La enfermedad de Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente en el mundo, afectando aproximadamente a 4.6 millones de personas mayores de 50 años. En Chile se estima que más de 40 mil personas padecen la patología.

Se trata de un mal degenerativo autoinmune que impacta la calidad de vida de la persona y su familia.

Sus principales síntomas son temblor, rigidez, lentitud o ausencia de movimiento, e inestabilidad postural. Es causada por la degeneración de una pequeña parte del cerebro denominada sustancia negra. A medida que mueren las células cerebrales de la sustancia negra, el cerebro se ve privado de la dopamina que permite que se comuniquen las células cerebrales implicadas en el control del movimiento.

La enfermedad está en el Plan Auge desde el 2010, sin embargo, solamente considera cobertura a través de tratamiento farmacológico y no las terapias avanzadas.

El tratamiento consiste en un dispositivo médico implantado quirúrgicamente, similar a un marcapasos cardíaco, que permite un mayor control sobre los movimientos del cuerpo, brindando una mejor calidad de vida a los pacientes. mejora un 53% las habilidades motoras comparado con la terapia farmacológica.

DIAGNÓSTICO TEMPRANO

Hoy se conmemoran 200 años de la descripción de la enfermedad, fecha que representa una oportunidad para incentivar la detección, considerando que un diagnóstico temprano favorece un tratamiento oportuno y como consecuencia alargar la calidad de vida del paciente.

La diversidad de síntomas, junto con una falta de concientización entre la población general, hacen que la enfermedad no sea detectada oportunamente.  Además, no todos los pacientes presentan los mismos síntomas.

Los síntomas del Parkinson comprenden aquellos relacionados con el movimiento (síntomas motores), como el temblor, la lentitud y la dificultad para caminar; así como otros síntomas no relacionados al movimiento (síntomas no motores), que pueden incluir trastornos del sueño, dolor de articulaciones o espalda, estreñimiento, pérdida del olfato, depresión, ansiedad, síntomas urinarios u otros.

Actualmente no existe una cura para la patología, sin embargo, existen terapias tanto farmacológicas como quirúrgicas que ayudan a controlar eficazmente los síntomas durante muchos años, lo que permite a los pacientes llevar una vida relativamente normal.

ESTIMULACIÓN CEREBRAL

Para los pacientes cuyos síntomas motores no pueden ser controlados a través de medicamentos, existe una terapia denominada Estimulación Cerebral Profunda, que consiste en un dispositivo implantado en el cerebro a través de un procedimiento quirúrgico para tratar el temblor, la rigidez, el movimiento lento y otros problemas asociados.

El neuroestimulador DBS está aprobado en Europa desde 1993 y en Chile se encuentra disponible hace más de 10 años.  A la fecha más de 150.000 pacientes han recibido este tratamiento en el mundo.

Esta terapia otorga libertad a los pacientes para operar el dispositivo ya que se puede ajustar según la necesidad de cada persona. Es completamente implantable y en la mayoría de los casos resulta imperceptible para el paciente.

Los pacientes deben consultar a su neurólogo para informarse sobre todas las opciones de tratamiento disponibles para ellos, con el fin de asegurarse de elegir la opción adecuada en cada caso.

Las personas que deseen conocer más sobre la Terapia de Estimulación Cerebral Profunda o saber si es candidato a la misma pueden visitar el sitio www.terapiaparkinson.com.