Con un colorido acento en el aspecto visual, como marca para el aprendizaje de los niños el libro “Historia gráfica de Chile para pequeños ciudadanos” (Ediciones SM) privilegia la ilustración para darle contenido a un tema a veces árido. El trabajo de las profesoras Magdalena Ibáñez y María José Zegers, dan forma a este recorrido que abarca desde la prehistoria de América Latina hasta la ontología de Humberto Maturana, pasando por los caudillos mapuches como Colo Colo y los goles de Marcelo Salas.

Las ilustraciones de Alfredo Cáceres hacen más accesible pasajes históricos que también consideran el relevante aporte de Pedro de Valdivia, Andrés Bello, Paula Jaraquemada, Arturo Prat, Manuel Montt o Fernando González, entre otros referentes de cualquier página académica.

El libro que es parte de la colección “Pequeños ciudadanos”, busca promover y difundir los derechos y deberes de los más chicos en su vida en comunidad, a través del conocimiento, la empatía, la inclusión y un pensamiento crítico, dice María José Zegers sobre este manual de la historia geográfica artística y formal de Chile.

La profesora de historia cree que es un buen momento para la educación más entretenida y nuevas formas de acercar a los niños a la historia a través de otras dinámicas. Entre otras buenas prácticas destaca el auge de las novelas históricas dentro de los catálogos de las librerías y el recurrente interés de plataformas audiovisuales por productos anclados en la historia.

“Los medios también son un gran aporte, también la fotografía, grabados, películas… Por ejemplo, si estás estudiando la guerra del Pacifico, en la web de Memoria Chilena encuentras fotos increíbles. Los niños pueden ir comparando uniformes, armamento, hospitales, peinados, etc., con los actuales o entre los países que participaron en conflictos bélicos. Esta forma de enseñanza motiva a la observación e interpretación”, estima la académica.

“Creo que es muy importante el esfuerzo que se está haciendo en la enseñanza de la Historia en hacer entender que esta es algo viva, que no fueron hechos que pasaron sin consecuencias o sin importancia para los niños del siglo XXI. Como consecuencia, se nota un esfuerzo para relacionarla con la actualidad. Entendemos el presente conociendo el pasado”, agrega.

-¿Qué criterio utilizaron para escoger las unidades más relevantes para editar el libro?
-Fue una decisión difícil. Nos centramos en los acontecimientos, temas o personajes que nos parecieron más representativos en la formación y desarrollo de nuestro país. Por ejemplo, es imposible comprender nuestro pasado sin conocer a sus primeros habitantes, entender nuestras costumbres sin saber de dónde vienen o entender cómo se producen los terremotos que nos sacuden cada cierto tiempo.

-¿Qué cosas crees que no pasan de  moda respecto a la forma en que tu aprendiste historia en tu niñez?
-Nunca va a pasar de moda lo que a los niños menos les gusta: la memoria. Pero esta es necesaria no solo en las Ciencias Sociales sino que en todas las fuentes del saber. Es importante saber algunas fechas y acontecimientos, como por ejemplo el 18 de septiembre o el 21 de mayo. Si no conocemos lo que pasó en estas fechas perdemos el conocimiento de nuestro pasado y por lo tanto de nuestra identidad.