Una seguidilla de atropellos a gatos de la familia güiña se han producido en San Antonio. Y esta semana se escribió un nuevo capítulo, cuando un conductor se dio cuenta que en la carretera, en la localidad de Cuncumén, había uno de estos animales atropellados.

Esta información fue derivada al conservador del museo local y especialista en fauna silvestre, José Luis Brito.

El profesional recuperó el cadáver y detalló que se trataba de un macho adulto de Guiña (Leopardus guigna) con su cabeza aplastada.

El cadáver fue llevado al museo y se solicitó al SAG su tutela en la colección del Museo para poder estudiarlo pues se trata de una especie en peligro de extinción y por lo tanto protegida por la Ley de Caza.

El especialista lamenta este nuevo hecho, pues es el cuarto ejemplar de esta especie de gato montés que encontramos atropellados en la zona.

El de Cuncumén es el más pequeño de los cuatro gatos silvestres que encontramos en el territorio chileno, que aparece atropellado en la zona desde agosto de 2013, cuando una hembra fue encontrada viva aun pero arrollada. Lamentablemente murió al ser trasladada a Santiago causándole un stress innecesario.

Un segundo ejemplar hembra adulta, encontrada atropellada en marzo de 2014 en la nueva carretera costera a Algarrobo, en dicha ocasión se trataba de una madre amamantado a sus bebes.

El tercero, se trató de un macho adulto encontrado en la carretera a El Convento cerca del humedal El Yali en marzo de 2015 y ahora este cuarto macho.

Pérdida irreparable

Esta situación que afecta todos los días a zorros, chingues, quiques, pumas, pudús y aves que intentan atravesar las carreteras de Chile, nuevamente demuestra lo atrasados que estamos como país en estas materias, según el especialista.

Brito señala que los organismos pertinentes son incapaces de instalar letreros para al menos intentar que los conductores reduzcan su velocidad en sitios donde atraviesa la fauna como sitios cercanos a humedales, quebradas con bosque nativo, santuarios, reservas, entre otros.

Destaca también nuestra escasa educación como ciudadanos en estos temas, que los conductores no sean capaces de tocar su bocina cuando a la distancia ven atravesar un ejemplar de la fauna silvestre, como zorros, gatos silvestres o aves, simplemente se acercan y los terminan atropellando cuando muchas veces en estas áreas rurales basta tocar la bocina y la fauna va a huir.

En este caso, los cadáveres de los gatos se encuentran congelados y se aprovechara su muerte para tomar muestras para un estudio sobre gatos silvestre que una investigadora lleva en la Universidad de Chile, sin embargo, la pérdida es irreparable.

Lo anterior porque “no cuidar nuestra fauna sólo es un atentado contra nosotros mismos, eso es lo que no entienden algunos”, recaló el especialista.

AUTOR: Bruno Delgado
FUENTE: La Nación