Dos secretarias que todavía contestan los teléfonos y entregan a los estudiantes los documentos que necesitan, y algunos funcionarios, que no han sido finiquitados, quedan trabajando en el Centro de Formación Técnica Insec, de calle Amunátegui.

Este recinto, junto con el que funcionaba en Viña del Mar  (tenían 44 años de vida), fueron cerrados a causa de que sus dueños se declararon en quiebra.

Al ingresar al edificio se respira desolación.  La sala donde funcionaba el Laboratorio de Computación e Idioma (en la foto) yace vacío con los computadores apagados. La mayoría de los alumnos ya ha retirado sus certificados y se han trasladado a otros centros de estudios para continuar sus carreras.

“Ese día que avisaron que se cerraría el instituto fue terrible. Los estudiantes lloraban en los pasillos. Los más dolidos eran los alumnos del vespertino. Son personas adultas, casadas, con hijos, que trabajan en el día y estudiaban para perfeccionarse”, cuenta a La Nación un funcionario que guarda reserva de su nombre.

Los dueños del instituto continúan yendo y permanecen en las oficinas gran parte del día. Cuando informaron que habían tomado la decisión de cerrar el plantel argumentaron, entre otros factores, la reducción de las matrículas, lo que les impedía cubrir las necesidades del centro.

“Los anuncios sobre futuras políticas de Estado respecto a la gratuidad de la educación superior han generado en la opinión pública expectativas que en vez de fortalecernos sólo han provocado una brusca disminución de la matrícula, del orden de un 60%”, dice la solicitud de “revocación del reconocimiento oficial” del instituto que fue enviada el 16 de abril pasado al jefe de la División de Educación Superior del Mineduc, Francisco Martínez.

Según informó el Consejo de Instituciones de Educacion (Conifos), la situación que afectó a este instituto se debió a los siguientes factores: “baja de la matrícula, aumento de la morosidad, atraso y parcialidad en el pago de la beca Nuevo Milenio , así como las grandes  expectativas generadas por la gratuidad de la educación superior, comprometida  por la actual reforma”.

CONTINUIDAD DE ESTUDIOS

Imagen foto_00000013Insec contaba con cerca de  520 alumnos. Macarena Orellana, vocera de los estudiantes en Santiago, dijo que “de un día para otro nos llegó un correo desde el instituto que informaba del cierre del establecimiento por la quiebra”.

Las clases –añadió- debían iniciarse a comienzos de abril y la fecha fue postergada para el 16 de ese mes, cuando el centro de estudios informó de su situación al Divesup.

Conifos sostuvo que “se ha arribado a una solución para los estudiantes,  gracias a la buena disposición de instituciones acreditadas, en Santiago y Valparaíso, a través del  Centro de Formación Técnica ICEL, Centro de Formación Técnica U.V. (Universidad de Valparaíso)  y el Instituto Profesional Los Leones, instituciones que permitirán la continuidad de estudios de los alumnos de Insec respetando los aranceles y los beneficios de becas obtenidas a través del Estado.  Para lo cual, los estudiantes deberán acercarse a dichas entidades para recibir la orientación necesaria y adoptar la decisión personal que más les beneficie”.

En el Instituto Profesional Los Leones informaron a La Nación que 36 ex estudiantes de Insec se han preinscrito para continuar con sus procesos de titulación. Se trata de alumnos de las carreras de asistente ejecutivo gerencial y secretariado bilingüe.

Uno de los funcionarios que recorre los pasillos vacíos del instituto de calle Amunátegui añade que los dueños todavía no les explican a los trabajadores lo que ha sucedido y tampoco los han despedido.

“Vamos a esperar a que nos digan algo y ahí veremos qué hacemos”, anticipa.

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FUENTE: Patricia Schüller G.