Hacer que la arquitectura se acerque a los problemas cotidianos de la gente, los comprenda y a partir de allí genere soluciones de calidad en el entorno, son los principales desafíos que se impuso la organización de la próxima Bienal de Venecia (la Biennale di Venezia), a cargo del arquitecto chileno Alejandro Aravena.

La presentación del centenario evento que con esta versión cumplirá 15 años saliendo al mundo ampliando su margen de cobertura de la arquitectura hacia otras disciplinas como el teatro, la danza, la música, lo audiovisual, se realizó por primera vez en español teniendo como escenario el patio de Las Camelias de La Moneda y a la Presidenta Bachelet como anfitriona, en conjunto con el ganador del Premio Pritzker, el máximo galardón que se le da a quienes se dedican a “dar forma a los espacios en que vivimos”, como lo define simplemente el profesional que fue designado como curador del certamen que tendrá lugar en la ciudad italiana entre el 28 de mayo al 27 de noviembre de este año y a la que están convocados 88 arquitectos para transmitir sus experiencias y tratar de dar claves simples para abordar temas complejos inherentes a todas las sociedades como la inequidad, la segregación, la contaminación, el tráfico y tantas otras temáticas.

 

TRES TIPOS DE PÚBLICO

Si bien el arquitecto nacional, reconocido más ampliamente por su diseño de vivienda social sustentable, recalcó que la Bienal está abierta a toda persona que quiera conocer esta experiencia, está enfocada a tres tipos puntuales de público.

En primer lugar, indicó, los que tienen el papel en blanco adelante. “Es distinto mirar la información como crítico o como ciudadano a tener que transformar eso luego en una propuesta, por lo tanto, la idea es que la Bienal ordene ese conocimiento en una clave suficientemente simple. Los arquitectos tenemos que ser capaces de hablar en simple sin ser banales”.

El segundo público son  los ciudadanos, “porque los temas que abordará son problemas que afectan a todos como la segregación o la contaminación. Puede que el problema sea difícil, pero es fácil de explicar y debatir y que se pueda traducir. Exigir calidad de la arquitectura”.

Por último, la XV versión del evento está orientada al público que “queremos que visite la bienal y salga con ideas que son los tomadores de decisiones. El recurso escaso no es el dinero si no la solución para usar el entorno construido como un atajo hacia la equidad”.

 

PRIMERA VEZ EN UN EVENTO DE ESTA MAGNITUD

La relevancia otorgada a Chile para hacerse cargo de este evento que es producido por la esposa de Aravena, fue destacada por la Mandataria quien felicitó al laureado profesional “como curador, por su empeño permanente por dotar de dignidad a los más vulnerables a través de su trabajo, tan merecidamente premiado por el Premio Pritzker”.

“Creo que es fundamental contribuir a mejorar el entorno en que vivimos: el desafío consiste en ampliar las fronteras de lo posible, y sobre eso hemos estado conversando hace un rato” en la audiencia que sostuvieron ambos junto al presidente de la Bienal, Paolo Baratta, previa al acto que fue antecedido por presentaciones en Venecia, Londres, Paris, Berlín y Nueva York.

En esa línea el ministro de Cultura, Ernesto Ottone, subrayó que “nunca antes en nuestra historia habíamos estado presentes en un evento internacional de esta envergadura, con un participación tan cuantiosa y por sobre todo de tanto nivel” en los 121 años de historia de la bienal y su apertura global hace 15 años.

AUTOR: C.M.
FUENTE: Giselle Sauré