El presidente del Senado hace una severa autocrítica sobre la acción de los partidos progresistas de la Concertación. Además, al igual que Carolina Tohá, ratifica la intención del PPD de fusionarse con el PS y el PRSD. “Esto no es una amenaza para la DC”, enfatiza.

Las turbulencias de la Concertación en su proceso de reformulación están teniendo insospechadas proyecciones. Ahora ya no se habla sólo de iniciar una nueva etapa sino que también de reformular el cuadro partidario interno para que queden en este tablero la DC y una conjunción de partidos de izquierda fusionados en una sola colectividad.

Y en ambas operaciones, el actor protagónico ha sido el PPD. Las acciones las ha planteado formalmente su presidenta Carolina Tohá pero junto a ella ha estado uno de los líderes emblemáticos y poderosos de esta tienda, el presidente del Senado, Guido Girardi. Y todo indica que la Concertación está viviendo sus minutos finales como la conoce el país hasta ahora.

En esta entrevista, Girardi hace un descarnado análisis de las culpas que a su juicio tiene el ala progresista de esta coalición y destaca la labor de la DC de luchar por mantener el centro político.

-¿Cómo ve usted la discusión y el debate que se ha dado al interior de la Concertación sobre su reformulación?

-Las coaliciones no fracasan porque quieran fracasar. Las coaliciones cumplen un ciclo y creo que esta coalición va a ser considerada como una de las más importantes en la historia de Chile. Fue un gran proyecto democratizador y restaurador de los derechos humanos y de la convivencia nacional y ayudó al país a avanzar en muchos planos. Pero también creo que el hecho de haber estado tanto tiempo en el poder hizo que esta Concertación tuviera dificultades para que al mismo tiempo de gobernar pudiera renovarse.

“A mi juicio, la Concertación se alejó de los valores que fueron fundantes de esa coalición y por eso sólo tuvo el 29 por ciento en la primera vuelta y luego perdió las elecciones presidenciales. Hay que recordar que la Concertación surgió de una alianza entre esta coalición y el movimiento social. Nació de la Asamblea de la Civilidad. No nacimos de la suma de partidos políticos. Evidentemente nacimos de una voluntad de los partidos para generar un acuerdo entre el centro y la izquierda que se había roto, pero la Concertación es sobre todo hija del movimiento social. De hecho, el primer presidente de la Asamblea de la Civilidad fue el doctor Juan Luis González, presidente del Colegio Médico y no el presidente de un partido. Y con los años la Concertación terminó desmovilizando a los actores sociales y a la ciudadanía y terminó siendo una coalición reducida a 4 partidos. Y fue así como la Concertación abandonó las ideas del progresismo y Chile terminó siendo uno de los países más desiguales del mundo”.

-Carolina Tohá, en declaraciones formuladas en TVN, ante una información aparecida en La Tercera ratificó que apoya la idea de una fusión del PPD, con el PS y el PRSD. ¿Usted respalda esa propuesta?

-Yo tengo la impresión que muchos son muy críticos contra la Democracia Cristiana e Ignacio Walker porque se les atribuye una visión excesivamente conservadora. Yo tengo una visión distinta: quien está haciendo la pega de representar a su mundo es la DC y Walker que representan una cierta franja de la sociedad chilena que tiene una visión más conservadora o más de centro. Y lo que veo es más bien una crisis en la izquierda. Es la izquierda de la Concertación la que está coja ya que no está representando a su cultura. Es la izquierda de esta coalición la que está siendo cuestionada por el mundo cultural progresista y sus valores. No basta con tener un candidato o una candidata, no basta con tener ideas. Y le puedo asegurar hoy día que con los 4 partidos que tenemos y que ya perdimos una elección, difícilmente vamos a ganar la próxima elección presidencial. En ese contexto hay que pensar en nuevas fronteras para enfrentar el mundo que viene y debe existir una convergencia del mundo de izquierda que comparte ciertas visiones y valores, construir una gran alianza con el movimiento social y mantener nuestra alianza estratégica con el centro para ser una mayoría social exitosa.

UN GRAN PARTIDO PROGRESISTA

-¿Pero de verdad usted cree que están dadas las condiciones para que se genere un gran partido progresista?

-Le insisto que quien está en deuda no es el centro sino que la parte de la izquierda de la Concertación ya que al final tuvimos a Arrate, a Navarro y a Marco Enríquez-Ominami y a muchos más que se sintieron profundamente defraudados. Hay que volver a construir un componente de izquierda progresista, ciudadano, con visión de futuro y con mirada del siglo XXI, porque estamos viviendo un planeta en que los ciudadanos somos rehenes y los Estados son rehenes de los capitales especulativos y de los jugadores de las ruletas financieras. Hoy claramente en el mundo lo que está en crisis es el neoliberalismo y el individualismo deshumanizado.

-Si se llegara a concretar esta fusión, ¿quién encabezaría este grupo partidario?

-Esto va mucho más allá del PPD, PS y PRSD. Estos son actores fundamentales pero creo que hay muchos ciudadanos progresistas que comparten valores de izquierda, de una sociedad más justa e igualitaria. En el mundo está emergiendo la civilización de la empatía y del altruismo contra la civilización del egoísmo y del individualismo. Y nosotros deberíamos representar justamente esta civilización que está pidiendo dignidad. En ese sentido, creo que si bien hay un gran punto de partida desde el PS, PRSD y PPD para articular un actor de izquierda más claro, éste tiene que construirse también con las puertas abiertas a todos. Pero le reitero que este actor tiene que construir esta alianza histórica con el centro. Y aquí lo que está al debe es la incapacidad del mundo de la izquierda de entender que la sociedad chilena se desplazó hacia un eje más de izquierda. Nosotros no estamos representando a nuestro mundo porque nos derechizamos y nos pusimos conservadores en el sentido de abandonar al mundo social. Y soy partidario de generar una verdadera alianza entre una izquierda ampliada, regenerada y reformulada con el centro que sigue siendo la Democracia Cristiana.

-¿Y cómo debiera ver la DC la idea de esta fusión?

– Pienso que esto no es una amenaza para la Democracia Cristiana. Es una necesidad para el mundo de la izquierda porque lo que hemos entendido siempre todos es que si hemos dicho que debe haber una alianza entre el centro y la izquierda eso no puede tampoco significar un veto por parte del mundo de la izquierda a la posibilidad del actor de centro de convocar al mundo del centro pero tampoco puede haber un veto desde el mundo del centro para que el mundo de la izquierda se reorganice y se fortalezca para generar una propuesta progresista. Y se lo digo nuevamente: el que dejó de representar a su mundo es la izquierda. Y si hoy esta coalición puede crecer sólo lo puede hacer hacia la izquierda. No creo que crezcamos hacia la derecha.

EL FUTURO DE BACHELET

-Ante todo este cuadro que se está generando ¿cómo ve la situación de Michelle Bachelet?

-No tengo duda que hoy es ella quien tiene la mayor popularidad, pero también hay otros actores que me parecen interesantes. Por eso creo que este es el tiempo de devolverle las ideas y los contenidos al liderazgo. Yo por lo menos no creo que para la sociedad chilena sea atractivo solo votar por una persona, cualquiera sea ésta, desprovista de un proyecto de cambio. Por lo tanto, creo que el liderazgo de las ideas y de las propuestas es fundamental. Y para que este proyecto de cambio sea posible debe tener una mayoría social que hay que construirla. Sólo en ese sentido es viable una candidatura de la ex Presidenta Bachelet o de cualquiera que tenga aspiraciones.

“Lo que la sociedad chilena no va a perdonar es que tengamos una opción presidencial que sea solo una opción de poder desnudo y que no tenga un interés real en transformar la sociedad. Lo que yo hablo es de una necesidad de una metamorfosis en la Concertación. La cuncuna tiene los mismos genes de una mariposa, y la idea es esa, es decir, que surja la mariposa. Se requiere una reflexión y una nueva forma de hacer política”.

SECCIÓN: País
FUENTE: Fidel Oyarzo/Nación.cl/Fotografía: Esteban Garay