Algunas mujeres penan y mueren por tener los glúteos prominentes, porque consideran que ese es un parámetro de belleza al que los varones se rendirán. Muchas de ellas hacen todo lo posible por lograrlo al costo que sea.

Los especialistas señalan que la gluteoplastía puede ser una excelente solución, pero llaman a tener cuidado con los tratamientos que no tienen supervisión médica.

La operación consiste en la colocación de prótesis en la zona glútea, con el objetivo de aumentar su volumen, de acuerdo a las necesidades previamente definidas por el cirujano y paciente.

La escasez de volumen de los glúteos se puede deber a causas genéticas (característica física del paciente) o a la pérdida de grasa en la zona de las nalgas, lo que suele causar complejos e inseguridad en algunas mujeres.

El cirujano plástico, Roberto Prado (www.drprado.cl), explica que “este tipo de intervenciones, por lo general se la realizan mujeres jóvenes, quienes buscan potenciar la confianza en sí mismas y sentirse más atractivas”.

Si bien no es una operación de rutina, se realiza en quirófano y bajo anestesia epidural, dependiendo del tipo de trabajo que desarrolle la paciente. La incorporación a la vida normal se puede realizar en promedio a partir de los 10 días.

INYECCIONES DE GRASA

Prado advierte que existen técnicas que pueden ser sumamente peligrosas si no son supervisadas por un profesional calificado.

Este es el caso de las inyecciones de grasa, que surgen como una alternativa menos invasiva a la cirugía para el aumento de glúteos y que básicamente consiste en la inyección de grasa, que es recolectada de la misma paciente mediante una liposucción en los glúteos.

Si bien esta alternativa tiene la ventaja de ser más económica y de usar tejidos propios, el médico dice que puede presentar algunos riesgos específicos, “como es la reabsorción de porcentaje importante de la grasa colocada y la posibilidad de una embolia grasa (paso de grasa al torrente sanguíneo, alojándose finalmente en los pulmones), lo que puede resultar fatal para la paciente”.

Es por ello, que este tipo de procedimientos siempre tiene que ser realizado por un profesional, que cumpla con el estándar que exigen este tipo se intervenciones.

AUTOR: Patricia Schüller G.
FUENTE: La Nación