Metallica: Los apóstoles del metal que incendiaron Lollapalooza

Los liderados por James Hetfield dieron una cátedra en el festival que se desarrolla en el Parque O'Higgins, que horas antes de su presentación vio como Cage the Elephant, The 1975 y Rancid entregaron shows sólidos y de primer nivel.

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Metallica bien pudo haber marcado un nuevo hito en la historia de Lollapalooza Chile este sábado, la primera jornada del festival en su versión 2017 y cuyo plato de fondo fue la furia metalera de los liderados por James Hetfield.

La historia dice que cerca de las 21:45 horas, tras la obertura con un clip de la película “El Bueno, el Malo y el Feo” de Sergio Leone acompañada de la canción “Ectasy of Gold” compuesta por Ennio Morricone, el legendario cuarteto subió al escenario principal, desatando a la ya enardecida fanaticada que los pedía entre gritos y cánticos.

Si el metal es una religión, sin duda Metallica es uno de los apóstoles más respetados por sus millones de devotos y su presentación en el Parque O’Higgins fue una de esas peregrinaciones que dejan huella. Más aun considerando que el evento musical es tierra fértil para las expresiones tanto pop como de rock indie y electrónica, pero no para los sonidos más duros. Y ahí es donde entra la magia de los formados en San Francisco en 1983.

“Hardwire” y “Atlas, Rise!”, dos de las canciones de su nuevo disco “Hardwired… to Self-Destruct”, fueron los primeros acordes que presagiaron la tormenta que estaba por desatarse en la explanada del Parque O’Higgins, donde según la productora Lotus pasaron cerca de 80 mil personas.

Verdaderos evangelios del metal como los incombustibles “Fuel”, “Moth into Flame”, “Master of Puppets” y “One” fueron algunos de los más coreados por sus feligreses, haciendo estallar a los más fieles y atrapando con su aplastante batería y afilada guitarra a los extraños y curiosos que pidieron estar presentes, repletando el sector junto a los inconfundibles “poleras negras” con el nombre de la banda tatuada en alguna parte.

Estos dioses del trueno y la furia no pararon de darle al público lo que quería. O mejor dicho hicieron que los cuerpos y oídos cansados por más de nueve horas de música se reactivaran, saltarán, movieran y cantaran al paso de sus clásicos y de las canciones más recientes.

Los solos del bajista Robert Trujillo y del guitarrista Kirk Hammett, y las intervenciones del baterista Lars Ulrich y del vocalista Hetfield, que a sus 53 años muestra una energía que envidiaría cualquier cantante veinteañero y goza de la experiencia de un veterano de mil batallas, dejaron caer trueno tras trueno que electrificó con insoslayable vigorosidad la primera noche del festival.

Con los himnos “Fade to Black”, “Seek and Destroy”, “Nothing Else Matters” y “Enter Sandman”, Metallica se despidió de su congregación metalera, marcando a fuego su nombre al lado de Foo Fighters y Pearl Jam, como la santísima trinidad que demostró que el rock y sus variantes más pesadas tienen espacio en esta parroquia musical llamada Lollapalooza.

Refrescando la tarde

Después de las sólidas presentaciones de (Me Llamo) Sebastián, Prehistóricos y Weichafe, por nombrar algunos, fue el turno del anglo, comandado por tres bandas que visitaron nuestro país en momentos muy diferentes de su carrera pero que triunfaron por partes iguales.

Cage the Elephant, el quinteto estadounidense de Matt Shultz, exudó energía y precisión musical, siendo uno de los primeros nombres esperados en aparecer en la séptima versión del festival en nuestro país.

“Cold Cold Cold”, “Trouble”, “Cigarrete Daydream”, “Ain’t No Rest for the Wicked” y “Shake Me Down” fueron algunos de los temas más coreados de la banda que se echó el público al bolsillo desde que “Cry Baby” hizo de campana de alerta para que el público se agolpara para a ver su presentación en el VTR Stage.

Desde Manchester, Inglaterra, llegó el segundo grupo del selecto grupo y que hizo de las suyas en el Itaú Stage. Hablamos de The 1975, que pasa por un gran momento en EEUU y Europa, y nuestro país no es la excepción, siendo de los pocos grupos que agendaron un sideshow (4 de abril).

Los liderados por el carismático Matthew Healy, quien fácilmente se ubica en el top de los mejores frontman que pasarán por esta edición de la Lollaexperiencia, se adueñaron del show con las radiales y exquisitas “Love Me”, “Girls”, “UGH”, “Heart Out”, “Change of Heart” y “Chocolate”.

Finalmente, el punk rock mezclado con ska de los californianos de Rancid saldó una deuda de 26 años con nuestro país y sus seguidores con una presentación que, si bien pudo contar con mayor compromiso del público, revitalizadora y que hizo de antesala natural para el gran número de la noche, incluso fueron el propio guitarrista Tim Armstrong y vocalista Matt Freeman quienes alabaron a Metallica.

Infaltables de sus giras e himnos que sus seguidores querían entonar hace décadas junto a los  músicos como “Ruby Soho”, “Time Bomb” y “Fall Back Down”, y las contagiosas “Old Friend”, “Last One to Die” y “East Bay Bight” hicieron del show una demostración de calidad y fiereza añejada en escenarios de todo el mundo.