En cada rincón de la pulcra clínica del cirujano plástico Héctor Valdés, en Las Condes, se respira armonía. Óleos, esculturas y diversas expresiones artísticas hacen más amable ese espacio, de paredes muy blancas, hasta donde llegan centenares de pacientes, mujeres y hombres, en busca de alternativas para embellecer y lucir más jóvenes.

No es casualidad que el arte ocupe un lugar privilegiado en este centro médico, situado en el primer piso del Edificio Marriott. Es que al especialista le apasionan la arquitectura y la belleza.

“Estoy en la medicina por accidente, por capricho de mi madre, que quería un hijo médico en casa. Ella me convenció de que estudiara esta carrera, pero yo quise siempre ser arquitecto. Tengo una visión muy particular de la forma, del diseño, del equilibrio. Soy un observador constante de cada rincón, detalle, edificio, calle o jardín. Hay una proporción universal en las cosas. Lo que diferencia lo bonito de lo grotesco muchas veces es un detalle. Es que la exageración en belleza, arquitectura o arte puede resultar patética, horrible, chocante”, remarca.

Lo sorprendemos extenuado. Hace algunas horas llegó a Santiago, procedente de Madrid, y en la capital no tendrá respiro, porque su agenda está copada. Desde hace 15 años reparte su vida entre las dos ciudades. Los pacientes lo esperan pacientemente, porque confían en su asertiva mirada y rigurosos procedimientos. Ha practicado más de 16 mil operaciones entre ambas naciones.

“Ha sido una rutina progresiva. Al comienzo pasaba cinco meses en España y siete meses en Chile. Me iba en la época de  calor, porque la cirugía plástica se practica más en invierno y primavera. En verano algunas pacientes ya quieren estar operadas”, cuenta.

Cuando comenzó dándose a conocer, y mostrando sus procedimientos en la Madre Patria, permanecía fuera de Chile entre diciembre e inicios de mayo. Era conocido en el país, pero no así en Europa y debía “sembrar”, comenta. “Debo reconocer que yo era un absoluto desconocido. Me tomó años hacerme un nombre allá; ahora ya puedo faltar”.

PACIENTES LO ESPERAN

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En Chile y España ocurre el mismo fenómeno con sus pacientes. “Las personas que tienen intención de verme tienen paciencia para esperarme. Suelen ser cirugías programadas, que se practican por gusto. Para rejuvenecerse el rostro, por ejemplo, pueden esperar dos a tres meses y hasta un año si es necesario”.

A su clínica de Madrid llegan clientes procedentes de Inglaterra, Holanda, Suiza, Alemania y Rusia.

“En España tengo pacientes agendados hasta diciembre próximo. Lo mismo pasa en Chile. En Santiago atiendo también a extranjeros. La gente me busca donde esté”.

–  ¿Hay mucha diferencia entre las cirugías a que se someten los chilenos y los europeos? ¿Quiénes se operan más?

Continúan operándose más las mujeres. Los hombres han irrumpido y se han incrementado los procedimientos a los que se someten. En Europa las mujeres tienen una actividad laboral más intensa, hay menos dueñas de casa, o ya casi no existen, entonces exigen tratamientos con rápida recuperación, con una corta convalecencia, con mínimos efectos adversos. En Chile también ocurre lo mismo. Y ha sido un beneficio estar a ese nivel de exigencia técnica que te obliga a hacer las cosas de una formal tal que los pacientes pueden estar trabajando en pocos días.

–  ¿Cuáles son las cirugías más demandadas en Chile, de qué se operan las mujeres y varones?

–  A temprana edad, entre 20 y 25 años, las mujeres quieren embellecerse, verse atractivas. Y optan por hacerse rinoplastías, correcciones del mentón, de las orejas; deciden, por ejemplo, perfeccionar un rostro redondo, adelgazando un poquito la mejilla, o agrandar el busto. Entre los 55 a 60 años desean verse más jóvenes, no necesariamente más guapas, porque están más asumidas con su fisonomía y rasgos.

Otro grupo de mujeres, entre los 32 y 45 años, que ya han terminado la crianza o lactancia de sus hijos, le sacan hora para “corregir los estragos” que podría haber dejado un embarazo. Se practican “levantamiento mamario, cirugías de mejoramiento de la cintura, corrección de la piel que ha caído, que está flácida. Se someten a cirugía de embellecimiento básicamente de abdomen y busto”, describe Valdés.

A partir de los 50 años, las personas de ambos sexos se practican intervenciones quirúrgicas para rejuvenecer. Se trata de procedimientos para resolver “pequeñas bolsas de los ojos, líneas de expresión del entrecejo, líneas alrededor de la boca, alguna pequeña flacidez del cuello”. Entre los 60 y 70 años se someten a un rejuvenecimiento completo.

–  ¿Los adultos mayores le han perdido el miedo a la cirugía plástica?

–   Hace algunos años una persona rara vez se hacía un tratamiento estético después de los 65 años. Hoy es impresionante ver la cantidad de hombres y mujeres que se operan sobre esa edad. Tengo centenares de pacientes que con 70 ó 75 años, y también de 80. Están en condiciones físicas espectaculares, porque practican deporte, y quieren verse más jóvenes externamente.

El cirujano plástico cuenta que le piden hora varones bien entrados en años que han enviudado o se han divorciado. “Vienen con sus novias o novios (en el caso de las mujeres), tienen 80 y están (en condiciones físicas) como de 40. Se operan las bolsas de los ojos, se corrigen la papada, cintura. Una persona mayor que hace gimnasia, tiene una vida sexual activa, y ve que su cuello, el busto o bolsas de los ojos le cuelgan” quiere arreglar esas anomalías “para verse bien por dentro y por fuera”.

– Una vez que una persona comienza a aplicarse procedimientos de rejuvenecimiento, ¿cada cuánto debe repetirlos?

–  Depende de la magnitud del tratamiento que se ha hecho. Si el rejuvenecimiento es completo ya se ha quitado unos 12 años. Puede que nunca más requiera operarse, pero si la salud la acompaña y a los 70 practica actividad física, su peso es adecuado, por supuesto que le vendrá de maravilla volver a refrescarse el rostro.

Y añade que entre sus pacientes figura el “grupo de los felices”, que son adultos mayores, entre 80 y 85 años, que se practican “todo tipo de cirugía plástica”.

NIÑOS Y ADOLESCENTES

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–  ¿Es recomendable que los adolescentes se operen?

–  Claro, pueden hacerlo niños y adolescentes. Hay menores que tienen defectos físicos importantes, como las orejas grandes, y son objeto del escarnio público. Hay niñas con grandes narices o que tienen un enorme desarrollo mamario. No practican deporte, porque se avergüenzan. Hay situaciones en las cuales la cirugía puede ayudar muchísimo.

–  ¿La cirugía plástica es exclusiva de los grupos socioeconómicos altos?

–  Hace 35 años pudo serlo, pero ya no. Una de las razones es porque en términos absolutos han disminuido los valores de éstas. Hay una oferta más amplia, han aparecido una serie de procedimientos que son a más corto plazo, que permiten hacerse mínimos retoques de rejuvenecimiento o de mejoría. Obviamente hay un costo involucrado por la calidad de la medicina en Chile.

El médico pone de relieve que “la gracia de cualquier cirugía es que no se debe notar que hubo una intervención quirúrgica. Lo bonito es la sutileza, que no quede en evidencia que la persona está operada, que un labio parezca que es de toda vida. Y que el resto no se de cuenta qué se hizo el paciente”.

– ¿Qué consejos les daría a los chilenos para que se vean mejor?

–  Es una recomendación que no se relaciona con lo estético. Simplemente es que coman mejor. Uno de los alimentos más dañinos que tenemos en la cocina chilena es la hallulla, no hay algo que engorde más, porque es un pan muy compacto.  Se está gastando mucho en enfermedades asociadas al sobrepeso. Se ahorrarían muchos millones de dólares si las personas reacomodaran sus hábitos alimenticios.

TÉCNICAS INNOVADORAS

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Héctor Valdés explica que en los últimos años se han desarrollado técnicas innovadoras que permiten realizar procedimientos más naturales, con recuperaciones más cortas y que provocan una incomodidad mínima o inexistente en los pacientes.

“Hoy día se puede redibujar, casi simular una estructura muscular, dibujar la forma de la musculatura de un deportista, un atleta; podemos rehacer parcialmente el abdomen si lo queremos”, plantea.

Cuando el médico participó en el III Congreso Mundial de Cirugía Plástica, que se realizó en Mónaco (en la foto más arriba junto al cirujano francés Gerard Yves Illouz) mostró su trabajo de creación de abdominales o “calugas”.

Esta técnica comenzó -relata- cuando algunos pacientes llegaban con fotografías de grandes deportistas como Cristiano Ronaldo. Se trata generalmente hombres deportistas que no han conseguido las ansiadas “calugas” a pesar del tiempo dedicado a los ejercicios. Procedimiento trabaja con el tejido fibroadiposo residual del abdomen que es imposible de eliminar, utilizando este mismo tejido donde se esculpen celdillas interiores que simulen los abdominales y sacando el exceso de la periferia.

“Se trata de un manejo de volúmenes que ha dado como resultado una gran técnica con cuerpos atléticos con abdominales perfectos”, indica Valdés.

El médico describe otros procedimientos que practica en la actualidad:

► Lifting líquido: Asevera que es lo último para rejuvenecer el rostro de manera global que consigue reponer volúmenes, elevar tejidos, eliminar arrugas e hidratar y mejorar la calidad de la piel del rostro restaurando su brillo y lozanía. Se trata de un método rápido, seguro y ambulatorio, donde se aplican rellenos inyectables de última generación, mediante una técnica que combina el acido hialurónico, hidroxiapatita y toxina botulínica sobre los músculos depresores activando el colágeno y teniendo como resultado la recuperación del volumen y la forma perdida. Se expanden mejor las estructuras faciales modificadas por el paso del tiempo y, además, se integran totalmente a la piel porque tienen mayor tolerancia y durabilidad.

► Células madre: Su aplicación facial incorpora el uso de nueva tecnología sofisticada que las separa del tejido graso del paciente, dejando a las células madre adultas concentradas, que luego se inyectan en la cara con resultados sorprendentes en la corrección de surcos, mejoría de la tensión, con una piel de mejor calidad con poros más cerrados y más lozana.

El especialista destaca que la “lipoescultura ha tenido una gran evolución que se asocia con el desarrollo de las células madre el tejido adiposo lo podemos manejar a voluntad, lo quitamos de la papada para ponerlo en el pómulo, del abdomen al glúteo. Hoy modificamos el cuerpo estéticamente a voluntad”.

AUTOR: P.Sch.
FUENTE: Patricia Schüller G.