Lucía Dammert, doctora en ciencia política de la Universidad de Santiago dice que siguió con interés el discurso y anuncio de Piñera como nueva precandidato, pero que más allá, del vistoso evento mediático, extrañó alguna definición concreta del exmandatario a los temas que lo han tenido en la agenda los últimos días.

“Una de las pocas cosas en que las que pudo ser más concreto fue cuando se refirió a esta división entre política y negocios. Dada la crisis respecto a esos temas, hubiese sido bueno que dijera algo más además que “ir más allá del marco de la ley”. Quizás debió haber dicho claramente que iba a haber un nuevo fideicomiso, abierto o cerrado, lo que fuera”, cree. La académica.

“Lo que sí expresó con su acostumbrada energía fue lo que todos sabíamos que iba a decir”, indica Dammert sobre el anticipo del debate por el copago en la educación, la inversión en obras de infraestructura y el establecimiento de prioridades sociales.

¿Qué rescata la cientista política de este hito mediático?. La experta cree que el tono y las formas del discurso de Piñera agitarán las aguas en el resto del mapa político. “Es de esperarse que la Nueva Mayoría se ordene de una vez, se fortalezca también la capacidad de organización del Frente Amplio y ojalá se empiecen a generar discusiones sobre temas relevantes”, estima.

-¿Notas alguna diferencia respecto a la narrativa del Piñera en los primeros días de su candidatura anterior?
-Se ha visto menos de ese Piñera. Creo que aprendió de los errores que cometió con aquel discurso de que “a los delincuentes se les acabó la fiesta” en materia de seguridad ciudadana y otros dichos sobre justicia, que fueron algo exagerado, quizás. Las propuestas que hizo, siendo enérgicas, fueron en un estilo más moderado. Sí fue claro en decir que sólo se comprometerá a lo que sí puede hacer ésta vez.

-¿Qué te pareció la forma de este anuncio?
Las elecciones modernas y sus alternativas siempre son espectáculos hechos para la TV. No me sorprende que haya sido así. Incluso tiene esos toques muy latinoamericanos de los errores del audio, de los accesos, de las salidas de libreto, pero la realidad es que su factura es la de una transmisión de televisión. Ya mañana podremos ver las lecturas que la gente y los expertos harán  del show y el rating que tuvo.

Para allá va la cosa con el resto de los candidatos, hacia una connotación de espectáculo que es algo que puede que tenga impacto en la ciudadanía. Desde el formato, hay mucho de la herencia de los eventos de EEUU con esto de la esposa en primer plano y la familia que es algo que fortalece al candidato porque hace un contrapunto con la situación actual de la presidenta u otros candidatos que no involucran a la familia en su campaña. Algo muy estratégico y típico de las campañas en EEUU. Bueno, esto se hace también para favorecer a un candidato que carece de empatía y necesita de esta puesta en escena, de ésta semiótica.