Revancha o no, lo cierto es que la selección de Argentina tenía una espinita que sacarse ante Chile por lo sucedido en las finales de las dos últimas Copas América. Sin embargo, la actitud de la escuadra que dirige Edgardo Bauza fue bastante mediocre para el objetivo en mente.

Y es que la Albiceleste terminó metida en terreno propio y pidiendo la hora en el Monumental de Buenos Aires ante los constantes peligros que llevaba la Roja al pórtico que custodiaba Sergio Romero.

Pero como el fútbol no siempre sabe de justicias, los trasandinos se quedaron con la victoria por la cuenta mínima gracias a un cobro penal que Lionel Messi transformó en gol.

El primer susto fue para Argentina, pues a los 6 minutos José Pedro Fuenzalida marcaba el desequilibrio tras una confusión en el área local, pero cuando el “Chapa” ya se abrazaba con sus compañeros, el juez de línea levantó la bandera y cobró posición de adelanto.

Para colmo, cuando los dueños de casa no hacían ningún daño, el árbitro brasileño Sandro Ricci sancionó una falta de “Chapita” contra Di María, que Messi lo canjeó por gol a los 15’ tras un tiro que burló al meta Claudio Bravo.

Ya consumada la ventaja, Argentina se fue refugiando en su propio campo, cediéndole el protagonismo a los pupilos de Juan Antonio Pizzi, quienes encabezaban sus ataques con la dupla conformada por Alexis Sánchez y Charles Aránguiz.

En el complemento, la actitud defensiva de los trasandinos se intensificó y Chile se quedó con el completo protagonismo de las acciones. De hecho, el “Equipo de Todos” tuvo dos claras chances de empatar: la primera mediante un tiro libre de Alexis que dio en el travesaño y la segunda por medio de Nicolás Castillo, quien le dio horrible a boca de jarro.

A la postre, el solitario penal de Messi le bastó a Argentina para vencer a Chile y sumar 22 puntos, escalando al tercer lugar de la tabla, en plena zona de clasificación directa.

En tanto, Chile descendió al sexto puesto con 20 unidades, por lo que se hace necesario derrotar el próximo martes a Venezuela en Santiago. En todo caso, Pizzi y sus dirigidos pueden volver con la frente en alto, porque sacaron la peor versión de Argentina en su propia casa.