Arqueólogos chinos han descubierto ruinas pertenecientes a la Gran Muralla a lo largo de la frontera de la región autónoma de la etnia hui de Ningxia y de la provincia de Gansu, en el noroeste del país, acabando con la extendida creencia de que no había secciones de la muralla en esa zona de China.

Se considera que los restos, nueve secciones con una longitud total de más de diez kilómetros, son consideradas parte de la Gran Muralla construida durante la dinastía Qin (221 a.C.-206 a.C.), de acuerdo con Zhou Xinghua, ex director del Museo de la Región Autónoma de la Etnia Hui de Ningxia y experto en la materia.

El hallazgo, hecho por Zhou y otros investigadores en marzo y abril, ofrece a los historiadores una nueva perspectiva en referencia al lugar en el que se construyó la muralla. “Finalmente, podemos ver la imagen total de la Gran Muralla Qin”, dijo Zhou.

Entre las ruinas, seis secciones, construidas con piedras o loess, se extienden en torno a diez kilómetros entre la aldea de Nanchangtan, en Ningxia, y el distrito de Jingyuan, en la ribera sur del río Amarillo, en Gansu. A causa de las inundaciones y la erosión, la altura de estas secciones se ha reducido a entre uno y cinco metros.

Las restantes tres secciones, hechas con loess, se encuentran en la región de Damiao del distrito de Jingyuan y se prolongan por un total de 50 metros con una altura de cinco.

A fin de evitar que los invasores extranjeros cruzaran el río Amarillo cuando se helaba, el Estado de Qin, que había derrotado al resto de poderes durante el período de los Estados Combatientes (475-221 a.C) y más tarde había creado la dinastía Qin, construyó fortificaciones a lo largo del valle que se extiende en la ribera del río, según Zhou.

La Gran Muralla entró en la lista de Patrimonio Cultural de la Humanidad de la Unesco en 1987. El gobierno chino gastó más de 500 millones de yuanes (alrededor de 81,6 millones de dólares) en protección del monumento durante al XI Plan Quinquenal (2006-2010).

AUTOR: Ricardo Pérez V.
FUENTE: Agencia Xinhua.