Copa Libertadores 2017, otro campeonato internacional en que los equipos chilenos no estuvieron a la altura, donde Colo Colo y Unión Española ni siquiera clasificaron a la fase de grupos, mientras que Universidad Católica y Deportes Iquique quedaron fuera de los octavos de final.

Panorama que se ha tornado habitual durante los últimos cinco años, pues las recientes campañas positivas de representantes criollos en el extranjero se remontan al 2011, cuando Universidad de Chile gritó campeón en la Sudamericana, y al 2012, temporada en que la UC llegó a semifinales del mismo torneo, inclinándose ante el poderoso Sao Paulo de Brasil.

Bastante lejos están aquellos tiempos cuando los clubes chilenos eran constantes protagonistas de estos certámenes. Por ejemplo, Unión Española del ’75, Cobreloa del ’82 y Católica del ’93, todos finalistas de la Copa Libertadores. Sin olvidar lo realizado por Colo Colo en el máximo torneo de clubes del continente, cuando en el ’73 llegó a la instancia decisiva pero no pudo, mientras que en el ’91 tuvo su revancha y triunfó a costa de Olimpia de Paraguay.

En este escenario, Francisco Las Heras, finalista con los hispanos, analizó junto a Triunfo la crisis de representatividad a nivel de clubes en el fútbol internacional, asegurando que la principal falencia es “la falta de renovación de jugadores”.

“Sencillamente no hay renovación y tampoco interesa. No existe por la sencilla razón que en Chile se juegan campeonatos cortos, que te obliga a ganar desde la primera fecha y no te puedes dar el lujo de darle espacio a un canterano, más que por obligación. Siempre se apuesta por jugadores extranjeros y, más encima, se apuesta mal. Uno que otro salva, pero acá son pocos los extranjeros que la rompen, los otros son del montón”, comienza sus observaciones el ex mediocampista.

Sentado en el sillón de su hogar, don Pancho se toma su tiempo para pensar y vuelve al ataque: “¿Cuántos jugadores formados en la ‘U’ tenían regularidad en el equipo que recientemente salió campeón? Dos: Johnny Herrera y Yerko Leiva. Entonces, ¿realmente  se está trabajando bien en divisiones inferiores? Yo no sé, no tengo el conocimiento interno para criticar, pero el hecho que no salgan más cabros jóvenes buenos para la pelota te dice que algo anda mal. Y esa es una de las razones por las que el fútbol chileno da la hora a nivel internacional. Cuando se habla de Chile todos piensan en la Selección, pero eso es realmente cuento aparte. Tú miras el campeonato nacional y a la Selección y no tienen nada que ver. El fútbol chileno está en una decadencia muy grande”.

En este mismo sentido, el también otrora jugador de Universidad de Chile de 67 años hace una comparación con lo vivido en sus tiempos de futbolista. “Me acuerdo que el “Chino” Caszely debutó en Primera a los 16 o 17 años, yo debuté en la ‘U’ a los 17, y ahora escuchamos que va a jugar el juvenil fulano de tal y tiene 20 años. En mis tiempos se decía que un jugador que tenía 19 y no había debutado en Primera, ya no lo iba a hacer. Ahora, a los 20 o 21 años recién un cabro está apareciendo”, dice.

Da pena que los chilenos pierdan con equipos sin historia, que no figuran en ninguna parte, por ejemplo, perder con un tal Atlético Venezuela (Palestino 0-1). Nunca lo había escuchado y que vengan acá a ganarles a los equipos chilenos, da para pensar dónde estamos parados”, complementa.

Plantel de Unión Española en 1975, finalista Copa Libertadores y campeón Primera División

“FUIMOS CAMPEONES DE LA LIBERTADORES”

Pancho Las Heras es voz autorizada para hablar sobre torneos internacionales, mal que mal integró el plantel más exitoso de Unión Española en Copa Libertadores: el de 1975, ese que rozó la gloria continental.

Después de terminar punteros del Grupo 2, tras sendas goleadas frente a Huachipato (7-2), Jorge Wilstermann (4-1) y The Strongest (4-0), el equipo que dirigía Luis Santibáñez logró imponerse ante Universitario y Liga de Quito en la siguiente fase, sacando boletos para el partido decisivo del certamen.

“Teníamos muy buen equipo, los ’70 fue la gran década de Unión. Yo no sé si teníamos a los mejores jugadores del medio local, pero como equipo éramos muy buenos, funcionábamos muy bien”, recuerda el otrora volante, que ese mismo año gritó campeón con el conjunto de colonia en el campeonato local.

Pero el asalto final representaba un desafío gigante para los Rojos de Santa Laura, pues debían medir fuerzas nada menos que ante Club Atlético Independiente, equipo que en cinco oportunidades ya había levantado la Copa, siendo el más ganador del continente (actualmente tiene siete).

En esos tiempos, Independiente era un monstruo. De los 11 que jugaban 9 eran seleccionados de Argentina. Por eso, nos concentramos una semana completa esperando el partido, donde Santibáñez nos inyectaba mucha confianza a través de sus charlas. Fue sacrificado, porque no veíamos mucho a nuestras familias, pero gracias a eso llegamos a la final. Que después nos la farreamos es otro cuento, pero no todos los días se da la oportunidad de jugar una final de Copa Libertadores. Estuvimos a un paso, todo lo que se habló se hizo y dejamos todo en la cancha”, comenta.

A la postre, Unión Española logró extender la definición a un tercer partido, pues como local ganó por la cuenta mínima, mientras que como forastero cayó 3-1. Ya en el definitivo, jugado en Asunción de Paraguay, el sueño quedó sepultado por medio de un 2-0 en contra.

Pero el segundo partido de la llave, disputado en Avellaneda, es el que sigue dando vueltas en la cabeza de Las Heras, pues después de 42 años no cambia su visión: lo califica de “robo”, recordando que “por un ratito” tocaron el cielo en la Libertadores.

“Fuimos campeones por un periodo corto. Al término del primer tiempo empatábamos a uno y al árbitro le hicieron un corte en la cara con un proyectil. Entonces, se dirigió a nuestro camarín y nos dice que el partido se suspende. Con eso nosotros éramos campeones, porque ya habíamos ganado en Santiago. Después se comenzó a demorar la salida a la cancha, no se sabía bien lo que ocurría, pero cuando logramos salir, no sé por qué razón, el partido se reanudaba. Fue un robo, el árbitro dijo que se suspendía y después no. No se mantuvo firme en su decisión y nos costó perder el partido. Después cobró un penal que no me queda muy claro si realmente fue. Ya en la tercera definición, tuvimos bajas importantes y perdimos en el Defensores del Chaco, que en ese entonces era un poco mejor que un potrero”, rememora.

Dejando de lado ese mal sabor de boca, el ex futbolista rescata lo vivido en el primer partido ante Independiente, recordando un Estadio Nacional completamente lleno y a prácticamente todo el país con los colores de la Unión: “Todos sorprendidos de las 46 mil personas que llegaron al partido de la ‘U’ contra San Luis en la última fecha del Clausura, pero esa final de Copa en el Nacional fue increíble, con el estadio a tope. Además, te aseguro que un 20% o un 30% eran espectadores de Unión, el resto nada que ver con el equipo, pero nadie quería perderse este hito. Habían sobre 70 mil personas”.

– ¿Eso es impensado en el fútbol contemporáneo?

– Por ningún motivo se daría algo así. Juega Colo Colo en Copa Libertadores y salta la hinchada de la “U” diciendo que ‘ojalá pierda, ojalá se mueran, ojalá le metan 10’. Antes no, en esa ocasión había mucha gente de otros equipos viendo el partido y eso nos hacía sentirnos orgullosos. Realmente sentimos el respaldo de todo un país. Es más, siento que fue ese momento el que catapultó a Unión Española a ser lo que es actualmente, porque Unión sigue siendo un equipo chico en cuanto a su público, que lleva mil o 2 mil personas al estadio, pero muy grande en cuanto a historia, y ese episodio influyó bastante.

“Ahora, tampoco entiendo, toda mi vida he encontrado muy curioso que Unión no lleve gente al estadio, habiendo una colonia española tan grande en Chile. La hinchada de Unión es de reacción; reacciona cuando el equipo anda bien, que es un poco lo que pasa con Colo Colo, porque el equipo no hace más que caerse y bajan 15 o 20 mil personas en el Monumental. Es la diferencia con la ‘U’, que te lleva 40 mil personas jugando contra Cobresal y 46 mil para una final ante San Luis”, añade.

“MI CORAZÓN ES ROJO Y AZUL”

Una de las grandes incertidumbres en torno a Francisco Las Heras es el club de sus amores, pues mientras algunos aseguran que es identificado con Unión Española, otros afirman que se inclina por la Universidad de Chile, club que lo formó como jugador.

“Esa es una pregunta que me hace todo el mundo hasta el día de hoy. Yo siempre he dicho lo mismo, que me inicié, me formé, debuté y estudié en la Universidad de Chile, por lo tanto le tengo un cariño muy especial, por todo lo que significó para mi desarrollo como futbolista y como persona. Sin embargo, mis mejores resultados los obtuve en Unión, por lo que no puedo desconocer el cariño, aparte era el equipo de mi papá, que fue director de las divisiones inferiores y trabajó a la par con el padre de José Luis Sierra. Siempre he tenido un cariño especial por ambas instituciones y no puedo hacer una diferenciación tan amplia”.

– Pero el cariño y la pasión son cosas distintas.

– Me gustan ambas. Cuando juega la “U” quiero que gane, cuando juega la Unión quiero que gane. Ahora, cuando juegan entre sí, quiero que gane el que mejor lo haga adentro de la cancha. No puedo elegir, mi corazón es rojo y azul.

De hecho, comparte una anécdota que vivió con ambos equipos cuando dio sus primeros pasos para convertirse en futbolista profesional: “Llegué al fútbol por casualidad. Un día me invitan a jugar una pichanga en el estadio de Recoleta y un señor nos dice que formemos filas según la posición que jugábamos. Yo me formé con los mediocampistas y entré a jugar. No habrán pasado 10 o 15 minutos y me llaman para que me saque el peto. Me enojé porque casi no me dejaron jugar y me sacaron. Después aparece otro señor y me dice que eran las pruebas de la ‘U’ y que yo tenía condiciones para ser parte de las inferiores”.

“Hasta ese momento nunca había pensado dedicarme al fútbol, pero llegué a casa y le conté a mi papá, que explotó: ‘No, no. Tú tienes que irte a la Unión’. Así que llamó para contar lo que me había pasado y que quería que su cabro jugara en Santa Laura. Me fui a probar a Unión y ni siquiera alcancé a entrar a la cancha porque oscureció. Así que partí para la casa y le dije a mi papá, súper decidido: ‘En la ‘U’ llegué sin saber que era para jugar en las inferiores y me dejaron sin decir que era tu hijo. En Unión, en cambio, no me dejaron jugar y no quería ir a decirles que era hijo de Don Francisco Las Heras, porque si me dejaban sería por eso y no por mis capacidades’. Al final, me dijo ‘ya anda a la U no más’”, agrega.

En todo caso, “Pancho junior” inició su carrera bajo la sombra de su padre, lateral izquierdo de Unión Española y Universidad de Chile, que también tuvo destacadas actuaciones en la década del ’40. “Con el correr del tiempo se fue olvidando de quién era hijo y yo pasé a tener identidad propia adentro de la cancha”, reflexiona.

– ¿Cómo es crecer con la influencia de un padre futbolista?

– No alcancé a ver a mi padre jugar profesionalmente, pero según me dicen, yo tengo la personalidad de él, pero soy más técnico. Es que mi padre era hachero. Siempre me dicen que mi padre era un muy buen jugador, era seleccionado nacional incluso, pero tenía eso de ir muy fuerte hacia el rival. Nací el año ’49, prácticamente cuando él estaba terminando su carrera.

– ¿No le hubiese gustado continuar con la dinastía?

– Mi hijo juega a la pelota de chico, prácticamente todos los días. Pero hay algo que me hizo tener la claridad mental al verlo jugar, que si es que Nicolás llegase a interesarte por hacer una carrera profesional en el fútbol va ser uno más del montón. Puede desarrollarse un poco más de lo que tiene actualmente, pero no va a ser mucho más. No hubiese sido una figura que saldrá a jugar afuera, que ganará mucha plata y que asegurará su futuro. Igual dije, si él quiere ser futbolista lo apoyaré, pero no lo voy a incentivar. Afortunadamente se dedicó a estudiar, sacó su colegio, universidad y actualmente es ingeniero en informática. Sigue jugando a la pelota, pero por diversión.

Y al igual que su hijo, don Pancho no se ha alejado de las canchas con el tiempo, pues aún viste de corto cada lunes, cuando se reúne con otros ex jugadores de Universidad de Chile a recordar viejos tiempos con la pelota en los pies. Por eso mismo, le dolió que no lo consideraran para el partido preliminar de la última fecha del Torneo de Clausura, que tenía como finalidad conmemorar los 90 años de historia del “Romántico Viajero”.

“Estoy participando en la corporación de ex jugadores de la ‘U’ desde hace más de 10 años, siendo el jugador de más edad. Creo que todavía juego bien, no me paro en la cancha a esperar que me llegue una pelota… Y cuando llegó la invitación de Azul Azul para hacer un partido en el marco de los 90 años del club, siempre se habló de un equipo histórico, pero no fue así. Cuando se hizo esta selección, noté que la gran mayoría eran jugadores del ’91 para adelante. Yo me sentí mal, me dio mucha pena, porque me sentí poco influyente en el grupo. Ese fue mi sentir y lo manifesté, de hecho, varios me encontraron razón y dijeron que tendría que haber estado. Me dio mucha pena”, revela.

En cuanto a Unión Española, sostiene que “estoy participando más con la ‘U’ porque se dieron el trabajo de formar una corporación de ex jugadores. Si bien en Unión han hecho uno que otro reconocimiento a algunos ex jugadores, regalando una credencial vitalicia, siento que no es suficiente. Están al debe con sus ex figuras, que somos parte de la rica historia del club”, cerró Las Heras, quien de todas maneras agradeció la invitación a la celebración de los 120 años del “Gigante de Colonias”.