Sergio Flores Catrinao manejaba un camión a 80 kilómetros por hora tras haber consumido un cóctel de marihuana y pasta base. Tras impactar a la víctima, un estudiante de Ingeniería de la Universidad de Chile, se dio a la fuga sin prestar ayuda.

Ocho años de presidio efectivo es la pena que finalmente deberá cumplir Sergio Flores Catrinao, quien atropelló y dio muerte al estudiante de Ingeniería Cristóbal Vicuña Córdova en un paradero en calle San Alfonso en la comuna de Santiago cuando conducía un camión bajo los efectos de la droga.

El fiscal de la zona Centro Norte, Arturo Gómez, pudo probar a lo largo de este juicio los delitos de manejo de vehículo bajo la influencia de la droga, específicamente marihuana y pasta base de cocaína y por huir del lugar tras los hechos sin auxiliar a la víctima y sin dar aviso a la policía.

Ante el Cuarto Tribunal Oral, el persecutor acreditó que al momento del hecho, el 29 de septiembre de 2013, el imputado conducía a una velocidad aproximada de 80 kilómetros por hora, ocasión en que intentó adelantar a un bus de locomoción colectiva por el lado derecho y transitando por la vereda.

Fue en ese momento cuando impactó al joven, dejándolo gravemente herido, lesiones que terminaron por provocar su muerte. El acusado se dio a la fuga del lugar, sin prestar ayuda y sin informar lo ocurrido.

El fiscal Gómez valoró la sentencia y destacó lo resuelto en el sentido de la extensión del mal causado. “Se trataba de la vida de una persona muy valiosa. La víctima era un alumno ejemplar en la carrera de Ingeniería en la Universidad de Chile. Era una persona sana, con ideales”.

“Estamos conformes (con esta resolución) porque al momento de ocurrido el hecho no estaba vigente la Ley Emilia y el tribunal ha fallado con las máximas penas que se contempla para este caso, que a mí como fiscal me conmovió e hizo que pudiera compartir el dolor de la familia”, afirmó el persecutor.

Como pena accesoria, el imputado fue condenado además a la inhabilidad perpetua para conducir vehículos motorizados.

 

SECCIÓN: País
AUTOR: Samuel Romo
FUENTE: La Nación