Según dijeron días atrás los afectados, quienes aún albergan la esperanza de mantenerse el el tradicional lugar de comercio, si es necesario se encadenarán a sus locales para evitar que los erradiquen de allí este 31 de diciembre.

Este 31 de diciembre expira el plazo para que los locatarios del paseo Bulnes trasladen los bolsos y carteras que a diario venden en ese lugar para dar paso al cierre total del perímetro de la Plaza de Armas que a contar de enero de 2014 y por seis meses será sometida a remodelación.

Si bien el aviso fue dado con tiempo por parte del municipio de Santiago, quienes llevan años ejerciendo el comercio en ese sector, donde a diario transitan más de un millón de personas, afirman que no hay otro lugar donde puedan continuar con su rubro, pese a que la alcaldesa Carolina Tohá les ha ofrecido diversas soluciones que han sido rechazadas.

Una de ellas es que se instalen en calle Ayllavilú frente a La Piojera en el centro de la comuna, pero el sector fue descartado por existir mucha delincuencia.

Otro lugar propuesto por las autoridades es la calle Arturo Prat a un costado del Instituto Nacional, pero se trata de un sector clave que en momentos de protestas siempre es afectado siendo el foco de los enfrentamientos.

También se les planteó  les ofrecieron es un espacio en un subterráneo donde ahora está la multitienda Falabella y que dejará en los próximos días, pero a juicio de los dirigentes, se trata de una zona no apta para el comercio, ya que nadie baja hasta ese sector.

SECCIÓN: País
FUENTE: Nación.cl