Ricardo Schoenmakers: El vamos de Piñera es una luz de esperanza para la comedia

El comediante que trabaja con Edo Caroe y Mauricio Palma, dice estar expectante del eventual regreso de las "Piñericosas". Acá explica porqué, para él, Piñera es un personaje inigualable en términos de la construcción del humor.

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Descreído y sin tomarse nada en serio, ni siquiera los destinos del país, el publicista y guionista Ricardo Schoenmakers le puso un pulgar abajo a la ceremonia televisiva del lanzamiento de la precandidatura de Sebastián Piñera, pero celebró que desde hoy las “Piñericosas” regresarán a alegrar la vida de muchos chilenos ya competir con los más sesudos comediantes. “El vamos de Piñera es una luz de esperanza para la comedia”, asegura complacido.

Sobre el discurso en sí mismo, el valdiviano compara al exmandatario como una banda que triunfó legendariamente y que saca relucir sus mejores covers a menudo. “Ahí tienes el “arriba los corazones”, el “más allá de la ley” y también todo lo que queremos oírle, que es una cosa muy evidente, como de consejo de “asesor comunicacional”. O sea, todos sabemos que Bachelet lo ha hecho pésimo y que hay que darle, ese es como el bastión de Piñera. Imagínate que sacó al baile hasta a los brigadistas y los bomberos. Su discurso fue como un desfile en la plaza del pueblo donde desfilaban todos”, sentencia Schoenmakers sobre sus citas a Aylwin, Gandhi, el Padre Hurtado y Churchill. “Le faltó citar al Zafrada y hubiese sido un show redondo”, se ríe.

También guionista de Edo Caroe y mitad siniestra del trabajo de NTN junto a Mauricio Palma, el crítico también comenta el resto del espectáculo que sirvió de contexto al discurso de precandidatura del expresidente. “¿Sabes?, me pareció súper pobre lo del animador. Era como un animador de parrillada que le pedía a la gente que hiciera “la olita” de la buena onda de Piñera. Era como los días de Mekano y el axé, pero triste. Es inevitable pensar cómo lo hubiese hecho Hitler haciendo que todos levantaran el brazo como haciendo “la olita de Adolfo”, dice.

“El discurso en general no puedo asociarlo a un acierto. Sí sabíamos que iba a apelar a los mineros como eje, eso se podía anticipar como un hito, pero fue súper predecible. Sacó todos los comodines posibles y los puso en la mesa. Por un momento pensé que iba a sacar el papelito del “Estamos bien en el refugio los 33”. No lo hizo, pero hay que reconocer que dentro de toda su locura, Piñera es capaz de hacerlo.

-¿A nivel televisivo te recordó alguna otra puesta en escena?
-Si. Sinceramente, la tarima esa, la pasarela rodeada de gente me recordó a Sabor Latino, ese programa de los 80. Se veía toda la gente detrás de Piñera con ese eco ochentero con Checho Hirane y otros olvidados como si fuese un reality de un canal pobre. Una pobre y mala puesta en escena. Fue incomodo lo del niño down. Es bueno el tema de la inclusión, Pero si Piñera ya estuvo en su cumpleaños, no tenía para qué exponerlo así. No sé si la gente aplaudía el coraje del niño o porque no entendía lo que trataba de decir.

-¿Pero quedaste conforme con la promesa del regreso de un referente para tu trabajo en la comedia?
-Yo creo que sí, es un alivio de alguna forma. Porque si sale electo presidente nos va a volver a dar mucho material con las “Piñericosas”. Recuerdo que en su época él fue el chistoso, no los que se reían de él. Burlarse de Piñera era fome, porque el que hacía toda la pega era él. El es un personaje inigualable en términos de la construcción del humor. Si me preguntas qué equivalente hay, creo que me atreverá a decir que quizás se acerca a lo que provocaba el almirante Merino en la dictadura. Quizás comparten algunos genes.