Las principales empresas líderes del sector de la carne en Brasil tratan de sacudirse de las acusaciones de vender carne en estado de descomposición y fechas caducas a través del reetiquetado para mantenerlas en el mercado e incluso enviándolas a exportación.

Este fin de semana, la Policía Federal brasileña desmanteló una red formada por inspectores sanitarios y frigoríficos para vender dentro y fuera del país carne adulterada o “maquillada” incluso con ácidos y productos cancerígenos. Hasta ahora más de 30 personas han sido detenidas desde que se descubriera la red de sobornos que permitía a los frigoríficos autorizar la venta de estos alimentos no aptos para el consumo.

Entre los detenidos figura el gerente de relaciones institucionales de BRF, Roney Nogueira dos Santos; una de las industrias más grandes dedicadas a los productos cárneos. Dicho frigorífico negó hoy que operarios de sus plantas hubiesen cambiado el envase de plástico a cartón en sus productos en mal estado para evitar ser detectados a simple vista.

Además de BRF (dueña de las marcas Sadia y Perdigao), entre las empresas investigadas figura JBS, líder mundial en el mercado de carne (que controla las marcas Big Frango, Seara Alimentos y Swift). Brasil es el primer exportador mundial de carne bovina y de pollo y este escándalo impacta de lleno en este sector clave de la primera economía latinoamericana.