En México no se explican cómo Piñera puede ser candidato presidencial siendo imputado

La revista Proceso calificó la candidatura del empresario como inédita, considerando que “en paralelo es acusado de uso de información privilegiada y negociación incompatible”. Además, recordó otras polémicas en que la carta presidencial de la derecha ha estado involucrada en el último periodo.

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Ya es un hecho, Sebastián Piñera buscará nuevamente ser Presidente de la República y competirá en las primarias de Chile Vamos. Y mientras el empresario lidera las distintas encuestas tradicionales del país, en México no se explican cómo puede ser candidato a La Moneda siendo imputado por la justicia.

Así lo expuso la revista Proceso, calificando el hecho de inédito: “Por primera vez en Chile un candidato presidencial se encuentra imputado por la justicia”.

“Piñera lanzó su candidatura para ocupar de nuevo el Palacio de La Moneda, pero en paralelo es acusado de uso de información privilegiada y negociación incompatible”, recordó el citado medio, aludiendo a la compra de acciones de la pesquera peruana Exalmar, viéndose beneficiado con la sentencia de la Corte Internacional de La Haya, que le asignó a la nación incaica más de 50 mil kilómetros cuadrados de mar.

La publicación mexicana enfatiza que “el negocio y el juicio por el mar limítrofe tuvieron lugar cuando Piñera era presidente y en momentos en que él, supuestamente, tenía activado un fideicomiso ciego que –como prometió en su anterior campaña– lo alejaría de toda determinación que pudiera favorecer sus intereses comerciales”.

“Sin embargo, las acciones en Exalmar no formaban parte de esta figura jurídica creada en abril de 2009, cuando Piñera comenzaba su anterior campaña por La Moneda. Tampoco de la declaración de patrimonio e intereses que hizo en abril de 2010, un mes después de asumir la presidencia”, se agrega.

Además, se recuerda que el diputado Hugo Gutiérrez “presentó una querella por uso de información privilegiada y negociación incompatible”, la que fue admitida a trámite y desató una investigación en que Sebastián Piñera será interrogado en calidad de imputado.

Si bien la revista sostuvo que el exmandatario “en todo momento ha negado haber tenido conocimiento de la compra de Exalmar”, afirma que este desconocimiento del manejo de sus bienes “es poco creíble”.

“El expediente judicial consta que su hijo y hombre de confianza en materia de negocios, Sebastián Piñera Morel, recibió el 28 de octubre de 2010 un correo electrónico del analista y asesor de Bancard, Cristóbal Silva, en el que se analizan las características de la citada pesquera peruana, así como los pros y contras de una eventual adquisición”, se argumenta.

OTRAS POLÉMICAS DEL CANDIDATO PIÑERA

La publicación también hace hincapié en otras polémicas en las que se ha visto involucrado Sebastián Piñera, como cuando se dio a conocer que el gerente general de Bancard –la empresa madre del holding de los Piñera Morel–, Nicolás Noguera, visitó al entonces presidente Piñera seis veces en La Moneda y en otras tres en la casa presidencial de Viña del Mar.

Además, se tocó el lanzamiento de campaña del “hombre fuerte de la derecha”, instancia en la que salió a colación el difunto dictador Augusto Pinochet en el tradicional “Viva Chile”.

“La ceremonia de lanzamiento de la candidatura de Piñera, que tuvo mucho de show televisivo y espectáculo gringo, será recordada por una arenga que aludió al dictador: “¡Chi chi chi! ¡le le le! ¡Viva Chile y Pinochet!”, pues Piñera busca, en la primera etapa de la campaña, al electorado de derecha con la finalidad de imponerse en las primarias de Chile Vamos –coalición que incluye a los partidos RN, Unión Demócrata Independiente (UDI); Evolución Política (Evopoli) y Partido Regionalista de los Independientes–, donde también competirían el diputado Felipe Kast, de Evopoli, y el senador Manuel José Ossandón, de RN.”, remarca.

Finalmente, Proceso recuerda que el 2 de julio se realizarán las primarias, comicios que se registrarán “en medio de un asombroso desprestigio de los partidos políticos, el Congreso Nacional y el gobierno, que marcan niveles de desaprobación desconocidos desde el retorno a la democracia, en 1990”.