En la recta final entró el proceso interno que se cursa en la Universidad Central respecto a la expulsión de los 37 estudiantes que participaron en las tomas de junio y julio del año pasado y que eventualmente tendrían alguna responsabilidad en los daños que dejaron las ocupaciones en el plantel, que se estiman en 200 millones de pesos.

La casa de estudios ha señalado que la expulsión corresponde “a un fallo, emitido por el tribunal de disciplina de la universidad” ajustándose “al marco normativo del debido proceso, respetando nuestra institucionalidad interna”.

Marco Velarde, presidente de la Federación de Estudiantes del plantel (Feucen), informó a Nación.cl que en estos días desarrolla la etapa final del proceso, denominado recurso de gracia, que consiste en que el rector, Rafael Rosell, entrevista a cada uno de los estudiantes con sus respectivas familias.

“Desde hace dos semanas el rector está entrevistando a los alumnos y la respuesta debería estar al término del proceso académico 2013″, sostuvo el dirigente.

La decisión del rector es inapelable “y se acaban todas las instancias internas para dejarla sin efecto. Si la sanción es mayor (se les exonera) acudiremos a tribunales a interponer un recurso de protección”, anticipó Velarde.

PROCESO CON “VICIOS”

El presidente de la Feucen puso el acento en que el proceso interno no arrojó pruebas de que los alumnos tuvieran responsabilidad en los daños que sufrió la casa de estudios.

“Todo ha sido muy injusto. Hemos hecho el llamado de atención al rector para que pueda resolver los vicios internos que han habido y cambiar la medida de expulsión”, completó.

El dirigente hizo en la oportunidad un llamado al rector Rosell, “para que reconsidere la medida adoptada”.

APOYO CONFECH

Este martes los estudiantes expulsados recibieron el apoyo de la Confederación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Confech).

 

FUENTE: Patricia Schüller G.