Alejandra Mora, de la Escuela de Geografía de la Academia de Humanismo Cristiano y especialista en Geomática Aplicada, Monitoreo, Modelamiento y Manejo Ambiental, asegura que las plantaciones forestales son propicias como combustible y advierte que, a raíz del cambio climático, estas situaciones podrían repetirse en los próximos años.

Sin tregua siguen los incendios forestales que afectan al país desde las regiones de Coquimbo hasta Los Lagos y que han dejado, hasta el momento, 10 personas fallecidas, casi 3 mil damnificados y miles de hectáreas quemadas.

El siniestro, que se ha transformado en el más grande en la historia de Chile, tiene varias aristas que deben ser consideradas para entender su rápida propagación y evitar nuevas emergencias en el futuro. La académica Alejandra Mora, de la Escuela de Geografía de la Academia de Humanismo Cristiano y especialista en Geomática Aplicada, Monitoreo, Modelamiento y Manejo Ambiental, junto a Daniela Manuschevich, bióloga e investigadora del Centro de Investigación en Recursos Naturales y Sustentabilidad de la Universidad Bernardo O´Higgins, analizaron el fenómeno para La Nación.

“Más allá de lo que ha salido en redes sociales, existen razones científicas para explicar lo que está pasando, y también existen responsabilidades del Estado”, remarcan.

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Presencia y expansión de incendios forestales

Las profesionales explican que “los factores que aumentan el peligro de incendios son lugares con baja humedad, mayor temperatura y presencia de vientos. Esto facilita que cualquier basura, cortocircuito e intervención humana prenda con cualquier combustible”.

En ese sentido, añaden que “los mayores incendios de los últimos días se ubican en la Cordillera de la Costa, la que concentra todos los factores antes mencionados. La conectividad de las cumbres y la pendiente facilita la expansión, la cual durante la última semana ha tenido una tendencia de sur a norte”.

Plantaciones forestales como combustible

Otro de los elementos que consideran es el “tipo de cobertura vegetal que es clave en cuanto a disponibilidad de combustible”.

“Datos del Laboratorio de Incendios Forestales de la Universidad de Chile indican que como máximo, el fuego se propaga 5 veces más rápido en plantaciones forestales que en bosque nativo. En su máximo crecimiento, las plantaciones albergan un 20% más de energía combustible que un bosque nativo adulto”, agregan.

Y sobre lo mismo sostienen que “es sabido que las plantaciones forestales, tanto por la ecología de las especies, como la densidad extrema a la que se plantan, son pirófitas. A pesar de esto el Estado mediante el decreto de Ley 701 ha entregado un subsidio a las plantaciones forestales por más de 40 años. El año 2008 se creó la Ley de Bosque Nativo, pero el monto asignado por presupuesto al subsidio entregado a las plantaciones forestales entre 2011- 2014 fue hasta cuatro veces mayor que para la forestación nativa. Por otra parte, en el periodo 1998- 2013 ha habido una pérdida bruta de 237.126 hectáreas de bosque nativo que se han destinado a otros usos, mientras que no se han plantado más de 3.000 hectáreas de especies nativas”.

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Las plantaciones de pino se ven en color verde oscuro y el bosque nativo está en color morado. Gran parte del territorio quemado corresponde a plantación.

Advertencias preventivas que no han sido consideradas

La profesionales también se refieren a las advertencias que durante años no han sido tomadas en cuenta. “Durante la última década se ha pedido en varias ocasiones aumentar los recursos para comprar aviones y material de combate al fuego y derogar el DL 701. Los recursos han aumentado pero todavía no son suficientes”, apuntan.

“Desde el Panel Intergubernamental de Cambio Climático y los variados acuerdos internacionales para la mitigación y adaptación al cambio climático se han intentado movilizar dineros y voluntades para uno de los desafíos más importantes para la humanidad. En ese marco, el 2010 Chile estaba presto a recibir 10 millones de dólares desde el Banco Interamericano de Desarrollo. Sin embargo, el gobierno de Sebastián Piñera rechazó los fondos”, acusan.

CONAF no es una institución de derecho público

Otro punto importante es el rol que cumple Corporación Nacional Forestal (Conaf), institución que “si bien recibe fondos del Estado, solo cuenta con un presupuesto de $1.000 por hectárea. En 2011 contaba con una dotación de 747 personas, de acuerdo a la partida de presupuesto de 2017 cuenta con 689”.

“A pesar de los múltiples intentos de convertir a Conaf en una institución 100% pública, los legisladores no se han puesto de acuerdo y ningún gobierno le ha dado prioridad al tema. Más aún, el nuevo proyecto de ley que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, contempla licitar a privados, además de las áreas protegidas del estado. Es pertinente preguntar: ¿Cómo se coordinarán estas entidades privadas si es que nuevamente tenemos un evento de incendios forestales fuera de control? ¿Quiénes serían los responsables por daños patrimoniales? ¿Quiénes financiarían el control de los incendios? ¿Se está pensando más allá de una política reactiva?”, cuestionan.

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Incendios marcan la tendencia que ocurrirá en los próximos años

Finalmente terminan el informe advirtiendo que “con el cambio climático ocurrirán menos precipitaciones y mayores temperaturas en temporadas estivales, lo cual sumados al factor viento favorecerán el aumento de los incendios”.

“Ya desde hace diez años, en 2006, un estudio de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, nos indicaba que en 100 años la temperatura de Chile central podría aumentar hasta en 5 grados en verano como resultado del cambio climático. Es decir lo que estamos viendo ahora será incluso peor, lo que hará más probable estos eventos”, sentencian. 

SECCIÓN: Reportajes
FUENTE: Patricio Gutiérrez Villagrán