Alcalde de Recoleta analiza las posibilidades que tienen de llegar a la presidencia de la República los candidatos mejor evaluados, según las distintas encuestas, admitiendo que “hay cosas que me han agradado bastante de Guillier”. En entrevista con La Nación se refiere también a las críticas que recibe por sus innovadores medidas, tales como la farmacia popular, sosteniendo que se deben incomodar porque “evidenciamos su falta de voluntad política”.

Con la arremetida del senador independiente Alejandro Guillier en la carrera presidencial, el panorama ha cambiado en la Nueva Mayoría. Los distintos partidos políticos que componen la coalición no solo están enfocados en elegir a sus representantes para una eventual primaria, sino que además les preocupa que sus militantes vayan a adherir a la ascendente campaña del periodista.

Si incluso el Partido Comunista estudió levantar a un precandidato, sonando fuerte el nombre de Daniel Jadue, alcalde reelecto en Recoleta, que se ha ganado la admiración de la ciudadanía y de algunos de sus pares por sus innovadoras medidas, entre las que destacan las farmacias y las ópticas populares.

Imagen foto_00000007Pero fue el propio edil quien, en su momento, salió a descartar la posibilidad, asegurando que sus fuerzas estaban cien por ciento enfocadas en lograr la reelección municipal. Versión que ratifica en entrevista con La Nación, reconociendo que “estoy más cerca de un tercer periodo en Recoleta que de una candidatura a La Moneda”.

“Los comunistas hacemos lo que nos dicta el partido, así que si el partido me lo pidiera… pero siempre he dejado en claro que el partido me designó la tarea de ser alcalde y no candidato presidencial. Y nosotros somos serios, por lo tanto, mientras la responsabilidad asignada por mi partido no cese, mientras mi compromiso con la comunidad no cese, mientras el sueño de una Recoleta completamente renovada y con una cultura distinta no se acabe, yo voy a seguir alcalde de esta comuna”, añade a sus argumentos para echar por tierra la opción.

Pero el arquitecto no queda satisfecho con su respuesta e insiste que “en esto no hay discusión. Jamás voy a dejar mi puesto de alcalde para irme a una aventura presidencial, porque eso sería traicionar mis principios, mis valores y la confianza que la comunidad ha depositado en mí”.

– ¿Y en el futuro se lo plantea?

– No soy brujo.

– Pero me imagino que tiene aspiraciones personales en su carrera política.

– Es que los comunistas no tenemos aspiraciones personales, eso es lo que la gente no entiende de la gran diferencia… Por ejemplo, todos creían que nuestros ministros (Claudia Pascual y Marcos Barraza) iban a renunciar para ser candidatos. Y cuál fue la respuesta de los dos: no. Nosotros asumimos un compromiso con el Gobierno de la Presidenta Bachelet y nos quedamos hasta el último día para asegurarnos que las transformaciones continúen. Ahí no hay ningún viso de aspiración personal, hay un compromiso con el partido y con las tareas que nos entrega.

En todo caso, Jadue no esconde su deseo de que el PC lleve un candidato propio a la discusión sobre el abanderado del sector. “Eso nos gusta a todos los que participamos en política, pero no es lo más relevante”, advierte.

“Lo relevante es definir un candidato que represente de la mejor manera el programa que se haga, porque antes que los nombres está el programa. Yo no sería de la idea de apoyar un candidato sin contenido. Jamás votaría por alguien que se proponga hacer las leyes en conjunto con los empresarios. No me gustaría votar por alguien que prefiriera no pagar impuestos en Chile, es decir, limitar la capacidad del Estado chileno para asegurar mayor rentabilidad de su empresa y llevarse sus platas a paraísos fiscales”, enfatiza.

– ¿Hay algún candidato que sea de su total desagrado?

– Los comunistas vamos a hacer todo lo posible para que la derecha no vuelva al gobierno, menos con un candidato como Piñera. Porque no queremos gente asociadas a delitos, cohechos, sobornos, que no pongan el Estado a disposición del bien común, sino que a un conjunto de amigos empresarios para que se lo sigan repartiendo. Eso vamos a tratar de evitarlo y haremos todos los sacrificios (para lograrlo). A partir de ahí está la discusión abierta e intentaremos llegar al mejor programa, y al mejor candidato que represente ese programa.

– Hasta la fecha, ¿a quién le acomodaría más entregarle su apoyo?

– Ningún comunista debiera entregar su opinión antes de que la dirección nacional tome posición respecto a este tema, y yo me voy a reservar la mía para esa instancia. Lo que sí puedo decir es que no vetamos a nadie y tampoco preferimos a alguien. Vamos a diseñar un programa y esperamos que, dentro de los que estén de acuerdo con este, salga un candidato para primarias.

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LAS DISTINTAS MOCHILAS QUE CARGAN LAGOS Y GUILLIER

Si bien la máxima autoridad municipal de Recoleta evita siquiera deslizar alguna preferencia, no tiene problema en desmenuzar a los principales precandidatos oficialistas: Ricardo Lagos y Alejandro Guillier.

Sobre el ex Presidente es categórico, manifestando que “tiene un pasado que pesa mucho”, sin dejar de recordar el desprecio que le hizo a los comunistas en su candidatura y gobierno.

“Lagos fue el único presidente de la Concertación que nunca recibió a la directiva del Partido Comunista, el único que nunca recibió a las organizaciones de Derechos Humanos, el único que cuando tuvo que ir a la segunda vuelta dijo ‘no me voy a reunir con los comunistas, porque si ellos quieren votar por mí tienen que hacerlo a cambio de nada’. Eso pesa”, remarca.

Y agrega que “Lagos ha mostrado un desprecio por los comunistas durante mucho tiempo, pero además dirigió un gobierno que fue catalogado por muchos como el mejor gobierno de derecha de los últimos 50 años. Diseñó las concesiones, el CAE, el Transantiago. Creo que tiene mucho peso lo que estoy diciendo”.

Ante esto, Jadue cree que la candidatura el ex mandatario no representa a la Nueva Mayoría, pues “ha adoptado una actitud que no gusta, especialmente porque se ha mostrado en oposición al gobierno de la Presidenta Bachelet, y si queremos continuar con las reformas, no podemos tener un candidato que habla mal de estas”.

“Cada vez que ha podido critica a este gobierno, tratando de responsabilizarlo por cosas que pasaron en su proceso. Debiese ser un poco más honesto y autocrítico para asumir que la responsabilidad, por ejemplo, del Transantiago está en el mal diseño que bajo su gobierno se implementó. Lo mismo con el CAE. Cómo puede decir que la responsabilidad es de quien no bajó el interés que él diseñó. Entonces, cuando uno ve que alguien intenta sacarse los balazos con los cuerpos de otros, uno dice ‘chuta, ¿queremos tener un presidente así?’. Lagos tiene que madurar mucho si de verdad quiere ser presidente de la Nueva Mayoría”, subraya.

Respecto a Guillier, plantea que “su principal debilidad es que todavía no tiene un programa acabado”, aunque reconoce que “en lo personal, hay cosas que me han agradado bastante de Guillier y otras que me han molestado. Por lo tanto, aún debo madurar respecto a lo que siga aconteciendo”.

Pero, a diferencia de Lagos, Jadue analiza que el candidato proclamado por el Partido Radical corre con la ventaja de no cargar con una mochila en la política chilena.

“Guillier tiene hoy día una característica que lo hace bien atractivo, manteniendo altos los atributos más importante para la ciudadanía: confianza y credibilidad. Perdonándole su pasado como defensor de las isapres, perdonándole muchas otras cosas, él es un hombre que ingresó, relativamente hace poco a la política, por lo que no tiene una historia de la cual la gente se haya aburrido. Si hubiese sido miembro de la Concertación no gozaría de la popularidad que marcan las encuestas, pero como entró en los últimos periodos no tiene una historia de la cual tenga que desprenderse, a diferencia de otros personajes”, afirma. 

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“EVIDENCIAMOS LA FALTA DE VOLUNTAD DE NUESTROS CRÍTICOS”

El hecho que su nombre haya sonado como eventual abanderado del PC para las primarias presidenciales es una muestra más del posicionamiento que Daniel Jadue ha tenido en el mapa de la política chilena. Y si bien la implementación de las farmacias populares fue su trampolín, la propia autoridad comunal sostiene que “somos más que una o dos medidas”.

“Es cierto, tuvieron mucho impacto, pero en Recoleta hemos instalado una forma de hacer gobierno local que es completamente distinta. Somos harto más que una farmacia y una óptica popular, pues está el programa de escuela abierta y así te podría nombrar muchas más… Estamos alegres y satisfechos con lo que estamos realizando, en la medida que esto tiene incidencia directa con el mejoramiento en la calidad de vida de la gente”, enfatiza.

Como si esto fuera poco, el alcalde saca pecho para contar que sus medidas también “nos han entregado una influencia a nivel nacional. Muchos alcaldes nos replican o nos llaman para entender estas ideas. Lo último fue por la eliminación de los parquímetros, que me llamaron de Viña del Mar y Los Ángeles para preguntarme cómo, porque llama la atención que mientras algunas autoridades siguen avanzando en la misma línea, que le viene generando el malestar a sus habitantes, nosotros hemos decidido dar vuelta y caminar en otra dirección. Eso nos ha permitido no caer en este descrédito semigeneralizado de la política, porque acá hay confianza en la autoridad local”.

– ¿Cómo surgió la idea de eliminar los parquímetros en barrios emblemáticos de la comuna?

– La iniciativa nace desde la comunidad, que está cansada de pagar por todo. O sea, lo único que falta es que nos empiecen a cobrar por el aire fresco, porque es un bien súper escaso. Y la extrema derecha chilena, con esta teoría que todo bien escaso se debe tarifar para regular su uso, ha ido instalando en la cultura nacional este designio divino que nos tienen que cobrar por todo… Por cualquier cosa nosotros le tenemos que dar una colita a los que más tienen para que sigan siendo más ricos.

“Eso provocaba malestar, porque los residentes debían pagar 12 mil pesos por estacionarse fuera de sus casas y los barrios comerciales habían perdido la relación precio-calidad que los hizo famosos, porque en Patronato salía más caro, por ejemplo, estacionarte que comprarte una camisa. Con esto, tú dejas de ir a los barrios porque se encarecen y pierden competitividad. Además, la instalación de parquímetros responde a una ideologización neoliberal burda, que segmenta por capacidad de pago el derecho del uso de la ciudad. Eso nosotros ideológicamente no lo compartimos”, defiende su medida.

– ¿Y ese dinero no era necesario, por ejemplo, para arreglar calles?

– Yo gasto mucha más plata que la que recibo en tratar de solucionar los problemas que me trae la concesión. Por ejemplo, la concesión no se querelló en todos estos años contra nadie por robo y a sus clientes les robaron durante estos siete años. Pero hay un mito, insostenible a esta altura, que las concesiones cuidan los autos y nadie te cuida el auto. Ni el cuidador informal ni el de los parquímetros. Cuando alguien asalta tu auto nadie se hace responsable. Hay otras formas de aumentar los ingresos municipales, pero los parquímetros generaban más costos que beneficios.

Todas estas iniciativas impulsadas desde el periodo anterior de Jadue han sacado ronchas en la oposición, tildándolo en más de una ocasión de populista. Ante estos ataques, el también sociólogo tiene una hipótesis: “si hay sectores del aparato público que se molestan con estas medidas, es porque hemos destruido muchos de sus mitos”.

“Yo no sé a quién le puede molestar las medidas que hemos hecho. A la derecha le molestó, salieron a decir cosas brutales cuando hicimos las farmacias populares, demostrándole a todo Chile que estaban más preocupados de la salud de las farmacias que de la salud de las personas. Cuando hicimos las ópticas lo mismo. Con lo de los parquímetros dijeron que éramos populistas, porque para ellos todo lo que privilegia y responde a los intereses de la comunidad es populismo”, expresa.

Añade que “la extrema derecha chilena entiende  por gobernabilidad todo lo que le hace caso a los rígidos duros de la economía. A pesar de que yo creo que nadie en Chile cree en las máximas de la economía con las cuales nos hemos regido en los últimos 40 años. Yo no sé si en Chile quede algún iluso que crea que el mercado se regula solo, después de todos los casos de colusión que hemos conocido. Son mitos del capitalismo, cuya falsedad ha quedado demostrada todos los días. Entonces, a quienes les moleste que nosotros logremos cambiar la vida de las personas para bien tienen que responder por qué les molesta. Quizás evidenciamos la falta de voluntad  política de nuestros críticos”.

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DERECHA IMPORTÓ DISCURSO ANTIMIGRATORIO de EEUU

 

Semanas antes que finalizara el 2016, Sebastián Piñera y José Manuel Ossandón pusieron el tema inmigración en la palestra. Ambas cartas presidenciales de Chile Vamos se mostraron en contra de “abrirle las puertas del país a cualquiera”, e incluso el expresidente expresó que “muchas de las bandas de delincuentes en Chile son de extranjeros”.

Para Daniel Jadue, descendiente de palestinos, sacar este tema no fue más que un aprovechamiento político, considerando el discurso antimigratorio utilizado por Donald Trump en su exitosa campaña por la presidencia de Estados Unidos.

“La derecha chilena, que siempre está muy atenta a lo que hace la clase dominante norteamericana, decidió importar el discurso antimigración porque percibió que este le había rendido frutos a Trump. Yo no estoy seguro de aquello, pero esa fue la evaluación que hizo la derecha chilena”, analiza.

En este contexto, sostiene que “primero, debemos recordar que antes de que la humanidad descubriera la agricultura éramos todos nómades, por lo tanto, si alguien cree que las migraciones son un fenómeno contemporáneo no entiende nada. Desde esa perspectiva, el debate en Chile está obsoleto, porque nosotros tenemos una ley migratoria que nació cuando el gobierno militar pensaba que los chilenos eran enemigos internos y los extranjeros eran enemigos externos. Entonces, seguir prisioneros de una legislación con esa filosofía, limita mucho la posibilidad de hacer un debate con altura de mira”.

Por lo mismo, el alcalde considera que hablar del tema fue un disparo en el pie para sus aspiraciones de llegar a La Moneda: “Efectivamente, intentaron sacarle partido, pero estuvieron como dos semanas tratando de explicar que no quisieron decir lo que habían dicho, que era que todos los migrantes eran delincuentes, que había que restringirles la entrada y pedirles un encaje de 5 mil dólares para dejarlos entrar. Paradójicamente, le quitaron el encaje a los capitales extranjeros que ingresan, pero le querían sumar a las familias extranjeras, porque nuestra clase dominante es muy partidaria de la libertad absoluta del movimiento de capitales pero no es partidaria de la libertad absoluta de las personas”.

“Este tema le pasará la cuenta a la derecha, porque los migrantes tienen derecho a voto”, completa.

SECCIÓN: Reportajes
FUENTE: Hermes Domínguez Vásquez