20 familias de Alhué que vivieron en el limbo burocrático durante 25 años, firmaron un protocolo de regularización de sus pequeñas propiedades de la Villa Inés de Suárez. Pasan así a ser propietarios legales de sus bienes raíces gracias a un trámite final que apenas tardó 4 días, cuenta la Seremi de Bienes Nacionales Lorena Escalona, y que también se inscribe en una serie de políticas que desea darle un Parque Nacional a la Región Metropolitana y normalizar una relación del Gobierno con el territorio en su totalidad. Particularmente con locaciones perdidas en el limbo rural de las grandes ciudades.

Imagen foto_00000014Así es como un trabajo conjunto entre el MINVU, Bienes Nacionales y el municipio concretó activamente el proceso que tuvo su origen durante la dictadura cuando el interlocutor de los pobladores era el ministro de Vivienda Miguel Angel Poduje.

“La Villa Inés de Suárez era un lugar súper acotado y en el que viven no más de 20 familias en una situación donde la administración había pensado toda la vida que el problema se los debía resolver el Serviu, por lo que históricamente era el lugar al que se dirigían estas personas sin obtener respuestas. Fue Alberto Pizarro, director del Serviu Metropolitano quien se dio cuenta de que esos terrenos –al ser cedidos a la municipalidad- corresponden en su administración a Bienes Nacionales y de inmediato coordinó todo para gestionar el protocolo. Esto no se hizo por iluminación divina, es un trabajo coordinado de equipos”, explica Escalona.

“Al día siguiente nosotros íbamos a Alhué a discutir otras materias y cuando salió este tema, le pedimos la autorización al alcalde Roberto Torres para regularizar a través del instrumento legal y el decreto respectivo el beneficio de estas familias”, agrega.

Imagen foto_00000002El compromiso permite a los pobladores de Villa Inés de Suárez tener la certeza de que son futuros propietarios de sus casas y optar a una serie de servicios y financiamientos estatales como luz, agua, alcantarilladlo, parques, pavimentación, remodelación de infraestructura y más.

-Más allá de la formalidad de la propiedad de la tierra. ¿Qué valor tiene para la dignidad de las personas a su juicio la firma del protocolo de éste tipo?
-A un nivel personal me encantaría decir que la dignidad deberíamos ejercerla independientemente de cualquier posesión o dominio. Yo adscribo a la idea de que el ser humano es digno sólo por el hecho de nacer y tener identidad humana, pero tengo que decir también que otorgarle a las personas la certeza sobre el aspecto jurídico es parte de un mundo súper legalista que se mueve así. Esto les da su ciudadanía económica también y les abre otras puertas también. Es un trabajo muy puntual que se suma a otras medidas muy importantes de la presidenta.

FUENTE: Carlos Salazar