Samsung Electronics presentó al mundo su Galaxy S8, el teléfono inteligente que renueva la temporada de equipos móviles hacia el hardware integrado a los servicios y un Infinity Display que convierte la pantalla en una experiencia inmersiva total.

Disponible desde el 21 de abril, el Galaxy S8 rediseña las grandes pantallas desde los 5,8 pulgadas en el Galaxy S8 y a 6,2 en el Galaxy S8+ gracias a una superficie totalmente lisa, sin bisel ni botones a favor de las multitareas y que está pensado para usarse con una sola mano a diferencia de las phablets más recientes.

La herencia de los Galaxy anteriores mejora también con una avanzada cámara principal de 12MP Dual Pixel y prestaciones de autofoco en la secundaria de 8MP que, en ambos casos, mejoran las imágenes obtenidas en condiciones de poca luz con zoom y anti-desenfoque.

El asistente de Samsung, Bixby, es una evolución en la interfaz que saca el potencial del teléfono tanto en sus aplicaciones como en la navegación a través de comandos de voz, tacto, visión y texto. Como su “alma” está en la nube, su integración con otros dispositivos no ocupa recursos del sistema y le entrega una ubicuidad que genera expectativas casi sobrenaturales respecto a Siri, Alexa o Google Now

Galaxy S8 estrena también en la industria el primer procesador de 10 nanómetros que permite mayor velocidad y eficiencia, incluye gigabit LTE y Gigabit Wi-Fi listo con soporte para hasta 1 Gbps para que los usuarios puedan descargar archivos rápidamente, independientemente del tamaño de los archivos.

Por otro lado la nitidez de este equipo también abre la puerta a la alianza de los fabricantes con los requerimientos que Hollywood o Netflix tienen para que las películas en ultra alta definición luzcan en los teléfonos. Un aspecto relevante también para los gamers para quienes se suma el Game Pack, con títulos de juegos de primera categoría.

En materia de seguridad, el teléfono está construido sobre Samsung Knox, un nuevo nivel de defensa con tecnologías biométricas para un escáner de huellas dactilares, de iris y reconocimiento facial para escoger el método de autenticación que más acomode al usuario.

El resto es el estándar de los teléfonos de esta gama: resistencia al agua y polvo, soporte MicroSD de hasta 256 GB y carga rápida inalámbrica.