Sistema B: cómo hacer empresas responsables con la sociedad y el medioambiente

La directora de Comunidad B y Comunicaciones en Sistema B Chile, Carla Fuentes, nos especifica que significa ser una compañía de este estilo y los objetivos que buscan pata ser una aporte en una nueva economía.

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Fue en 2011 que cuatro emprendedores –Pedro Tarak (argentino), Gonzalo Muñoz (chileno), Juan Pablo Larenas (chileno) y María Emilia Correa (chilena-colombiana)- conocieron este modelo de compañías conocidas como empresas B, cuyo objetivo es la necesidad de crear empresas que no solo tengan como meta las ganancias, sino que también un impacto positivo en la sociedad y el medioambiente.

El modelo de Sistema B poco a poco ha comenzado a tener injerencia en el mundo económico, tanto en Chile como en el resto del mundo, creando un verdadero movimiento.

Carla Fuentes, directora de Comunidad B y Comunicaciones en Sistema B Chile, señala al diario La Nación que esto nace en Estados Unidos, país donde también está la organización que certifica mundialmente a las empresas (B-Lab).

“La lógica de estas empresas no solo tienen que ver con el producto que están vendiendo, sino que también de cómo trataban a sus trabajadores, de quiénes son los proveedores, de dónde provienen los insumos que compraban, con una necesidad de ser una empresa responsable más allá del negocio mismo”, manifesta.

– ¿En qué consiste la certificación de estas empresas?

– A través de esta certificación, lo que hace la empresa es acreditar o respaldar de alguna manera cuáles son esos impactos positivos que están generando tanto en la sociedad como en el medioambiente. Son empresas de cualquier tipo y lo que hace la certificación es sacarte una foto de cómo es el funcionamiento en todas las áreas, de cómo es tu modelo de negocio, si este modelo tiene algún impacto y cuáles son las políticas y prácticas de la empresa con los trabajadores, la gobernanza interna, cómo se toman las decisiones, si los trabajadores tienen participación en la toma de decisiones de las empresas, temas de transparencia interna y cuál es el impacto de las políticas en el medioambiente y en la comunidad, entendiendo a la comunidad como tus proveedores y tus clientes.

– ¿Cómo las empresas se pueden certificar?

– La certificación es una herramienta gratuita totalmente online; cualquier persona puede meterse a la página, hacerse una cuenta e iniciar la certificación. Es básicamente una evaluación que lo que hace es adaptarse a las características de la empresa. Si bien tiene 5 áreas fundamentales que mide, que son cuál es el modelo de negocio, la gobernanza, los trabajadores, las políticas y prácticas de medioambiente y en comunidad, se adapta porque es distinta una certificación para una empresa pequeña, con solo dos socios, que para otra con 1.500 trabajadores. Lo que hace es que en cada una de estas áreas se van haciendo preguntas para contar las acciones, las políticas o el modelo de negocio que tiene la empresa y que genera algún tipo de impacto positivo. Para que una compañía se certifique debe lograr 80 puntos de un total de 200 y la evaluación tiene una duración de dos años.

– ¿Cuántas empresas B hay en la región y en Chile?

– En América Latina, Sistema B está presente en 10 países. Las empresas certificadas en la región son cerca de 281. Chile es el que país que más empresas B tiene, con 88 certificadas y 11 empresas pendientes, que es un sello específico para aquellas que tienen menos de un año de funcionamiento. Hay empresas de todo tipo, desde emprendimientos sociales, con muy pocos trabajadores, hasta empresas más grandes, como Natura. En Chile está Parque del Recuerdo y BancoEstado Microempresa y Caja Vecina entre las más grandes.

“NUESTRO FOCO ES APORTAR A UNA NUEVA ECONOMÍA”

Carla Fuentes añade que este movimiento B también ha provocado cambios legales en algunos países. “En varios estados de EEUU hay una ley específica para la constitución de empresas B. En Argentina también se mandó al Congreso un proyecto de ley del mismo estilo y aquí en Chile se está en conversaciones con el Ministerio de Economía para presentar un proyecto de ley. Ya se presentó un proyecto a manos de Felipe Kast (Evópoli) y Maya Fernández (PS), polos opuestos absolutamente, pero con el concepto de cómo generar algún tipo de protección para la empresa respecto de su propósito y de la misión que tienen”.

– Me imagino que otro de los objetivos de Sistema B es cambiar un poco la apreciación que tiene el común de la gente con los empresarios…

– Sí, de todas maneras. De hecho, el gran foco es cómo nosotros aportamos a una nueva economía, donde el éxito esté medido no solamente por lo económico, sino que también por un bienestar general. En eso el rol que tienen los empresarios o emprendedores debe ser muy importante. Las empresas B usan la fuerza del mercado para resolver problemas sociales y ambientales, de hecho el requisito para ser certificado como B es ser una empresa con fines de lucro. Tiene que ver con la responsabilidad y el compromiso que es muy importante, y ahí está el rol de cómo conversamos con las grandes empresas, porque si queremos lograr un gran cambio a nivel de sociedad y economía, no podemos hacernos los locos y no pensar en cómo trabajamos de la mano con los grandes empresarios y empezar a ayudarlos en esta materia.

– ¿Cómo evitar que algunas empresas utilicen esta certificación con el solo objetivo de limpiar su imagen?

– Hemos conversado ese tema y sabemos que es un riesgo. Es un tema que hay que ir viendo caso a caso y ser lo más rigurosos posible. Tratar de orientarlos para ver el camino que quieren tomar. La idea es que las mismas empresas B y la sociedad en general sean las fiscalizadoras del tipo de empresa que se está certificando. Hay un canal abierto de denuncia si es que alguna empresa no cumple lo que se certificó.

ACADEMIA Y COMUNIDAD

– ¿Qué es Academia B?

– Academia B es muy interesante, porque es una iniciativa que parte desde Sistema B a nivel internacional. Busca generar una red de académicos internacionales que estén interesados en investigar e impartir docencia respecto al tema. Hay muchas convocatorias para investigaciones, todo relacionado con el impacto de las empresas B. Hay dos temas muy puntuales que se están trabajando, uno es la inclusión de mujeres y el otro es el cambio climático. También busca un fuerte foco de trabajo con los jóvenes y las universidades, hay un trabajo fuerte con los alumnos en algunas carreras y también con ciertos profesores, muchos de los cuales pertenecen a la comunidad de las empresas B y que hacen clases en algunas universidades. Hay alianzas con las universidades del Desarrollo y Adolfo Ibáñez.

– ¿Y cuál es la importancia de la comunidad B?

– Es un elemento diferenciador clave, más en América Latina que en otras regiones, cuya importancia es lo unida y sólida que es para efecto de aumentar más el impacto que hay con las empresas B. Son cerca de 100 empresas, muy distintas unas de otras, que van generando conexiones entre ellas mismas de manera directa o a través de instancias originadas por Sistema B, que permitan el sentido de pertenencia con el movimiento.