Campeones mundiales de cheerleading relatan el duro camino de Chile para ganar el oro

El recorrido hacia la gloria estuvo lleno de obstáculos. “Igual que nuestro pueblo, siempre nos ocurren cosas y tenemos que tener resiliencia, tomar lo que nos ocurre y levantarnos”, comenta Yamile Castro, integrante del cuerpo técnico nacional.

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El equipo chileno de cheerleading se alzó a fines de abril como campeón del mundo en la categoría “coed elite”, un hito inédito que viene a consagrar un trabajo de varios años que tiene al representativo criollo inmerso en la elite planetaria de este deporte.

Sin embargo, el camino no ha sido fácil y han tenido que sortear diversos obstáculos para instalarse en lo más alto del podio. “Igual que nuestro pueblo, siempre nos ocurren cosas y tenemos que tener resiliencia, tomar lo que nos ocurre y levantarnos”, resalta Yamile Castro, integrante del cuerpo técnico nacional, en una entrevista con La Nación.

“Es una sensación que buscábamos sentir hace mucho tiempo. Siempre nos teníamos mucha fe, pero los últimos dos Mundiales habíamos tenido imprevistos”, sostiene Franco González, uno de los miembros del elenco que obtuvo la medalla de oro en el certamen disputado en Disney World, en Estados Unidos.

El joven cuenta que en 2015 “iniciamos la rutina y se le salió el hombro a un compañero, entonces tuvimos que arreglar y volver a presentarnos en ese mismo momento. Todo eso fue un poco complicado para nosotros y no logramos ganar el Mundial ese año”.

Yamile Castro recuerda que en aquella ocasión “se tuvo que parar la rutina y entró un reserva. En menos de 10 minutos tuvieron que salir a competir y el reserva que entró hizo toda su posición, cubrió muy bien al que salió, pero nuestros deportistas a lo mejor no estaban preparados para esa situación tan fuerte que ocurrió y empezaron a haber imprecisiones. En realidad, yo creo que ahí faltó un poco de tolerancia a la frustración, pero a pesar de eso quedamos cuartos”.

Asimismo, Castro relata que para la cita de 2016 “a última hora un dolor de estómago de uno de los seleccionados terminó en una apendicitis y operándose el día anterior. Le tocó entrar a uno de los entrenadores, Andrés Melo. Se sabía perfecta la rutina y estuvo muy bien: quedamos segundos”.

¡DE NUEVO LO MISMO!

La tónica continuó este 2017. “Este año no quedamos ajenos a los problemas, tuvimos dos bajas dos semanas antes de viajar, pero menos mal que estábamos en Chile. Los deportistas son muy rápidos y aplicados, entonces hicimos una concentración previa, se arreglaron los detalles y pudimos ir al Mundial sintiéndonos mucho más seguros y preparados”, expresa Franco González.

En esta oportunidad, a uno de los integrantes le negaron la visa. A eso se sumó que una de las piezas más importantes del equipo, Luis Vega, sufrió un corte de ligamentos en la gala final, justo antes de viajar a Estados Unidos.

Dijimos ‘¡de nuevo lo mismo!’. Pero estábamos en Chile y más esperanzados. Para nosotros no fue difícil arreglarlo, pero los ánimos bajaron en ese momento”, rememora Franco González, quien agrega que “gracias a la concentración y el trabajo que hicimos, logramos sacar toda la coreografía adelante y poder viajar tranquilos”.

El elegido para reemplazar a Luis Vega fue precisamente Franco González, quien ejercía como entrenador del seleccionado femenino, que además obtuvo el cuarto lugar en el Mundial.

“Visualizamos que él tenía todas las habilidades gimnásticas y todo lo que necesitábamos para que estuviera dentro de la rutina”, explica Yamile Castro.

El propio Franco González comenta que “era un decisión rápida que había que tomar. Llevo muchos años en este deporte y soy muy seguro, entonces sé lo que puedo hacer y lo que no. Yo necesitaba darle esa seguridad al equipo, porque el año pasado yo ya había visto que ellos, por una baja, fueron muy inseguros por sentir que la rutina no iba a salir porque un compañero ya no estaba. Entonces, al momento que se me presentó este desafío, lo primero que hice fue tomarlo con la mayor seguridad posible para que mi equipo viera que yo iba a entrar, que iba a dejar todo arriba, que ellos no se preocuparan y que la rutina yo me la sabía”.

“Yo no competía hace años, ya estaba dedicado a ser entrenador, pero me mantenía entrenando siempre, aunque nunca pensando en que se me iba a presentar esta oportunidad. Fue increíble, porque se me consolidan muchos sueños y metas. Fue una oportunidad que llegó en el momento preciso y que nos hizo bien a todos”, afirma.

EXCELENTE PRESENTACIÓN

La felicidad se apoderó del equipo chileno tras cumplir exitosamente con su presentación final en el certamen. “Mis máximas sensaciones ocurrieron cuando la rutina salió, cuando ellos demostraron un nivel alto en ejecución, en performances, en sincronización. Cuando yo vi esa rutina, cuando los vi tan tranquilos y concentrados, dije ‘lo hicieron’. Como consecuencia, nos trajo que salieran campeones y eso fue la guinda de la torta… Fue muy gratificante”, afirma Yamile Castro.

En ese sentido, recalca que “ganamos una categoría que es súper difícil, es la que más participantes tiene y la más grande. Hay un gran porcentaje de naciones que quiere ganar lo que nosotros ganamos”.

Creo que ha sido la mejor presentación que hemos tenido con el Team Chile en los nueve años que llevamos yendo a ese campeonato”, añade Franco González.

PROCESO DE SELECCIÓN

Yamile Castro forma parte del cuerpo técnico junto a Andrés Melo, César Aracena y Sergio Vidal. Estos dos últimos incluso fueron elegidos como “entrenadores del año” por la International Cheer Union (ICU).

En el proceso de selección, se escogieron 24 deportistas de un total de 60 nombres propuestos por los clubes que integran el circuito nacional, quienes entregaron una nómina con sus mejores elementos.

“Fueron cinco concentraciones de dos días, donde los jóvenes viajaban desde las regiones a Santiago y se iba construyendo una rutina que estaba lista en papel, que ya estaba planificada y que se empezó a enseñar desde el primer entrenamiento. Sabíamos perfectamente las habilidades que tenían, entonces los dos coreógrafos comienzan a darle esta estructura”, explica Yamile Castro.

FINANCIAMIENTO

Otro de los aspectos que tienen que resolver los deportistas que se dedican al cheerleading es el tema económico. Franco González detalla que “el proceso para ser selección nacional parte desde diciembre aproximadamente y finaliza en abril cuando es el Mundial, y en ese período hay que financiar 2 millones de pesos, entonces tienen que estar pagando cuotas de $400 mil mensuales aproximadamente. Los chicos trabajan, hacen rifas y de todo para poder cumplir su sueño”.

Yamile Castro cuenta que “la Federación, que es nueva y pionera en Latinoamérica, ha apoyado a los jóvenes con lo que más ha podido: trajes, lugar para entrenar, un equipo técnico y asesoramiento”.

Además, afirma que el organismo “años atrás se ganó cinco proyectos para financiar todos estos procesos, pero lamentablemente la empresa privada no la apoyó. Entonces, lo que ha hecho dentro de sus posibilidades fue fomentar que tenemos que demostrar que somos buenos representantes en este deporte. Hoy creo que lo hemos demostrado y a lo mejor las futuras generaciones gocen de un mayor apoyo en todo sentido para poder representar al país”.

No obstante, el alto costo económico ha provocado que muchos talentos se queden sin poder participar de un Mundial. “Todos los años nos pasa. Es súper lamentable tener deportistas que son normalmente muy buenos, porque están becados en sus clubes a raíz de que no tienen recursos, así que menos van a poder financiar un viaje de casi 2 millones de pesos que dura tres meses”, lamenta.

“CHILE ES PARTE DE LA ELITE MUNDIAL”

Franco González, quien viene de dictar una capacitación en Argentina, afirma que “a nivel sudamericano somos el país más fuerte y Chile es parte de la elite mundial”. “Estamos todavía lejos de Estados Unidos en cuanto a implementación, gimnasios y cantidad de deportistas, pero nosotros más que compararnos con otros países, miramos nuestra evolución: hace siete años entrenábamos en pastos, plazas, en colegios públicos. Nos juntábamos a hacer este deporte como se pudiera y hoy en día todos los clubes deportivos cuentan con su gimnasio privado que imparte las clases, son especialistas en esta actividad y los clubes siguen creciendo y aumentando en el país”, comenta.

Yo puedo apostar que muy pronto el cheerleading puede ser uno de los deportes reyes de este país por el crecimiento y la aceptación que tiene adonde va: lo llevas a un liceo y es éxito, lo llevas a un colegio y es éxito, lo pones en una playa en el verano y es éxito. Acumula a muchos deportistas y cada vez los campeonatos tienen que hacerse en más días, en más jornadas, con más divisiones, porque el crecimiento es exponencial”, resalta.

A su vez, Yamile Castro opina que “el avance de Chile también se debe a que en los últimos 20 años, desde que llegó el cheerleader a este país, hay un club que se llama a Cheer Chile que ha traído a exponentes de Estados Unidos que nos vengan a enseñar técnicas y formar profesores, entonces cada año nosotros tenemos la posibilidad de perfeccionarnos con instructores americanos, campeones del mundo”.

CANDIDATO A UNA MEDALLA OLÍMPICA

Franco González considera que “de todas maneras” Chile podría ser candidato a ganar alguna medalla olímpica si finalmente esta disciplina es incluida en la cita de los cinco anillos, algo que se está analizando fuertemente al interior del Comité Olímpico Internacional (COI) luego de que el organismo reconociera esta actividad como un deporte.

Estamos absolutamente convencidos de que nosotros podemos proyectar como país un equipo que pueda estar en el pódium”, coincidió Yamile Castro.

Respecto de los prejuicios que existen en contra del cheerleading, Franco González sostiene que “es muy poca la gente que todavía ignora lo que realmente es este deporte. Sí hay gente que de repente me dice ‘ah, como las películas de Estados Unidos’, que están ambientadas como al cahuín, a una escena más dramática, al baile con plumero y pompones, cosa que no existe”. “El cheer real es un deporte de habilidades, uno está trabajando con atletas, no con bailarinas o niñitas que vienen a hacer el baile de la alianza del colegio. Este es un deporte profesional que requiere un acondicionamiento”, asevera.

Por esta razón, Yamile Castro enfatiza en que esta disciplina “desarrolla todas las capacidades físicas y tiene técnicas propias. Aplica la gimnasia artística, la coreografía, gimnasia acrobática… Es un deporte completísimo”.

Mientras tanto, y con el logro conseguido, ambos profesores de educación física seguirán destinando sus esfuerzos a que este deporte continúe su camino ascendente. Franco González, quien paralelamente estudia administración de empresas, se asoció con Andrés Melo para crear el club Empire All Stars. En tanto, Yamile Castro, quien trabaja en el Liceo N° 1 Javiera Carrera, actúa como juez en el circuito nacional de cheerleading y está a cargo del club del colegio Castelgandolfo.