De patrullaje por las calles de La Granja a bordo del Corsa Police

El joven dueño de este Opel modelo 2007, “tuneó” su auto con los colores de la típica patrulla de carreteras gringa y sale a recorrer convenciones tuerca y las calles de su comuna convencido de que una pasión no conoce de reglas.

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Amante de los autos y la mecánica amateur, Alexander Baeza, el orgulloso dueño de un auto caracterizado como una patrulla estadounidense, escarba en sus recuerdos hasta su infancia y dice que sus más felices memorias son a bordo del Ford Falcon Futura de su papá donde lo sacaban a dar vueltas de niño. “Era un auto maravilloso, creo que de ahí viene este gusto tuerca. Esta pasión de mi papá fue una escuela a la que me asomé desde niño para hacer lo mismo de grande. El sentimiento es tal que no podría explicarlo. Simplemente lo vivo a diario a bordo del Corsa”, dice acariciando las líneas del vehículo que está inspirado en las míticas persecuciones de películas como “The Blues Brothers”, la saga “Rápido y furioso” o las correrías de Steve McQueen a la delantera de las sirenas y balazos de la policía.

Popularizado en redes sociales como el #CorsaPolice, el vehículo de Alexander era originalmente negro, pero su dueño mandó a pintarle las puertas blancas, decoró los costados con la palabra “POLICE” y lo coronó con una coqueta baliza hechiza de madera roja y azul con bordes de aluminio que respeta la legislación y la estética.

Mientras muestra las mejoras que le ha hecho al auto durante los últimos 4 años en materia de piezas, pintura y accesorios, acaricia con un dedo los rayones con clavos y llaves que algunos envidiosos le han hecho a propósito a este representante de la ley en la cultura popular.

“Cuando tengo ingresos trato de meterle algunas lucas. Un poco de mecánica o pintura. Casi todo se va en gasolina, pero tengo pendiente cambiar las butacas, el cielo y un piso nuevo. También abrir el motor para una mantención y cambiar la culata. A veces me da un poco de tristeza no poder mantenerlo como me gustaría, sin embargo cuando mis hijos, de 5 y 9 años, se suben a bordo los veo tan felices que todo vale la pena”, dice. A esa hora, los camiones de gas y los furgones escolares que bajan por calle Sofia Eastmann bajan la velocidad para ver con atención el Corsa de Alexander. Algunos se fotografían con él y su extravagante baliza que, por ley, no puede parecerse a una original para no distraer de una conducción segura a los demás choferes, según expresa la ley.

Los niños del colegio de enfrente de donde está aparcado el Corsa Police aprovechan la sombra para hacerse unas imponentes selfies. Baeza recuerda que la popularidad de su vehículo se disparó cuando un foro de internet publicó una foto que mostraba lo que parecía su detención por parte de Carabineros. Explica que en realidad se trataba de una inspección simple por parte de la autoridad luego de que un automovilista se sintiera “intimidado” por un auto estadounidense en carreteras chilenas. Con el papeleo en orden y la revisión al día, Baeza siguió con su patrullaje habitual.

Sin embargo, el principal entorno de este vehículo es el circuito de la exhibición y las cumbres tuerca donde aplica todo el rigor de la ley del enchulado. Largas filas de niños y padres que quieren fotografiarse junto al auto se complementan con una baliza real que Baeza instala solo en esas ocasiones. “Aunque jamás la usaría, la ley me impide llevarla a excepción de eventos de interior. Por eso puedo instalarla solo cuando se trata de ferias de competición bajo techo o eventos privados. Ahí sí se luce al máximo”, reconoce.

“Ese entusiasmo que genera mi auto en la gente, en particular los niños, es algo que no tiene precio. Por mucho que alguien invierta en un auto refaccionado, el principal mérito es que otros lo disfruten y sean felices. Si los niños ya están contentos cuando se sacan una foto con el auto, imagínate como se ponen cuando les permito subirse con sus papás al auto”, dice. Dentro, sobre el tablero, cuenta con una radio de onda corta que simula ser el medio de comunicación de la policía lo que completa la experiencia.

Hasta ahora, Alexander se ha negado a ponerle una malla que separe al conductor de los detenidos en el asiento de atrás. Dice que no le gustaría tener a su familia relegada al rol de delincuentes y además el espacio interior se reduciría dramáticamente, se ríe.

Además el tunning, para Alexander, es un pasatiempo que cuesta caro, pero que conlleva un sueño que siempre regresa, dice. “He tenido otros vehículos de competición, en particular en materia de sonido y amplificación dentro de la máquina, pero no es lo mismo. Cuando lo piensas, más que las copas o premios de estas competiciones, lo que te motiva a trabajar en el auto es el entusiasmo. Cuando compites, quieres concretar algo más que ir por plata. Como hobby es muy caro y también muy poco apreciado en el país”.

Compara esta situación con la del hobby de un futbolista, por ejemplo. Uno que gana millones y convoca a todo un país mientras que el amante de los autos arreglados, por otro lado, gasta millones y no obtiene nada a cambio: salvo satisfacción. “No hay otra meta salvo la de compartir con gente que busca el mismo fin que tú. Esto es lo que también te diferencia de otras competencias, porque el resultado de todo es conocer más gente apasionada por esto”, agrega.

-¿Has notado si genera impacto o nerviosismo el patrullaje del Corsa Police?
-No te diría que salgo a patrullar, pero sí a manejar cumpliendo con todas las normas. Me asesoré con los mismos carabineros quienes me aseguraron que mientras no encienda una baliza al aire libre, no se incumple ninguna norma porque uno en Chile puede pintar su auto como quiera… menos como un auto verde de carabineros para hacer mal uso de él. Por otro lado, las balizas chilenas son blanco con verde y las que instalo exclusivamente para exhibición de interior son rojo con azul que simulan más a una ambulancia que a otra cosa. Por otro lado, si a alguien le molesta que en la misma calle ande un auto que emula a la policía de EEUU, no estamos en ese país.

-¿Te has encontrado con experiencias parecidas de otras “patrullas tuneadas” como la tuya?
-Hasta ahora sabía de personas que pegan stickers en sus autos o los pintan con aerógrafo como homenaje a sus películas favoritas de autos, pero hay pocos vehículos que pasan de la fantasía a la vida real. Solemos encontrarnos con otro par de autos policiales gringos de la Quinta Región en las citas tuerca, pero como ésta patrulla no hay otras. Todavía me falta mucho para terminarla, pero ya me enorgullece mucho la atención que he logrado porque lo que he hecho, ha sido con mis propias manos y la ayuda de mis amigos.