El periodista y autor del estremecedor “Solos en la noche. Zamudio y sus asesinos”, Rodrigo Fluxá, publica en la colección Tal Cual, de Periodismo UDP y Catalonia, su temprana antología de reportajes policiales titulada “Crónica roja” donde se compilan premiadas crónicas sobre la trama detrás de los desfalcos de Sergio Jadue, las sombras del marido de Viviana Haeger, las fantasías de Victorino Arrepol para cuadrar el caso Caval o el escalofriante castillo de naipes que constituyó la investigación del caso Hijitus, entre otros.

En entrevista con el programa “Un país generoso” de Radio Zero, el propio periodista se refirió a las historias más relevantes del libro y el porqué de su fascinación con la crónica roja tradicional por sobre “el festival de vocerías” en que se ha convertido la prensa policial.

“La crónica roja está en todos lados y no sólo en ciertos barrios ni alrededor de cierto tipo de gente”, dice sobre historias que envuelven al hijo de un senador que vende cocaína, un crimen sin respuesta en un privilegiado entorno de Puerto Montt o los delitos económicos de los controladores de Penta, Caval y la ANFP. “La bestialidad está a la vuelta de la esquina y más cerca de lo que creemos. A mí lo que me interesa es darle relevancia a la antigua crónica roja. La crónica roja policial buena es la que te explica algo, la que explica un país. En cambio la crónica roja de la tele deforma Chile, porque uno la ve y cree que va a salir y lo van a asaltar”, ha explicado el autor.

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“La reforma procesal tuvo el efecto de que las fiscalías, el poder judicial y la defensorías generaron sus propios voceros y los periodistas se quedaban armando historias con esas vocerías y datos pasados en off, se perdía el contacto directo con víctimas y victimarios que originalmente era lo lindo que tenía la crónica roja”, señala.

►Los escogidos del autor presentes en “Crónica roja”

ARGUS, EL PERRO POLICIA

“Hace un par de años vi en Chilevisión que un perro policía llamado Argus había olfateado a un juez y como había dado una marca y no le habían encontrado nada, el perro iba a ser sumariado. Obviamente había una historia buena ahí. Peleamos con la Ley de Transparencia muchos meses para conocer el sumario y al final vimos que la resolución de ese problema fue muy chilena porque el juez no tenía nada, los policías decían que siguieron la marca del perro y le echaron la culpa al perro. Finalmente dieron de baja al perro que hasta entonces era una estrella. Estas historias explican otras cosas, porque hasta entonces se creía que los perros no se equivocaban y pone en jaque un sistema de confianzas en el que no todos son jueces o pueden defenderse o reclamar”.

LA PARANOIA DEL JARDIN HIJITUS

“Ese caso te muestra lo que puede pasar cuando se juntan un abogado con poco criterio y papás desesperados. Cómo puede acabar con alguien preso por dos años y con su cara apareciendo en todos los matinales de Chile donde asegura que su mamá puso un jardín para que él abusara de niños. Es decir, una sicosis absoluta. También revela una cosa de clases porque el Jardín Hijitus estaba ubicado en
Vitacura y asistían ahí padres del Gobierno de Piñera
. La gente del jardín tenía buena situación, pero no la buena situación que tenían los otros. Se dio una ola de gente presa de esa psicosis en barrios más pobres también donde nadie tenía la plata que tenían estas personas para defenderse y si no la tienes, te pasa la maquina por encima no más”.

LA VERDAD DE ERIKA OLIVERA

“En el caso de Erika Olivera yo me enteré por una casualidad un año antes cuando me ofrecieron hacer un libro sobre ella. En esta situación en particular era raro porque uno siempre quiere publicar, pero en cambio yo le preguntaba si estaba segura de dar a conocer algo que iba a cambiar su vida para siempre. Era un cambio total para ella y era curioso que el periodista fuera el que pusiera el freno. En un asunto tan delicado como éste, lo que le pedimos fue que hiciera la denuncia en la PDI antes de que saliera publicado el artículo. Esa fue una petición nuestra porque si el papá se fugaba después de aparecido el reportaje iba a ser culpa nuestra.

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UN JOVEN PISTOLERO RETIRADO

“El jefe de una pandilla en Cerro Navia al que los narcos le habían matado a la mama y dos amigos y que incluso él mismo tenía 9 balazos en el cuerpo, estaba en un programa de protección del Ministerio del Interior. Decidieron mandarlo a región para que no muriera un niño bajo su custodia. Su fuerte eran las mexicanas, pero él hacía mucho portonazo, que es lo que uno viene viendo en la crónica roja de la tele. Sin embargo después de una semana hablando con él, te das cuenta de que no encaja con lo que los demás querían de él. No deseaba que lo salvaran porque llevaba una vida espectacular. Pero en Chile conviven las dos visiones: la del hay que meterlos presos a todos y la del pobrecito. b

EL OTRO SERGIO JADUE

“Cuando conoces su historia familiar, la de alguien dañado que quiere que lo quieran a toda costa es imposible no empatizar con algo así. Teniendo en cuenta todas las cosas malas que hizo aún así era encantador. Pasa lo que sucedió en el Caso Zamudio cuando traté de entender a los malos sabiendo que habían hecho algo malo, pero para abordar un texto, pasa algo parecido a la ficción y hay que entenderlo. No tratar de querer a alguien porque sí porque si no, se cae en la caricatura. Nadie es malo porque es malo o hace cosas malas sin razón o porque quiera serlo”.

►”Crónica roja”, es editado por UDP y Editorial Catalonia. Está disponible también en versión digital en www.amazon.com.

AUTOR: La Nación
FUENTE: Carlos Salazar