrea Zondek es presidenta de la Fundación TACAL