Es de buen tono, incluso en las capitales occidentales que en su momento apoyaron el apartheid, rendir tributo al hombre que por muchos años fue denunciado como un terrorista. Durante el grueso de su vida para la mayoría de las cancillerías occidentales el líder negro sudafricano fue un sujeto extremista y peligroso.

SECCIÓN: Blog&Opinion
FUENTE: Raúl Sohr