La Alimentación y Dietoterapia en niños con Trastornos del espectro Autista (TEA) ha sido de interés considerable con el paso de los años por una mayor prevalencia de deficiencias nutricionales, que juegan un papel importante en su desarrollo. Un número considerable de niños son quisquillosos a la hora de comer, mostrando sensibilidad a alimentos o un comportamiento selectivo.

El tema es puesto de relieve especialmente este 2 de abril, cuando se recuerda el Día Mundial del Autismo.

Según Danay Ahumada, nutricionista del Colegio de Nutricionistas Universitarios de Chile, las investigaciones demuestran que un 69% de los niños con TEA no están dispuestos a probar nuevos alimentos y un 46% tiene rituales en sus hábitos alimentarios, reportando deficiencias nutricionales en usuarios que consumían alimentos muy limitados, llevando una ingesta inadecuada de nutrientes. Agregando a lo anterior, que los niños suelen tener parámetros de crecimiento dentro de límites normales, pero prevalece el diagnóstico de exceso de peso y peso insuficiente, derivado de las conductas alimentarias anteriormente mencionadas.

“Las personas con Trastorno del Espectro Autista son selectivos a la hora de comer, a menudo dando como resultado una estrecha lista de alimentos. Padres aseguran que sus hijos son comedores ‘exigentes’, comportamiento que persiste luego de la etapa típicamente presentada en niños pequeños. Según información de los padres, en la etapa de lactante menor no presentan problemas de conducta alimentaria, el problema comienza en la transición a comida de hogar, luego del primer año de vida”, indica.

Un patrón frecuente de alimentación en niños con TEA es la preferencia por alimentos secos, crujientes, que se comen mejor con las manos y productos como nuggets, pizzas, salchichas, fideos que poseen alta palatabilidad y permiten una alta actividad sensorial. El consumo de frutas y verduras es mínimo. Con el tiempo la aceptación de alimentos va disminuyendo, llegando a una estrecha lista de 10 a 15 alimentos aceptados, agregando a esta restricción determinadas marcas o métodos de preparación.

“La relación familiar muchas veces se ve afectada, entrando en un estado ansioso cuando sus hijos con consumen alimentos a pesar de ofrecerles una amplia variedad. Finalmente, los padres entregan los alimentos que saben que sus hijos van a consumir, en ocasiones preparan comidas separadas y si el comportamiento es un problema, disminuye la participación en las comidas familiares”, sentencia.