Serguei Filin, director de ballet del famoso teatro de Moscú, fue atacado el 17 de enero ante su vivienda, resultando gravemente herido en el rostro y perdiendo prácticamente la visión. Un bailarín y 2 cómplices están siendo juzgados por los hechos, al parecer, por celos profesionales.

El bailarín del Bolshoi, Pavel Dimitrichenko, se declaró este martes no culpable de la agresión con ácido al director artístico del Ballet del afamado teatro de Moscú, Serguei Filin (foto), de la que es el principal sospechoso.

“No reconozco mi culpa. Yo nunca pedí a (el atacante, Yuri) Zarutski que agrediera a Filin y le causara graves daños a su salud”, dijo Dmitrichenko durante la vista celebrada en el Tribunal Meshanski de la capital rusa, citado por las agencias locales.

El bailarín, de 29 años, compareció junto a sus 2 supuestos cómplices, el presunto ejecutor, Yuri Zarutski, y el chófer Andrei Lipatov, y afirmó que no había pedido causarle a Filin un “perjuicio grave”.

“UN HOMBRE MUY CRUEL”

“Lo único que hice fue decirle a Zarutski (…) que Filin no sólo era un artista brillante, sino también un hombre muy cruel con sus compañeros”, indicó Dimitrichenko, insistiendo en que Zarutski había cometido el ataque contra Filin en solitario.

Por su parte, Yuri Zarutski reconoció “parcialmente” su culpabilidad.

“Reconozco que ataqué a Filin, pero no reconozco haberlo hecho en complot con Pavel Dimitrichenko y Andrei Lipatov”, declaró.

Lipatov se declaró igualmente no culpable.

Los 3 están acusados de “heridas voluntarias premeditadas” y se exponen a una pena de hasta 12 años de prisión.

SIN VISIÓN

La audiencia duró menos de una hora, y quedó aplazada al jueves. Serguei Filin, de 42 años, acudirá a testificar el 6 de noviembre, según la agencia Interfax.

Imagen foto_00000001El director artístico del Bolshoi fue rociado con ácido en el rostro el 17 de enero ante su vivienda, resultando gravemente herido y perdiendo prácticamente la visión.

Tras recibir un injerto de piel y ser operado en varias ocasiones de la vista en Alemania, Filin retomó en septiembre su trabajo en el Bolshoi.

“Me encuentro bien… Poco a poco voy avanzando. Puedo verles. El ojo izquierdo ha podido ser estabilizado… con él puedo ver lo que pasa en el escenario y volver al trabajo”, señaló, aunque precisó que con el derecho apenas puede ver.

A Filin ahora siempre le acompaña un guardaespaldas, lleva gafas negras y su rostro tiene marcas de quemaduras.

Pavel Dimitrichenko, bailarín solista y militante sindical en el Bolshoi, que se encuentra en prisión preventiva desde marzo, negó ya en agosto ante el tribunal haber planificado el ataque con ácido, pero reconoció haber aceptado la propuesta del presunto ejecutor, Yuri Zarutski, de “herir a Filin”.

Este caso sacó a la luz las feroces rivalidades profesionales y conflictos internos en el seno de la prestigiosa institución.

SECCIÓN: Mundo
FUENTE: AFP, EFE