La presidenta del PPD plantea “es la hora de romper las inercias” en la coalición opositora para comenzar un ciclo distinto. También se refirió a la reaparición de Michelle Bachelet en el debate político, opinando sobre el conflicto estudiantil. “Puso las cosas en su lugar”, aclaró.

Tras varias semanas de un áspero debate interno, y a un año de las elecciones municipales, la Concertación finalmente cruzó la línea del 5 de octubre con un documento conjunto. No es una carta de navegación con las coordenadas exactas, pero al menos todos coinciden en esta coalición en que es una señal de partida. ¿Hacia dónde? Eso está por verse y eso lo sabe Carolina Tohá quién ha estado en el epicentro de todas las discusiones.

Muchos analistas sostienen que ella tuvo el coraje de poner al descubierto y de forzar un remezón que se venía gestando desde hace tiempo en las filas concertacionistas.

Y fue sintomático que casi a la misma hora en que se dio a conocer ese documento, el país conoció la última encuesta  Adimark en la que se ratificó que la Concertación solo tiene un 17 por ciento de apoyo y que su rechazo se eleva a 71 por ciento

-¿Qué sensación le quedó tras darse a conocer el documento del 5 de octubre, de satisfacción o de frustración?

-Yo la verdad es que la evaluación la voy a hacer cuando pongamos en práctica lo que acordamos porque ahí realmente vamos a ver las voluntades que hay de entender una etapa distinta, de iniciar un ciclo que deje atrás lo que hemos vivido en este período y abra un cuadro diferente. Si hay que hacer una evaluación del documento en sí mismo, creo que hay muchas cosas positivas importantes y la principal es declarar que en torno a un nuevo proyecto y una nueva mayoría hay que repensar el tipo de coalición que necesitamos y reconocer que hay un debate respecto a cómo tiene que ser. Pero creo que quedó pendiente una declaración explícita de que íbamos a avanzar hacia otra coalición. Eso habría ayudado porque hecha esa declaración se mueven las cosas, se convoca a otros actores, hay más espacio para nuevas ideas, hay más espacio para romper las inercias. Así y todo las declaraciones y los compromisos que se hicieron abren caminos a esa etapa y abren caminos a que formemos una nueva coalición. Ese espacio que se abrió hay que ocuparlo e iniciar ese proceso.

-¿Se impusieron sectores conservadores de la Concertación?

-Yo creo que no se impusieron, pero pusieron un límite a lo que se podía hacer. No se impusieron porque efectivamente el status quo no fue lo que primó. Se tomaron acuerdos que significan que la coalición no va a seguir funcionando como lo hacía y que señalan que la oposición tiene que pasar a una articulación con personería y con diálogo político mucho más abierto que el que hemos visto hasta ahora. Pero no se pudo ir más allá porque hay todavía reticencias, hay temores y hay actores que prefieren tener lista una nueva coalición o un nuevo pacto de oposición antes de explicitar que avanzamos hacia allá. Yo considero que eso es un error pero ese es el límite que se puso.

-¿Esos sectores conservadores están en la DC?

-No, yo creo que esos sectores están en distintas partes. La postura oficial de la Democracia Cristiana es no explicitar que vamos hacia una nueva coalición. Pero personas con esa misma opinión hay también en otros partidos. No es algo que esté sólo y exclusivamente en la DC.

-Dadas las expectativas que había ¿le parece bien que en ese documento se haya señalado que “no sabemos la forma concreta y precisa que adoptará la coalición que en definitiva encarne una voluntad mayoritaria y de gobierno”?

-Creo que es muy bueno que se haya hecho esa declaración porque en la Concertación históricamente yo creo que eso es ya un signo de cambio. Antes se buscaba un mínimo común denominador para mostrar siempre acuerdos y los desacuerdos se escondían debajo de la alfombra. Aquí estamos explicitando que hay un debate en curso, que no tenemos una misma opinión. Eso transparenta las cosas y permite que cada postura legítimamente se desarrolle y busque ser al final la que concite la mayoría de los respaldos. Este mismo documento hace algunos años atrás habría eludido hablar de que tenemos un debate sobre la coalición que queremos conformar. Hoy en cambio se hace esa declaración y eso abre las posibilidades de que este debate no se cierre sino que más bien se inicie desde ahora.

-¿Se podría afirmar que hay “un antes y un después” tras este 5 de octubre?

-Creo que tenemos que verlo en la práctica. Tenemos una oportunidad, con los compromisos que tomamos, de iniciar realmente un ciclo distinto. Y ello no sólo para nosotros sino que para que sea visible para la gente y que se ponga en el centro de esta etapa la mirada respecto a lo que queremos hacer hacia adelante. Pero eso es una oportunidad. Va a depender del espíritu, de la voluntad y de la fidelidad con que se aplique ese documento porque si lo que hay ahora son reticencias o inercias para poner en práctica esos compromisos, ciertamente va a perderse ese impulso y se va a dejar pasar esa oportunidad. Espero sinceramente que no sea así.

-Ante el cúmulo de críticas que recibió de parte de algunos dirigentes ¿cómo se ha sentido usted en lo personal luego de generar esta reflexión?

-Sinceramente cuando se tomó la decisión de hacer este planteamiento y endurecer nuestra postura como PPD, yo asumí que eso iba a tener resistencias y que nos iba a acarrear críticas porque mal que mal estábamos desatando una crisis. En ese sentido parte importante de lo que hemos vivido no me ha sorprendido. Pero ha habido algunas declaraciones y algunas actitudes que yo creo que se han salido de lo que era necesario o esperable… pero bueno, en la política estas cosas pasan e independiente de que a uno algunas veces le de pena o genere una sensación de incomprensión, si al final se logra el objetivo habrá valido la pena.

-Se ha sentido incomprendida…

-Muchas veces por algunos y muy respaldada por muchos otros. He recibido recados, llamados, mails y mensajes de texto de gente de todos los partidos. Además hay gente que se ha juntado conmigo para ver cómo ayudar y también me he encontrado con muchas personas asustadas que tienen la sensación de que si se plantean en este camino de iniciar el rumbo hacia una nueva coalición van a ser acusadas de haber enterrado la historia de una coalición tan exitosa como la Concertación. Y yo creo que esos temores son muy infundados porque la historia de la Concertación nadie la va a enterrar. Ahí está, es muy meritoria, le ha dado grandes cosas al país, pero ahora necesitamos hacer un proyecto para este tiempo y por lo tanto los que estamos mirando hacia adelante no estamos enterrando ninguna cosa. Estamos tratando de abrir posibilidades y perspectivas. Y creo que no hay mayores sepultureros que los que no asumen el cambio y que se resisten a él. Eso es lo que más daña a una fuerza política.

BACHELET PUSO LAS COSAS EN SU LUGAR

-¿Qué le pareció la reaparición de Michelle Bachelet pronunciándose sobre el caso del conflicto estudiantil?

-Yo creo que lo que ella ha hecho y que varios hemos reivindicado en estos meses es volver a dejar en claro que aquí muchos avances no se pudieron hacer porque hubo un sector que se opuso férreamente a ellos. Es muy impresionante que la derecha que vetó los tres proyectos principales que el gobierno de Bachelet impulsó para acoger la demanda estudiantil, trate de sacar partido de ese veto que ellos hicieron y endosarle la responsabilidad al anterior gobierno de los cambios que no se hicieron. Y en ese sentido que la ex Presidenta Bachelet recuerde estos hechos y trate de poner las cosas en su lugar me parece muy adecuado y muy esperable que sucediera en algún minuto.

-Sobre este punto hay varios dirigentes que han señalado que lo que le faltó a la Concertación fue precisamente protestar públicamente en su momento por esta postura de la Alianza

-Exactamente. Yo lo he repetido en cada parte a la que voy cuando me preguntan sobre la autocrítica. Yo creo que la gran autocrítica que hay que hacerse es que la Concertación empezó a tomar como algo natural estos vetos y cada vez que se producían buscaba proyectos que tuvieran viabilidad, que fueran aceptables por la derecha sin hacer el reclamo cívico que era necesario respecto a las reformas que quedaban en el camino y sin recomprometerse para seguirlas impulsando y buscando escenarios más propicios, y sin pedirle apoyo a la gente para romper estos vetos y salir de este estancamiento de las reformas profundas. Muchas de esas reformas se presentaron pero apenas la derecha las paró y las trancó no fuimos a buscar caminos más moderados y que fueran viables. En eso hay que hacerse una autocrítica: no hubo suficiente determinación para denunciar estos vetos y oponerse a ellos.

-¿Usted cree que esta reaparición favorece o perjudica a Bachelet para su eventual postulación presidencial?

-Sinceramente creo que lo que ella representa para los chilenos y la razón por la cual es tan profundamente apreciada, no está en juego por esta aparición en ningún sentido. Los chilenos tienen una opinión muy formada respecto de quién es Michelle Bachelet y en este sentido su aparición busca ser una clarificación de algunos puntos, pero no creo que vaya a modificar en nada significativo cómo los ciudadanos la ven.

-¿Usted esperaría que Michelle Bachelet se pronuncie sobre otras materias?

-No es mi intención ni me parece que yo tenga que decirle a ella lo que debe hacer. Ella sabe muy bien cómo y cuándo le corresponde hablar. Ella tiene limitaciones por el cargo que desempeña para intervenir en la política doméstica chilena. Pero yo creo que desde la perspectiva que me toca estar a mí, lo que hay que decir es que no corresponde que los dirigentes de la Concertación estén todos a la espera de si Bachelet se pronuncia o no se pronuncia, de si habla o no habla. Ese tipo de política que pone toda la atención en las potenciales candidaturas al final termina eludiendo las tareas que tenemos hoy y que es pensar en el proyecto que queremos hacer hacia delante y la fuerza política que le va a dar sustento. Poner hoy día el acento en las candidaturas no solo va a demorar sino que va a impedir que ese debate se dé porque es muy distinto hablar de una estrategia de campaña y un programa de campaña que hacer una reflexión sobre el futuro con la mente abierta y con el horizonte no de la próxima elección sino que del futuro del país. En ese sentido los actores políticos lo que tenemos que hacer es nuestra tarea de hoy y no estar a la expectativa de los pasos que dé en el corto plazo la ex Presidenta Bachelet. Va a llegar un momento en que las candidaturas van a ser lo decisivo pero ese momento no es hoy día.

-¿Usted cree que haya candidatos en la Concertación que le puedan competir a Michelle Bachelet?

-Yo creo que hoy día no los hay pero los cuadros políticos son estrepitosamente dinámicos, especialmente en estos tiempos, y eso teóricamente puede cambiar y una fuerza política responsablemente se tiene que poner también ante ese posible escenario. Pero independientemente incluso si no hubiera ninguna posibilidad de que cambie el cuadro desde el punto de vista de las candidaturas, creo que las tareas no se limitan solo a tener una candidatura. Lo importante es saber para qué uno quiere volver al gobierno, con qué proyecto, con qué mirada de país, con qué fuerza respaldando ese proyecto. Ese es el trabajo de hoy. Eso es lo que hoy hay que construir y darle cimiento y trasladarle esa responsabilidad a Michelle Bachelet es extremadamente injusto e irresponsable.

NO ME CORTO LAS VENAS NI ME CHUPO LOS DEDOS POR SER CANDIDATA

-¿A usted le dan ganas de postular a una primaria?

-Mire así ganas, ganas, como quién dice que me estoy chupando los dedos o cortándome las venas (se ríe), no. Si yo sintiera que eso es necesario y que es lo más positivo para el proyecto lo haría y creo que habría muchos dispuestos a hacerlo y tienen que haber muchos dispuestos a hacerlo. Tenemos que hacer lo que sea mejor y yo en todo caso espero y aspiro a que cuando venga la elección presidencial, haya una primaria y haya diversas candidaturas. Creo que nos haría muy bien. Necesitamos pasar por ese debate, necesitamos pasar por el concurso ante los ciudadanos. Creo que es bueno volver a las urnas para consagrar las candidaturas y no solamente basarse en las encuestas. Es positivo y sano hacerlo. Mire, hacer demasiados cálculos le hace muy mal a la política. Si yo estuviera haciendo cálculos de candidaturas, no podría haber hecho nada de lo que he hecho en el último tiempo porque esa agenda de conflictos políticos es bastante poco cundidora para las candidaturas, pero sí es muy necesaria para los proyectos.

-¿O sea usted siente que está haciendo una especie de sacrificio?

-No, estoy haciendo lo que creo que hay que hacer y lo hago contenta porque siento que tiene sentido. Yo creo que uno se sacrifica en política cuando empieza a hacer cosas que no tienen sentido. Eso sí que es insufrible. Cuando uno hace cosas que cree que tienen sentido y que son por un fin en el cual uno cree, vale la pena, eso es motivante y eso hace que uno esté dispuesto a pagar costos y a pasar momentos malos.

SECCIÓN: País
FUENTE: Fidel Oyarzo/Nación.cl / Foto: Esteban Garay.