El abogado y doctor en derecho, Waldo Parra, regresa a las listas de los más vendidos con la continuación de la saga “Masones & Libertadores” que recrea –en clave de ucronía- las hazañas históricas de los patriotas latinoamericanos camino a la independencia de las colonias bajo la influencia emancipadora de las logias de la ilustración.

La acción de esta nueva entrega se concentra en Sudamérica, donde nombres como José Miguel Carrera, el argentino Carlos María de Alvear y el español Francisco Javier Mina intentan poner en práctica las ideas de libertad ante el poderío de la corona y con un enemigo mucho más poderoso del otro lado de la cordillera enviado por la Gran Logia Masónica de Inglaterra. Mientras, José de San Martín conforma la siniestra Logia Lautarina que gobernará estas tierras sin oposición y la confrontación entre O’Higgins y los Carrera comienza un cisma persistente hasta hoy.

La novela  trata de contar la historia de nuestros orígenes como país, de quienes fueron nuestros padres fundadores, de crear una épica en torno a la historia de nuestra emancipación”, explica el autor. Con más de 11 mil ejemplares vendidos de su primera parte, “Masones & Libertadores 2” (de editorial Planeta) espera repetir el éxito y anticipar un tercer tomo el 2018 que da cuenta de una fascinación histórica por la historia, los masones y la aventura.

“La historia de nuestros próceres no termina aquí. Como adelanto puedo contar que la tercera parte de ‘Masones & Libertadores’ tendrá como subtítulo ‘El Legado de los Héroes’ y relata el viaje de José Miguel Carrera a EEUU y todas las aventuras que vivirá en tierras norteamericanas”, adelanta.

-Después de un primer volumen de esta épica, ¿has recibido comentarios o correcciones relevantes de tus lectores?
-Al introducirme en este mundo de la industria del entretenimiento -porque de esto se trata finamente esta novela, de entretener- he podido aprender muchas cosas, visitar muchos lugares, pero quizás lo más significativo ha sido poder conocer y estar cerca del lector, de aquél que decide comprar tu libro y leerlo. He podido hablar con personas de todas las edades, compartir con ellos; me envían mensajes, y por supuesto me gratifica enormemente sus aportes y comentarios. Un lector se dio el trabajo de hacer una serie de correcciones, que le agradecí personalmente porque sé que se hace con sentido construtivo. En cada firma que organiza la editorial, así como en cada feria del libros en las que he participado he podido conversar e intercambiar muchas opiniones con mis lectores. Y encuentro que ese relacionamiento es el mejor regalo que uno pueda tener.

-Este encanto por los masones en particular parece no agotarse. ¿Lo relacionas con este tipo de obras que funcionan como pequeñas ventanas a un mundo hermético y heroico o con alguna otra razón más local?
-Quiero creer que es así. Es indudable que la gente asocia rápidamente a los masones con lo misterioso y lo oculto,  porque se trata de organizaciones que, de alguna manera, fomentan, directa o indirectamente, este tipo de miradas que hay sobre ellos, al desarrollar una actividad de manera reservada, lo que les da un carácter enigmático. Pero lo mismo podríamos decir de la Iglesia Católica y de todos los secretos que existen detrás las murallas del Vaticano. Evidentemente, tuvimos en nuestro entorno local, como una sociedad más bien cerrada, un enorme auge de la masonería, a mediados del siglo XX, y por lo tanto, podemos encontrar en muchas de las familias chilenas que el abuelo, que el tío o el papá fueron masones.

Eso hace que este tipo de novelas logre acercar, de alguna forma, a distintas generaciones de chilenos, que conocieron a parientes que practicaban estos ritos considerados muchas veces paganos. Se trata de una enorme red de vinculaciones que traspasa las fronteras de nuestra sociedad actual para enraizarse en lo más profundo de la sociedad chilena.

-¿Mirando el estado de las cosas en el mundo, te parece que la gesta libertadora y sus pugnas internas tienen un correlato contingente?
-Me parece que nos hemos distanciado de la semblanza de lo que fuimos como país y como continente americano, que todos formamos parte de una mismo territorio llamado América, desde Alaska hasta la Patagonia, y que, a pesar que cada localidad tiene su propia identidad y valoramos que así sea, no debemos perder la perspectiva que formamos parte de un continente maravilloso, y que nosotros somos, en alguna medida, cada uno con sus propias personalísimas historias de familia, la reserva moral de lo que nos legaron nuestros padres y nuestros ancestros, que lucharon por ser libres.

Y para eso, debemos recordar y emocionarnos con la figura de José Miguel Carrera, que dio su vida por que fuéramos una república, no una monarquía como deseaba San Martín y su séquito de seguidores; o con la valentía de Lord Cochrane, que tuvo el coraje de enfrentar a la propia Gran Bretaña por no claudicar en sus principios de libertad, y que en Chile nos devolvió Valdivia, uno de los hechos bélicos más heroicos de nuestra independencia; o a un Francisco de Miranda que anticipó la lucha que deberíamos dar para lograr liberarnos de España. Todos estos hechos históricos y estos personajes nos harán sentido respecto de nuestras actuales problemáticas si pensamos que habrían hechos estos próceres si hubiesen vivido en esta época, qué decisiones habrían tomado, y nos empapamos de su experiencia, de sus aciertos y yerros, y de sus grandes convicciones.

Entonces sentiremos que sí tiene signicación la historia de nuestro continente y de nuestro país, no como una relación plana de hitos, fechas y situaciones, sino como la piedra fundacional a partir de la cual llegamos a ser lo que somos. A partir de aquello, la cotidianidad que nos rodea, la podremos observar y entender desde una perspectiva distinta, no tan inmediatista sino más trascendente.

Entonces, efectivamente, con seguridad encontraremos que en esta segunda parte (y también en la primera) hay relatos que son muy actuales y podríamos perfectamente asociarlos a hechos que ocurren hoy en día en Chile y en el mundo. Por ejemplo, el distanciamiento de Carrera y O´Higgins, la traición de Bolívar a Miranda; o la creación de la Logia Lautarina por parte de San Martín son hechos relatados en esta segunda parte, pero que vemos repetidos seguramente en la contingencia actual. Seguramente, las enemistades políticas seguirán ocurriendo, la traiciones también; y con seguridad los grupos secretos que aspiran a acceder al poder.