Con aportes de los lectores y recompensas para los más fieles, la novela gráfica que narra la lucha contra ratas gigantes en el subterráneo santiaguino se hace un espacio en una industria incipiente, pero que avanza a paso firme.

Guarenes gigantes que habitan los túneles de Santiago son los culpables de que el metro se pegue esas frenadas inesperadas y se detengan en los túneles “más del tiempo habitual”. Ahondar más en el tema es arruinar el relato de “El gran guarén”, obra firmada por Claudio Álvarez en el guión y Pedro Tralkan en los dibujos.

El libro de 124 páginas es la primera publicación de la editorial Acción Comics y estaría inspirada en “El horror de Berkoff” del multitask Francisco Ortega. A la original premisa se suma un curioso modelo de negocios en el que los que quisieran aparecer dibujados en las páginas del cómic, podían participar con una cifra simbólica para apoyar la publicación o la compra de diversos packs que finalmente vieron la luz al final del túnel en números azules, cuenta Álvarez.

Imagen foto_00000002“Es un modelo que copié de EE.UU. En sitios masivos de crowdfunding como Kickstarter, es común encontrar proyectos de cómics y novelas gráficas independientes gringas que ofrecen este tipo de “premios” y que recaudan mucha plata: básicamente se trata de que obtienes una “recompensa” o beneficios que van cambiando de acuerdo al dinero que aportas al proyecto”, dice sobre los diferentes estímulos que ofrecía a los fans.

Conoció de cerca la experiencia de autores que financiaron obras de esta manera y a través de la web se replicó el modelo para una industria más pequeña, pero fiel. “Aparecer en El Gran Guarén, recibir el libro, un tazón, y tener tu nombre en la publicación costaba 35 mil pesos. En Estados Unidos por esa plata jamás podrías aparecer en una página”, explica.

A los 6 cupos ofrecidos para algunos interesados, debieron hacer espacio para más cameos en las páginas del cómic. “Sin embargo el “combo” más vendido fue el que incluía que tu nombre apareciera en los agradecimientos, recibir el libro y además un tazón, todo por 10 mil pesos. Con el dinero que obtuvimos, pudimos pagar parte del costo de la imprenta, y además nos sirvió para darnos cuenta de que efectivamente había interés en la gente y ampliar el tiraje de ejemplares”, agrega.

Como recién invitados a la industria, aún no se recuperan de la buena experiencia de participar en la Cómic Con de la Estación Mapocho el fin de semana pasado donde la gente sobrepasó la capacidad del pequeño stand y dejó chica la estimación de las ventas.

“Tuvimos que reponer el stock de libros dos veces durante el evento. En un mes, recuperamos la inversión y el libro ya está ganando plata, lo que no sólo es un orgullo para nosotros, sino que es un privilegio, porque es algo que no siempre pasa en el cómic chileno”, cree.

“Fue una experiencia increíble y bien sorprendente. Nosotros partimos hace muy poco, y haciendo webcómics, con un público que ha ido creciendo rápido. Esta era nuestra primera participación en un evento así con un stand propio, y la recepción de la gente fue impactante. Es bien impresionante ver lo que pasa cuando algo que es tan de nicho se enfrenta al público masivo”, cuenta.

Una industria local

Dentro de los próximos proyectos de la gente de Acción Cómics, junto a otros artistas, están las novelas gráficas “El Arma”, ambientada en el Santiago del futuro; “El Ejército de Dios”, con un cura renegado; y “Li.La”, una serie de acción apocalíptica a los que se seguirán sumando títulos en formato web y costo cero.

Imagen foto_00000001-¿Hay una mayor apertura hoy a aceptar el cómic como un octavo arte?
-Creo que están pasando cosas en Chile. Hay editoriales independientes que están sacando cómics súper bien hechos, tenemos la experiencia de gente que lleva años en esto y que se mantiene vigente con material nuevo, hay grupos que están sacando fanzines buenísimos, existen tiendas especializadas, eventos y, quizás lo más importante: espacio en los medios de comunicación, lo que ayuda a visibilizar la pega que se está haciendo. Tenemos también un caso extraordinario como el de “Mocha Dick”, una novela gráfica chilena publicada en Argentina. Creo que hay un cierto “respeto” por el nuevo cómic chileno, o al menos eso es lo que yo he encontrado, y eso tiene que ver con que hay mucha gente que ha estado por años trabajando para que sea así. Esto no quiere decir que no nos falte mucho para que sea una industria rentable o profesional, pero hay señales de que esto puede seguir creciendo y ojalá así sea. Al menos esa es mi visión de “recién llegado” a este mundo.

-La temática de “El gran guarén” recurre a lugares reconocibles para el lector chileno. ¿Dónde más reconocen esos referentes en nuestra pequeña industria gráfica?
-Mi idea de hacer cómics es contar historias que tengan que ver con la vida de la gente. Me gusta mucho Superman, pero hay un par de gringos que lo inventaron hace muchos años, y no creo que pueda crearlo de nuevo y mejor que ellos. Se me hace más natural y necesario rescatar escenarios y relatos que se relacionen más con el Chile de hoy o el del futuro. En esta misma búsqueda puedes encontrar un montón de títulos de editoriales independientes como Arcano IV, Mythica, Tabula Rasa, Visuales, Pezarbóreo y Mitómano. También están los fanzines y webcomics de Catrileo, Mapache Studios y Bichos Raros. Y estoy mencionando sólo a algunos. Hay muchísimo cómic chileno por leer y conocer.

►Esta fue la presentación en sociedad de la obra gráfica

►Puedes descargar parte del cómic “el gran guarén” en este link

SECCIÓN: Cultura y Entretención
FUENTE: Carlos Salazar