Nuevamente la seguridad de los rellenos sanitarios está en tela de juicio, luego del incendio de gran magnitud en el vertedero Loma Los Colorados de la comuna de TilTil. La situación recordó al complicado siniestro que afectó a Santa Marta en enero, cuando una tóxica nube de humo se expandió por la zona sur de Santiago.

Para el ingeniero ambiental y académico de la Universidad de Santiago, Luis Díaz, los incendios revelan que el panorama es crítico, pues no sólo han dejado al descubierto que no existen lugares para emplazar nuevos rellenos sanitarios en la capital, sino que además resulta imperioso que Chile avance en la implementación de nuevas alternativas para tratar los residuos.

“La ciudad está colapsada y, por lo tanto, necesita tener una alternativa para el tratamiento de la basura. De lo contrario, va a haber un grave problema durante el año“, afirma Díaz.

POTENCIAL ENERGÉTICO

Para el experto, la solución pasa por “tener otras alternativas de tratamiento de la basura, sobre todo aprovechando la energía que tiene. Esto necesariamente debe estar asociado con una buena política de reciclaje. Otros países de la OCDE, como Estados Unidos, Japón, Canadá e Inglaterra, entre otros, justamente han innovado en procesos que aprovechan la energía inmanente en la basura y la transforman en gas“.

En ese sentido, el especialista sostiene que seguir refiriéndose al “uso de rellenos sanitarios es hablar de una tecnología que pasó de moda”, por lo que no es un problema de capacidad de los vertederos.

A juicio del experto, es prioritario que la instalación de cualquier solución vaya de la mano con leyes que promuevan el manejo criteriosos de los residuos. En ese contexto, Luis Díaz afirma que el proyecto de Ley de Fomento al Reciclaje y Responsabilidad Extendida al Productor es un buen comienzo, pero sin duda el Estado debe intensificar sus esfuerzos promoviendo una concientización desde la infancia dado que el ciudadano común actual no adscribe a una “cultura de reciclaje”.

El académico concluye manifestando que se deben sacar lecciones del riesgo que implicó la nube tóxica que cubrió la Región Metropolitana en enero, lo que hubiese sido mucho más grave en los meses de invierno, cuando se presentan problemas de contaminación ambiental y miles de personas sufren enfermedades respiratorias.

AUTOR: Thomas Salvo
FUENTE: La Nación