Los diputados Camila Vallejo, Karol Cariola, Giorgio Jackson, Daniel Melo y Vlado Mirosevic presentaron este miércoles una propuesta de seis puntos, denominado “Realismo sin privilegios”, en la que proponen eliminar privilegios innecesarios que actualmente benefician a los parlamentarios, ministros y las principales autoridades del sector público.

Entre las propuestas están bajar la dieta parlamentaria y de los altos cargos del Estado en un 50 % dejando el sueldo del Presidente en $ 5 millones y $ 4,5 para ministros y parlamentarios, entre otros- permitiendo a ahorrar $ 13.700.000.000 anuales; y excluir de los altos cargos del reajuste salarial al sector público (ahorro entre $500.000.000 y $1.000.000.000).

También plantean la eliminación del concepto de viático en el parlamento y rendición total de los gastos en caso de viajes.

Terminar con el uso de pasajes de avión en clases superiores y beneficios comerciales. Se propone que viajen en clase turista o económica y que cuando los pasajes son comprados con dineros públicos, no deben acumularse puntos o beneficios para el usuario.

Uso de software libre para tareas básicas de oficina en el sector público, disminuyendo así los $ 36 mil millones anuales de gato en las diferentes reparticiones del Estado. Se pide reemplazar el sistema operativo y los programas básicos de oficina (planillas, editores de texto y de presentaciones) por software libre es posible asegurar el pleno cumplimiento de las tareas básicas de oficina.

Modificar la ley Nº 13.196, reservada, destina el 10% de los ingresos de la gran minería del cobre a propósitos de Defensa, específicamente a la compra de armas. Se propone destinar un tercio de esas ganancias a salud y otro tercio a educación.

Otro de los temas que se abordan es el referido a los servicios que el Estado entrega a particulares como monopolios, estos son los conservadores de bienes raíces, conservadores del Registro de Comercio y archiveros judiciales. Estos ganan utilidades exageradas y la idea es que se fijen precios más bajos y límites a sus remuneraciones.

AUTOR: César Morales
FUENTE: La Nación