¿Quién se hace responsable por el estado de ánimo de alguien que vive bajo una luz gris, molesta, con los colores distorsionados, usando una ampolleta fluorescente compacta ahorradora de energía? Es la pregunta que se hace la experta Oriana Ponzini, primera chilena especialista en iluminación sustentable.

Para la arquitecta de la Universidad Católica, master of Science del University College de Londres en ingeniería ambiental y que ha realizado cursos de aprovechamiento de la Energía Solar, las campañas que promueven el ahorro energético, lo hacen con parámetros que no son del todo ciertos.

Hay fuentes de iluminación que han sido demonizadas por “poco eficientes” y  lamentablemente son muchos quienes no tienen los conocimientos para darse cuenta de que están perdiendo calidad de vida”.

Ese es, a juicio de la profesional, el verdadero costo de “ahorrar” hasta un 90% de energía y de dinero en las cuentas de luz.

Subrayó que las ampolletas led de mala calidad, además,  irradian ondas dañinas para la visión y la piel, y aumentan el calor ambiente, lo que en verano incrementa el uso de aire acondicionado y ventiladores, causando un daño ambiental que no se considera.

Ponzini explica que tampoco se informa que es posible tener buena iluminación de buena calidad al mismo costo.

Por ejemplo, las luces led, que son en realidad fluorescentes compactas, generalmente tienen mala calidad lumínica: las llamadas “luz día” o “cálida” lo son, a menos que mencionen su rendimiento cromático, el cual debe  alcanzar al menos el 80% para entregar una buena iluminación que de bienestar a las personas y refleje los colores sin distorsión.

“Buscar ahorro de energía, no es sólo hacer una disminución de la potencia instalada, es hacer un uso adecuado del recurso, es decir controlar su uso, en este caso el encendido de la iluminación”.

Una buena alternativa –precisa la especialista- es instalar sistemas de control, y usarla de acuerdo a las escenas lumínicas creadas, pero se puede empezar con la simple actitud de apagar aquel circuito que no se necesite.

“Regular la forma de entrega del haz de luz, de manera de ocultar el excesivo brillo a nuestros ojos, es librarlo de un deslumbramiento molesto, que puede causar fatiga visual, no entregarle el nivel de iluminación  necesario para descubrir fácilmente lo que busca,  nos lleva a disminuir el rendimiento visual… es decir hacemos a la persona menos eficiente”.

¿Cómo hacerlo? Se puede diferenciar los circuitos de iluminación según a su cercanía a la ventana o usar relojes horarios de encendido. En espacios de poco uso se puede recurrir a los sensores de presencia o fotoceldas que se regulen de acuerdo al aporte de la iluminación natural.

Conocer las características de los equipos y fuentes de iluminación, permite hacer un uso muy eficiente de este recurso, como es el caso de la Virgen del cerro San Cristóbal.

El Led, es una fuente muy pequeña, que permite un excelente control de la óptica, la forma en que sale la luz de la luminaria, en haces muy precisos y en este caso de poca apertura, con lo que a mucha distancia se logra una gran intensidad. Se logra eficiencia al no inundar de luz espacios que debieran permanecer oscuros, con el sólo manejo adecuado de los elementos.

Para hacer una iluminación eficiente, no sólo es necesario invertir en nuevas fuentes de luz, y en equipos de alto costo, gran parte del mérito lo hace el diseño un proyecto, que se adecue a las necesidades del hombre, y éste debe comprometerse a  ser un actor fundamental en el buen manejo de los recursos que disponibles, precisa la experta.

FUENTE: Nación.cl