Hay imágenes que artes como la y el cine hacen perdurar en el tiempo, aunque no sean completamente fieles con la naturaleza. Uno de los mejores ejemplos es el de las estrellas, las que en el imaginario popular se retratan como puntos luminosos individuales, lejos unos de otros. Sin embargo, esto no siempre es así.

Las estrellas no se encuentran aisladas, sino que muy a menudo en parejas, lo que se llama sistemas binarios, que no es otra cosa que dos estrellas que orbitan alrededor de su centro de gravedad común.

Justamente sobre esto es que un equipo de investigación internacional liderado por expertos del Instituto Milenio de Astrofísica (MAS) y del Instituto de Astrofísica (IA) de la Pontificia Universidad Católica de Chile ha encontrado evidencia que una importante familia de estrellas que se pensaba estaban solas pertenecen a los sistemas binarios.

Estos sistemas binarios son de gran importancia en la astrofísica. Gracias a análisis detallados de las propiedades orbitales se puede deducir sus propiedades con gran exactitud. 

No obstante, misteriosamente, las integrantes de una familia de estrellas muy importantes y que contienen información valiosa sobre el origen y evolución de los sistemas estelares como la Vía Láctea, llamada RR Lyrae, han parecido vivir en completa soledad. 

En este reciente estudio publicado en la prestigiosa revista científica Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, el equipo reporta la identificación de unas 20 candidatas a estrellas binarias RR Lyrae, lo que implica un incremento de hasta un 2.000% en relación a cálculos previos. Doce de ésas tienen suficientes antecedentes para concluir de forma segura que se trata de dos estrellas.

“El hecho es que entre 100.000 estrellas RR Lyrae conocidas sólo una de ellas presentara estas características era algo que desconcertaba a los astrónomos”, explicó el investigador del MAS, alumno de doctorado del IA de la PUC y autor principal de este estudio, Gergely Hajdu.

En su publicación, los autores utilizaron un método que los astrónomos llaman “efecto de tiempo de recorrido de la luz”, el cual se enfoca en las diferencias sutiles que se presentan en el tiempo que toma la luz en llegar hasta nosotros.

“Cuando una estrella pulsante está en un sistema binario, los cambios en el brillo que percibimos pueden estar influenciados por la ubicación exacta de ésta en su trayecto en la órbita alrededor de su compañera. Así, la luz de la estrella toma más tiempo en llegar a nosotros cuando está en su punto más lejano dentro de su órbita y viceversa. Este efecto sutil es lo que hemos detectado en nuestras candidatas”, asegura Hajdu.

Para el coautor de la publicación Márcio Catelan, investigador asociado del MAS, astrofísico del IA de la PUC y guía de tesis de Hajdu, estos resultados tienen importantes implicancias para la astrofísica.

“Mucho de lo que sabemos de ellas se basa en modelos teóricos, pero ahora podemos aprovechar la información orbital que hay en estos sistemas binarios –y vaya que hay bastantes de estos ahora– con el fin de medir directamente sus propiedades físicas, especialmente su masa, pero posiblemente también su diámetro, lo que nos abriría puertas a nuevos descubrimientos”, señaló Catelan.

Éste es sólo el primer paso para conseguir estas metas, no obstante, según Catelan, se necesitarán más datos, en especial observaciones de seguimiento a las candidatas binarias con técnicas sofisticadas como la espectroscopía y la astrometría.

A pesar de ser un largo camino, la recompensa que espera al final de éste parece valer mucho la pena y, de seguro, las estrellas RR Lyrae nos acompañarán en esta travesía, con sus compañeras siempre a su lado.

AUTOR: Bruno Delgado
FUENTE: La Nación